La dependencia en fondos federales para salud
Lea la columna del representante del PIP
Una de las funciones fundamentales de los gobiernos ha consistido en garantizar el bienestar general de la población. Por eso, el desarrollo institucional ha incluido la fundación de agencias a cargo de la educación pública, de la provisión de agua y electricidad, y de sistemas de salud pública, entre otros. En este último renglón, a lo largo de la segunda mitad del siglo XX, y lo que va del siglo XXI, la humanidad ha logrado avances sin precedentes.
No obstante, en el caso de Puerto Rico, luego de que nuestros y nuestras profesionales de la salud lograran levantar los niveles de salud colectiva con los fondos generados en el país, desde un tiempo para acá el financiamiento de dichos servicios ha dependido crecientemente de fondos federales.
Tal realidad nos ha llevado al extremo de que, para poder ofrecer servicios de salud a nuestra población más vulnerable, que depende del Plan VITAL, y que representa entre el 42% y el 46% de nuestra gente, estemos sujetos al criterio que utiliza el gobierno de Estados Unidos para el desembolso de los fondos que necesita Puerto Rico.
Esa es, tristemente, una de las manifestaciones más contundentes de nuestra realidad colonial.
Es en ese contexto que debemos analizar rigurosamente el debate, a nivel del Congreso, en torno a cuál será el monto de los fondos que serán asignados a Puerto Rico para el próximo año fiscal, para sostener y darle continuidad al Plan VITAL.
Va a depender de lo que le asignen a los estados y a los territorios en fondos Medicaid, si nuestro país estará capacitado para continuar ofreciendo servicios de salud a nuestra población pobre.
Al culminar el año fiscal 2025, el gobierno de Puerto Rico dejó de recibir alrededor de $30,000 millones en impuestos no pagados por sectores que tenían capacidad de pago, lo que se conoce como Gasto Tributario.
Ante esta crisis de salud, insistimos en transformar el modelo de salud mediante la aprobación del PC 960, de la autoría del PIP, para que toda persona, independientemente de su nivel socioeconómico, tenga acceso a un plan de salud universal.


