Diez años de PROMESA: es hora de transformar a Puerto Rico

Lee aquí la columna de la presidenta del partido Proyecto Dignidad

Por Nilda Pérez Martínez

25 jun, 4:00 am 3 min de lectura
Diez años de PROMESA: es hora de transformar a Puerto Rico
Columnista + Nilda Pérez

Han transcurrido diez años desde la aprobación de la Ley PROMESA, una legislación federal que prometía devolverle, a Puerto Rico, la estabilidad fiscal y económica. Su aprobación fue consecuencia directa de décadas de mala administración gubernamental por parte de los partidos tradicionales, el Partido Nuevo Progresista y el Partido Popular Democrático, que llevaron a la isla a una crisis fiscal sin precedentes.

Los gobiernos azules y rojos llevaron a Puerto Rico a la quiebra mediante años de endeudamiento irresponsable, aprobando presupuestos que excedían los recursos disponibles y violentando el espíritu de nuestra Constitución, que exige responsabilidad fiscal y presupuestos balanceados. El resultado fue una deuda impagable que terminó provocando la imposición de una Junta de Supervisión Fiscal y la aprobación de PROMESA en el Congreso de Estados Unidos.

Diez años después, Puerto Rico continúa bajo la supervisión de la Junta y, aunque se han logrado algunos avances en la reestructuración de la deuda y en los controles presupuestarios, el país sigue transitando por una ruta preocupante de dependencia y fragilidad económica. No se observan cambios estructurales profundos que garanticen la sostenibilidad fiscal a largo plazo ni una transformación económica que reduzca significativamente nuestra dependencia de los fondos federales.

La realidad es que seguimos enfrentando un gobierno sobredimensionado, una burocracia compleja, procesos lentos que dificultan la inversión, una infraestructura deteriorada y una economía que depende excesivamente de transferencias federales. Mientras tanto, miles de puertorriqueños continúan abandonando la isla en busca de mejores oportunidades.

La supervisión fiscal ha impuesto controles financieros, pero no ha logrado corregir las causas fundamentales de la crisis: la falta de disciplina fiscal, la corrupción, el exceso de reglamentación, la dependencia gubernamental y la ausencia de una visión económica de largo plazo.

En Proyecto Dignidad, hemos sido consistentes y estamos en récord: Puerto Rico necesita mucho más que ajustes presupuestarios. Necesita cambios estructurales y profundos que transformen la manera en que opera el gobierno. Nuestra visión de país promueve un gobierno más ágil, eficiente, transparente y responsable; uno que facilite la creación de riqueza, fomente la inversión privada, impulse la libertad económica y reduzca gradualmente la dependencia de los fondos federales.

La recuperación verdadera de Puerto Rico no ocurrirá simplemente porque una Junta certifique un presupuesto. Ocurrirá cuando adoptemos una cultura de responsabilidad fiscal, rendición de cuentas y desarrollo económico sostenible. Ocurrirá cuando tengamos instituciones que sirvan al ciudadano con excelencia y cuando el gobierno deje de ser un obstáculo para convertirse en un facilitador del progreso.

Este cambio requiere un liderato distinto: un liderato de integridad, visión y propósito. Un liderato dispuesto a tomar decisiones difíciles, a romper con las prácticas que nos trajeron hasta aquí y a construir un futuro basado en la responsabilidad, la libertad y la dignidad humana.

A diez años de PROMESA, Puerto Rico merece más que estabilidad fiscal en el papel. Merece una transformación real que garantice prosperidad, oportunidades y un futuro sostenible para las próximas generaciones. Ese es el reto de nuestra generación y la responsabilidad que no podemos seguir posponiendo.

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