Opinión

Partidos políticos: La representatividad sí importa. ¡A mirarnos en el espejo!

Lea la columna del periodista Julio Rivera-Saniel

Metro Puerto Rico

Esta es una frase que ha ganado auge en los últimos años y que hace alusión a la necesidad de que todos los sectores de la población estén adecuadamente representados en los puestos y espacios que ayudan a definir el ideario del país. Ello aplica a herramientas de uso común en las escuelas como los libros de texto, pero también a espacios como la televisión donde “podemos vernos” como país. Quien no es adecuadamente representado, simplemente no existe. Es tratado como ajeno; como “el otro”.

Lo mismo ocurre con los espacios de gobierno o desde los cuales se crean las políticas públicas que afectan a todos los ciudadanos. Si esos espacios son ocupados solo por algunos, es muy probable que esos “algunos” sean los únicos adecuadamente representados en sus intereses y necesidades. Seguramente por ello la organización Espacios Abiertos y el colectivo Proyecto 85 han adoptado la cruzada de pedir a los partidos políticos que entre sus candidatos y plataforma reflejen la diversidad del país y, como  un esfuerzo para conseguirla, incluyan más mujeres y proyectos para atenderlas entre sus grupos de candidaturas y plataformas. La premisa ya se las planteaba al comienzo de esta columna: quien no es adecuadamente representado, no existe. O existe en una jerarquía inferior para efecto de la creación de políticas públicas. Sin embargo, aún cuando me parece muy acertada la exhortación de estas organizaciones, me parece que estos reclamos tienen que extenderse desde una mirada interseccional. Es decir: sí, claro que las mujeres y los jóvenes tienen que ser adecuadamente representados en las papeletas que los partidos elaborarán  de cara a las elecciones de 2024. Pero podemos y debemos ser más ambiciosos en el reclamo. Por ejemplo, según el Censo de Estados Unidos, el 21% de la población del país se identificó como  parte del grupo de personas con diversidad funcional. Eso contrasta con la ausencia casi absoluta de personas con diversidad funcional que forman parte de la oferta electoral de los partidos. Por no hablar de la escasez de los proyectos de ley para atenderles de la que padece la oferta de ideas en anticipo a la contienda electoral.

A eso añada la ausencia histórica de personas evidentemente negras en la papeleta. Mucho más en los gabinetes de gobierno. ¿Cuál fue el último jefe de agencia del gabinete constitucional que usted recuerde que haya sido evidentemente negro o negra? Si bien la población general ha comenzado a internalizar que la diversidad racial de la isla no solo debe ser objeto de discusión en los libros de historia sino que debe ser reconocida y mostrada en otros ámbitos, los partidos aun fallan en identificar y ofrecer candidatos y candidatas evidentemente negros como parte de sus papeletas.

Como parte del Decenio Internacional de los Afrodescendientes que fue decretado por la Organización de las Naciones Unidas el primero de enero de 2015 y que termina  en diciembre de 2024, múltiples países han discutido de manera institucional el tema de la representatividad. Tome usted el caso de Colombia o Brasil. Pero en la isla, como viene siendo costumbre, el tema no se toca ni con una vara larga. Si se quiere hablar de una adecuada representación de todos los puertorriqueños y puertorriqueñas entonces esa representatividad debe ser amplia. Tenemos que mirarnos en el espejo. Si nos faltan reflejos entonces estamos incompletos.

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