Opinión

Opinión de Alejandro Figueroa: Metamorfosis de una justificación injustificada – El Chat Aguadillano

Lee aquí la columna del abogado estadista.

La pasada semana, lo que parecía ser un “issue” de campaña local, creció como bola de nieve, que amenaza con convertirse en avalancha. Por medio de una página cibernética llamada fiscalizacionporpuertorico.com, se hizo público un chat del equipo político del hoy alcalde de Aguadilla Julio Roldán, cuyo contenido comienza durante la época de la campaña eleccionaria del 2020, y termina en agosto 2021.  Se trata entonces de la publicación del contenido de ocho meses de un chat interno del grupo de confianza del alcalde en el que, entre muchas otras cosas, se identifican ataques a la entonces alcaldesa Yanitsia Irizarry, complots para despedir empleados, insultos, expresiones homofóbicas, y conversaciones que simple y sencillamente son impublicables.

Llama la atención que en el mencionado “Chat Aguadillano” en múltiples ocasiones se refieren a mujeres como prostitutas en su versión cruda de 4 letras, se refieren a una mujer como “animal”, se habla de pasarle un carro por encima a la ex alcaldesa y su actual compañero, a quien se le llama mono, en alusión por su color de piel.  Igualmente, se habla de coger a las candidatas PPD Noemí Cardona y Yanitsia Irizarry del PNP, amarrarle piedra en el cuello y tirarlas al fondo del mar, por ser “enemigas de Aguadilla”.  Además, se deja entrever como el Administrador de la Ciudad activamente carpetea empleados, y amenazan con destruir los “grupos tóxicos” que atribuye a la ex alcaldesa en las agencias municipales. Los ataques a la comunidad LGBT, no quedaron excluidos del polémico chat.

275 páginas que recogen cientos de epítetos, foto de un miembro viril, seguido de una foto de la exgobernadora Wanda Vázquez incluida por la Trabajadora Social a cargo de la Oficina de Asuntos de la Vejez de Municipio de Aguadilla, forman parte del intercambio de ideas del grupo cercano del actual alcalde. El hijo del alcalde interviene en sobre 1,000 ocasiones, el Administrador de la Ciudad, Vice Alcalde y Alcalde Interino en aproximadamente 100 veces. Lo anterior, hace un poco difícil creer la teoría del alcalde de que el Alcalde estaba totalmente ajeno de lo que dialogaban a diario por casi un año sus más cercanos asesores y funcionarios de su Administración.

Pero, más profundo que la violación de la Ley de Ética Gubernamental, por trabajar asuntos no oficiales en horas laborales, lo más escandaloso parece ser lo que puede ser denominado como la “Metamorfosis de la Justificación”. Veamos,  Inicialmente, cuando el chat sale a la luz pública y comienza a discutirse en los medios, el Sub Secretario el PPD dice que el chat es falso.  Acto seguido el Alcalde de Aguadilla acepta que el chat existe, pero reclama que él no formó parte de la conversación que llevaba por medio de whatsapp su grupo de más extrema confianza. Luego, el propio Alcalde acepta que el chat lo creó su hijo, pero a renglón seguido y obviando las atrocidades que se expresan en dicha conversación cibernética, alega que no se ofendió a nadie, aludiendo de paso que decirle “animal” a una mujer no tiene nada de malo.  No empece a esto, esa misma tarde el Alcalde se retracta y pide disculpas por su hijo, al informar que los empleados involucrados fueron enviados de vacaciones.

Sin embargo, la estrategia para contener la avalancha se fue por la borda cuando el lunes en la tarde, el hijo del alcalde (creador y administrador del chat) emite unas expresiones en su página de Facebook que podría decirse pretender servir como disculpa pero en medio de su aparente arrepentimiento éste vuelve a emprender contra la ex alcaldesa diciendo, entre muchas cosas, y citamos: “Ciertamente mi padre no se equivocó cuando dijo sobre esta señora que: “No puede hablar de valores quien en la cotidianidad de su vida ejerce la indignidad.”

Esto parece que pica y se extiende. Habrá que ver si se trata el asunto con la misma seriedad que se trató el chat que dio pie al Verano del 2019 o si habrá otra metamorfosis, en esta ocasión en cuanto a la severidad con que se juzga a los involucrados.

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