El futuro de Puerto Rico entra al salón de clases

Lee aquí la columna de la presidenta del partido Proyecto Dignidad

Por Nilda Pérez Martínez

30 jul, 4:00 am 3 min de lectura
El futuro de Puerto Rico entra al salón de clases
Columnista + Nilda Pérez

Cada inicio de un nuevo año escolar representa mucho más que el regreso de miles de estudiantes a los salones de clase. Es una oportunidad para reflexionar sobre el país que estamos construyendo y el futuro que queremos legar a las próximas generaciones.

Lamentablemente, los retos que enfrenta nuestro sistema educativo continúan siendo profundos. Muchas escuelas siguen lidiando con problemas de infraestructura, falta de mantenimiento, escasez de maestros en áreas especializadas, rezago académico provocado por años de interrupciones y una preocupante crisis de salud mental que afecta tanto a estudiantes como al personal docente.

A esto se suma un desafío aún mayor: preparara nuestros niños y jóvenes para un mundo que cambia aceleradamente.

La inteligencia artificial, la automatización y las nuevas tecnologías están transformando el mercado laboral. Sin embargo, nuestro sistema educativo todavía responde, en muchos casos, a un modelo diseñado para las necesidades del siglo pasado.

La educación del siglo 21 debe ir más allá de transmitir conocimientos. Debe desarrollar pensamiento crítico, creatividad, liderazgo, emprendimiento, educación financiera, destrezas digitales y valores que formen ciudadanos responsables, íntegros y comprometidos con el bienestar común.

Los maestros merecen un reconocimiento especial. A pesar de las limitaciones, miles de educadores continúan realizando una labor extraordinaria.

Son ellos quienes diariamente inspiran, orientan y, muchas veces, suplen necesidades emocionales y sociales que trascienden el salón de clases. Como sociedad, tenemos la responsabilidad de brindarles las herramientas, el respaldo y las condiciones laborales que les permitan ejercer su vocación con excelencia.

La participación de las familias también resulta indispensable. La educación comienza en el hogar.

Ninguna reforma educativa tendrá éxito si los padres y encargados no asumen un rol activo en el desarrollo académico y en la formación del carácter de sus hijos. Escuela y familia deben convertirse en verdaderos aliados.

Puerto Rico necesita un gran acuerdo estatal por la educación. Uno que trascienda los ciclos electorales y las diferencias partidistas. La educación no puede seguir siendo objeto de improvisación o cambios constantes de política pública cada cuatro años. Nuestros estudiantes necesitan estabilidad, continuidad y una visión clara de largo plazo.

Este nuevo año escolar debe convertirse en un llamado a la acción. Debemos apostar por una educación de excelencia que prepare ciudadanos competentes, pero también personas con principios, sentido de responsabilidad, respeto por los demás y amor por Puerto Rico.

Invertir en educación nunca será un gasto. Es la inversión más importante que puede hacer cualquier nación. En cada estudiante que logra desarrollar su máximo potencial se encuentra la esperanza de un Puerto Rico más próspero, más justo y con mayores oportunidades para todos.

Que este comienzo de clases renueve nuestro compromiso colectivo con quienes representan el futuro de nuestra isla. Porque el verdadero progreso de un país siempre comienza en sus escuelas.

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