Cuando el agua deja de ser segura

Lee aquí la columna del exrepresentante por el PPD, abogado y comunicador

Por Jesús Manuel Ortiz

6 ago, 4:00 am 2 min de lectura
Cuando el agua deja de ser segura
Jesús Manuel Ortiz + columnista

Abrir el grifo y descubrir que no sale agua es una de esas experiencias que nos obliga a valorar aquello que siempre dimos por sentado. El racionamiento que hoy vivimos miles de familias en Puerto Rico no debe verse únicamente como una molestia temporal. Debe entenderse como una advertencia sobre un problema mucho más profundo: la seguridad hídrica del país en un mundo cada vez más afectado por el cambio climático.

La ciencia lleva años alertando que el Caribe es una de las regiones más vulnerables al aumento de las temperaturas y a la alteración de los patrones de lluvia. El problema no es solamente que llueva menos, sino que la lluvia es cada vez más irregular: largos periodos de sequía seguidos por eventos extremos que provocan inundaciones, pero que no necesariamente recargan, de forma eficiente, nuestros embalses y acuíferos. Mientras tanto, la demanda de agua continúa creciendo y la infraestructura que la distribuye envejece.

Puerto Rico ya conoce las consecuencias. En la pasada década, hemos enfrentado sequías severas, racionamientos prolongados y pérdidas millonarias en la agricultura. Ahora la historia se repite. La diferencia es que hoy ya no podemos decir que nos tomó por sorpresa. La información existe. Los datos existen. Lo que hace falta es actuar con el sentido de urgencia que exige esta realidad.

La sequía es un fenómeno natural. La falta de planificación no lo es.

El país necesita mirar el agua como un asunto de seguridad nacional y de desarrollo económico. Ninguna estrategia para atraer inversión será sostenible si no garantiza un abastecimiento confiable para las comunidades, la industria, la agricultura y el turismo. La infraestructura hídrica, la protección de nuestras cuencas y la adaptación al cambio climático deben ocupar un lugar prioritario en la agenda pública.

Por eso resulta difícil comprender que Puerto Rico aún no haya culminado la aprobación e implantación de un Plan de Cambio Climático robusto. Mientras discutimos cuándo aprobarlo, el clima ya comenzó a cambiar. Cada temporada seca nos recuerda el costo de seguir posponiendo decisiones.

La pregunta ya no es si volveremos a enfrentar otra sequía. La ciencia hace tiempo respondió esa interrogante. La verdadera pregunta es si la próxima vez estaremos mejor preparados o si seguiremos reaccionando con racionamientos a un problema que debimos comenzar a resolver hace años.

Más columnas por Jesús Manuel Ortiz:

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de VISION NEWS MEDIA, LLC.