Opinión

Trump y sus juicios

Lee aquí la columna del abogado estadista.

Donald Trump quiere retrasar su juicio por cargos criminals a nivel federal hasta después de las elecciones de 2024.

El expresidente enfrenta cargos por retención ilegal de documentos clasificados, pero los abogados de Trump le han pedido al juez federal que preside su juicio que retrase los procedimientos hasta después de las decisiones sobre mociones sustantivas.

Entre los argumentos esbozados por los abogados de Trump, estos hacen hincapié en que el caso extraordinario de Trump presenta un serio desafío tanto para la realidad como para la percepción de nuestra democracia estadounidense. Específicamente señalan que el expresidente es uno de los principales candidatos en las elecciones y se enfrenta a su principal rival político, el presidente Joe Biden, cuyo Departamento de Justicia está procesando a Trump.

Los funcionarios de Biden han dicho en reiteradas ocasiones que la Casa Blanca no está interfiriendo en el caso. Sin embargo, los abogados de Trump han solicitado que se trate con extremo cuidado el establecimiento de un cronograma para atender los intereses tanto de Trump como del público.

Trump ha estado en problemas con el gobierno federal desde que dejó el cargo. Cuando el expresidente dejó la Casa Blanca en 2021, se llevó consigo docenas de registros clasificados, algunos de los cuales contenían algunos de los secretos más preciados de la nación.

Los funcionarios del gobierno habían intentado recuperar dichos documentos por la vía administrativa pero ante la resistencia mostrada por Trump se vieron forzados a utilizar el parato de justicia para realizar una búsqueda en las propiedades del expresidente. Fueron tan lejos como para registrar su propiedad de Mar-a-Lago en Florida para recuperar documentos. La retención de estos documentos, que incluían secretos militares destinados solo a los aliados más cercanos de la nación, y compartirlos a sabiendas con personas que no tenían la autorización para verlos, constituyen claras violaciones de la ley federal. No empece a esto, Trump se ha declarado inocente en cuanto a los 37 cargos por delitos graves que le fueran radicados.

Los fiscales del Departamento de Justicia han pedido que el juicio comience tan pronto como el 11 de diciembre, un par de meses previo al comienzo del ciclo de primarias de los partidos principales. La jueza federal de distrito Aileen M. Cannon, quien preside el caso, había programado previamente que el caso comenzara en agosto 14.

Cannon, a quien Trump nombró en 2020, ahora tendrá que determinar cuándo comenzará el juicio. La decisión no es sencilla dadas las circunstancias. Si lo reprograma para un fecha posterior a lo previsto originalmente, de tal manera que el juicio se vea en el 2024, corre el peligro de que la determinación final no se de hasta después de las elecciones del 2024. En ese sentido, si Trump ganara, este podría probar si tiene la autoridad para perdonarse a sí mismo, o simplemente podría presionar al Departamento de Justicia para que abandone el caso. Por otro lado, si mantiene el itinerario expedito que había propuesto con un comienzo del caso en escasamente un mes, podría darse el caso de que dicha calendarización se interprete por algunos como un intento de que los problemas legales de Trump se resuelvan de manera expedita previo a las elecciones del 2024.

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