Power Expectations: las dos tragedias de Puerto Rico
Lee aquí la columna del exrepresentante por el PPD, abogado y comunicador
El escándalo relacionado con el contrato de Power Expectations ha provocado, justificadamente, serios cuestionamientos. Un acuerdo de miles de millones de dólares avanzó por distintas etapas gubernamentales hasta terminar cancelado, en medio de controversias que ahora requieren investigación y adjudicación de responsabilidades.
Esa es la primera tragedia.
Pero existe una segunda que podría resultar mucho más cercana a la vida cotidiana de los puertorriqueños: mientras discutimos qué ocurrió con el contrato, seguimos sin la generación temporera que se suponía ayudara a estabilizar nuestro frágil sistema eléctrico.
El problema energético que originó la contratación no desapareció con su cancelación.
Desde marzo de 2025, el Negociado de Energía había identificado un déficit proyectado de entre 700 y 850 megavatios. El contrato pretendía incorporar 400 megavatios de generación temporera en Aguirre. Hoy, esos megavatios no están disponibles y nuevamente corresponde determinar cuánto respaldo temporero necesita el sistema y cómo conseguirlo.
El principio es claro: Puerto Rico puede cancelar un contrato. Lo que no puede cancelar es su necesidad de energía.
Ahí está el verdadero costo adicional de este episodio: el tiempo perdido.
En un sistema con poca capacidad de reserva; cada retraso aumenta nuestra vulnerabilidad ante averías, eventos inesperados o periodos de alta demanda. Y esa vulnerabilidad eventualmente llega a nuestras casas, hospitales y comercios en forma de interrupciones.
Investigar lo ocurrido es indispensable. Sobre las irregularidades, deben establecerse responsabilidades, independientemente de quién resulte involucrado. La transparencia no es negociable; mucho menos en un contrato de esta magnitud.
Pero esa investigación no puede sustituir la planificación energética.
Ahora el país necesita respuestas igualmente importantes: ¿cuánta generación adicional necesitamos hoy? ¿De dónde saldrá? ¿Cuándo estará disponible? ¿Y cuál es el plan para enfrentar el futuro mientras llega?
El país merece conocer qué ocurrió con Power Expectations y quién responde por ello. Pero también merece contestación a una pregunta mucho más urgente: ¿de dónde saldrá ahora la energía que nos dijeron que necesitábamos?
Porque las investigaciones pueden durar meses… pero el próximo apagón no esperará por ellas.
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