Columna de Mariliana Torres: No está muerto el periodismo

Cerraremos este año 2015 con menos periodistas ejerciendo en Puerto Rico y con una deserción de estudiantes de Comunicación que querían convertirse en…

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

22 dic 2015, 11:00 pm 4 min de lectura

Cerraremos este año 2015 con menos periodistas ejerciendo en Puerto Rico y con una deserción de estudiantes de Comunicación que querían convertirse en periodistas y optaron por cambiarse de concentración al estar temerosos de no conseguir trabajo. Diversas han sido las causas de la debacle en los medios de comunicación: administraciones deficientes, pésimas estructuras financieras, estado económico del país y no tener la visión ni el conocimiento para enfrentar los cambios en la era digital. Como consecuencia de ello, muchos periodistas que se han quedado en el periodismo tradicional tienen menos experiencia y han aceptado menos beneficios patronales con tal de estar. La mayoría apenas tiene tiempo para investigar y se dedican al día a día luchando codo a codo con la inmediatez. Para colmo de males se han convertido en  comunicadores multitasking sin tener conocimiento de lo que eso implica. Es decir, trabajan más por menos dinero, y los contenidos que ofrecen son pobres. Esa situación, muy grave para la profesión, la sufrimos y la vivimos en carne propia, pero ya nos levantamos. Es importante que el periodista que atraviesa por esa situación entienda que hay otras opciones para ejercer y que la era digital diversifica los productos informativos. 

Con ello en mente deberíamos educar y preparar mejores comunicadores. Nada más el año pasado se graduaron alrededor de 300 comunicadores entre todas las escuelas de comunicación del país. No puedo ofrecer el número exacto de cuántos fueron contratados, pero la mayoría utilizó su práctica laboral para demostrar cuán buenos son. Algunos se quedaron laborando; otros decidieron continuar estudios posgraduados en o fuera de la isla. Ellos también forman parte de la camada de profesionales que se ha visto obligada a dejar nuestro país. Hace unos días una estudiante, muy afligida, me expresó su incertidumbre:  “Con tanto cierre, ¿encontraré trabajo o me cambio de concentración?”.  Mi contestación fue la siguiente: “Es una preocupación genuina, pero el que quiere ser periodista por vocación lo será sin importar los obstáculos. No debemos temer a los cambios. Además, hay un mundo de información periodística que tiene que ser procesada digitalmente y es allí donde debemos incertarnos”. Me place informarles que ya la estudiante está trabajando por cuenta propia a través de la creación de su blog. Cuenta con  decenas de seguidores y sus escritos corregidos en la universidad por experimentados profesores están ocasionando opinión pública. Si eso sucede, ¿por qué quitarse?  

El panorama es incierto para quien lo crea, no para el que decide seguir educándose en esferas que antes entendía eran inaccesibles por desconocimiento. No estoy hablando de los selfies y el traje que compró o el cumpleños que celebró. Me refiero a información periodística que implica seriedad e investigación, análisis, reportajes, documentales, columnas y crónicas que provoquen al cibernauta.

Otro estudiante ha decidido hacerse un experto en redes sociales. Ya tiene su compañía y los clientes están aprendiendo cómo y cuándo deben publicar información en las redes sociales para atraer a más clientes. Ya muchos comerciantes han aprendido que se necesita conocimiento para impactar a las audiencias a través de las redes sociales. Hay otros dos estudiantes con muchísimo talento que queman fiebre periodística con su podcast, que es un sistema de transmisión de información semejante a la radiodifusión inventado precisamente por el periodista del diario inglés The Guardian Ben Hammersley. El estudiante no gasta ni un solo centavo en su producción. Así, el dúo de estudiantes ha conducido decenas de entrevistas que le sirven de taller y las transmiten en esa plataforma digital que se puede acceder en cualquier momento. A diferencia del periodismo tradicional, los estudiantes pueden contar con un público más amplio e interactuar con audiencias tan lejanas como en China. Ninguna estación de televisión puede acercarse a la inmediatez que tiene a sus órdenes el periodismo digital. Quizá es difícil de entender para el lector y la audiencia tradicional, pero es cuestión de adaptarse a las nuevas formas de encontrar inmediatamente la información.

Como ven, el periodismo en Puerto Rico no está muerto; solo hay que acercarse a la nueva corriente. Si usted está leyendo esta columna a través de su teléfono móvil o en su computador, ya está aceptando los cambios que el periodismo digital ofrece.