Inteligencia artificial: la oportunidad de construir un gobierno que se anticipe a las necesidades de la gente
Lee aquí la columna del abogado estadista
La inteligencia artificial suele ocupar titulares por los riesgos que representa: la pérdida de empleos, la privacidad de los datos o los desafíos éticos que plantea su acelerado desarrollo. Es un debate legítimo y necesario. Sin embargo, con frecuencia pasamos por alto una realidad igualmente importante: utilizada de forma responsable, la inteligencia artificial puede convertirse en la herramienta más poderosa para que el gobierno conozca mejor las necesidades de sus ciudadanos, se comunique de manera más efectiva con ellos y preste servicios de mayor calidad utilizando mejor los recursos públicos.
Durante décadas, los gobiernos han enfrentado el mismo reto. Los ciudadanos exigen servicios ágiles, sencillos y accesibles, mientras las agencias operan con presupuestos limitados, procesos burocráticos, sistemas tecnológicos que no conversan entre sí y una creciente escasez de personal. El resultado es conocido por todos: largas esperas, duplicidad de gestiones y una percepción de que el gobierno llega tarde cuando los problemas ya se han convertido en crisis.
La inteligencia artificial ofrece la posibilidad de cambiar ese paradigma.
En lugar de limitarse a reaccionar, el gobierno puede anticiparse. Mediante el análisis responsable de la información que ya posee, la inteligencia artificial puede ayudar a identificar ciudadanos que podrían beneficiarse de programas gubernamentales y facilitar que las agencias los contacten oportunamente. Un adulto mayor que requiere servicios de salud o nutrición, una familia que reúne los requisitos para asistencia de vivienda, un pequeño empresario atrapado en un proceso de permisos o un estudiante en riesgo de abandonar la escuela podrían recibir ayuda antes de que su situación empeore.
Ese cambio de un gobierno reactivo a uno preventivo representa una de las mayores oportunidades de modernización de nuestra administración pública.
La inteligencia artificial también puede transformar la forma en que los ciudadanos interactúan con el gobierno. Asistentes virtuales disponibles las 24 horas pueden contestar preguntas, orientar sobre requisitos, programar citas y ofrecer información en tiempo real sobre permisos, licencias, reintegros contributivos o solicitudes de beneficios. Mientras tanto, los servidores públicos pueden concentrar su tiempo y experiencia en los asuntos que verdaderamente requieren criterio humano, empatía y capacidad para resolver problemas.
Los beneficios no terminan ahí.
La inteligencia artificial puede ayudar a detectar fraude, mejorar las compras gubernamentales, optimizar el mantenimiento de infraestructura, fortalecer la respuesta ante emergencias y facilitar la planificación basada en datos. Cada decisión mejor informada representa un mejor uso del dinero de los contribuyentes y una administración pública más eficiente.
En Puerto Rico, estas oportunidades adquieren una dimensión aún mayor.
La reconstrucción de la infraestructura, la transformación del sistema energético, la necesidad de agilizar la permisología, el envejecimiento de nuestra población y las limitaciones fiscales obligan a hacer más con menos. La inteligencia artificial puede convertirse en un aliado estratégico para identificar cuellos de botella, simplificar procesos y mejorar la coordinación entre agencias.
Pensemos en el sistema de permisos. Hoy, un proyecto puede requerir la intervención de múltiples dependencias gubernamentales, cada una con plataformas y procedimientos distintos. La inteligencia artificial puede revisar documentos, identificar omisiones, verificar automáticamente el cumplimiento con reglamentos, alertar sobre inconsistencias y acelerar la evaluación técnica, reduciendo significativamente los tiempos de respuesta. Esto no significa sustituir el juicio de los funcionarios públicos; significa proporcionarles mejores herramientas para tomar decisiones más rápidas y mejor fundamentadas.
Lo mismo aplica a la salud, la educación, el manejo de emergencias, la seguridad pública y los programas de desarrollo económico. La capacidad de integrar información proveniente de distintas agencias permitiría identificar necesidades con mayor precisión y asignar los recursos donde realmente producen el mayor beneficio para la ciudadanía.
Puerto Rico ya ha dado pasos importantes hacia la digitalización de los servicios gubernamentales y la modernización tecnológica. Ese esfuerzo debe continuar y acelerarse. La inteligencia artificial representa el próximo paso lógico en esa transformación digital, siempre acompañada de sólidos mecanismos de protección de la privacidad, ciberseguridad, transparencia y supervisión humana. La confianza ciudadana dependerá de que estas herramientas se utilicen con responsabilidad, explicabilidad y pleno respeto a los derechos individuales.
Por ello, ha llegado el momento de que Puerto Rico adopte una estrategia integrada para incorporar la inteligencia artificial al servicio público. Esa estrategia debe ser liderada desde La Fortaleza, coordinada por el Puerto Rico Innovation & Technology Service e implementada de manera transversal en todas las agencias, con metas claras, proyectos piloto medibles y estrictos parámetros de gobernanza, ética y protección de datos. La inteligencia artificial no puede verse como una colección de iniciativas aisladas, sino como un componente central de una política pública de modernización gubernamental y desarrollo económico.
La historia demuestra que las sociedades que mejor aprovechan las revoluciones tecnológicas son aquellas que las ponen al servicio de las personas. Puerto Rico tiene ante sí la oportunidad de utilizar la inteligencia artificial para construir un gobierno más cercano, más eficiente y más sensible a las necesidades de su gente.
Porque un gobierno verdaderamente inteligente no es el que acumula más información. Es el que utiliza ese conocimiento para resolver problemas antes de que ocurran, atender con dignidad a cada ciudadano y demostrar que la tecnología, cuando se utiliza correctamente, puede fortalecer la confianza en las instituciones y mejorar la calidad de vida de todos los puertorriqueños.
Más columnas por Alejandro Figueroa:
- Cinco maneras en que Puerto Rico puede tenderle la mano a Venezuela
- PROMESA a los diez años: lecciones de una década bajo supervisión fiscal
- Reforma de permisos y reconstrucción energética: oportunidad que Puerto Rico no puede dejar pasar
Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de VISION NEWS MEDIA, LLC.


