Columna de Mariliana Torres: A política sucia periodismo inteligente
Que si Alejandro se quedaba o se iba; que el gobernador no pagará el bono; que Bernier se desinfló; que suena el senador de Mayagüez para la comisaría por los…
Por Mariliana Torres @MarilianaTorres
Que si Alejandro se quedaba o se iba; que el gobernador no pagará el bono; que Bernier se desinfló; que suena el senador de Mayagüez para la comisaría por los populares; que JLO se lleva a cualquiera, entre otros chismes impublicables. Todos son comentarios, chismes y rumores publicados en las redes sociales y que la gente repite como el papagayo y transforman la política en algo sucio y no deseable. En fin, forman parte de las nuevas maneras de comunicar información y que, desde luego, tienen gran acogida entre los seguidores de las redes sociales. Desde la llegada de esa nueva manera de socializar, toda la información que se publica en ellas se acoge como noticia, aunque no cumpla con los criterios. Es muy peligroso utilizar como fuente de información rumores y chismes publicados en las redes. Es decir, información sin confirmar e investigar. En vez de la política sucia optemos por el periodismo inteligente.
Los rumores son especulaciones no confirmadas sin que existan datos para comprobar su veracidad. Las especulaciones se intentan dar por ciertas con un objetivo determinado y manipulan las audiencias. El chisme es una murmuración o un cuento generado por alguien sobre alguna noticia verdadera o falsa, pero usualmente su finalidad es hacer daño a la reputación de alguna persona o el valor de una causa; mientras que la noticia es un relato informativo basado en hechos corroborados. Para poder ser confirmados esos hechos, hay que trabajar responsablemente, hay que investigar y buscar las fuentes creíbles que puedan reafirmar la información que se rumorea. Del rumor de la no reelección pasó a lo inevitable la confirmación de la noticia. ¿Cuántos de ustedes sabían que el gobernador Alejandro García Padilla anunciaría que no optaría por la reelección? Sinceramente, muy pocos. Solo su almohada y su familia, acogiendo la expresión de hace mucho tiempo de un contrario de este.
Entonces, ¿cómo es posible que los medios de comunicación aseguraran con antelación que no aspiraría a la gobernación? Muchos, como dicen en España, “se mojaron” porque hasta el más tonto o enajenado de la política sabía que esa sería la decisión más adecuada. El panorama no era bueno para él desde el principio. Se acuerdan cuando no logró aprobar la reforma legislativa prometida hasta la saciedad. Cuando sucedió, se mostró en bandeja de plata que sus opositores los tenía en su mismo partido. A casi cuatro años de su administración las encuestas internas no lo colocaban con el favor del pueblo. La prensa lo mantenía acorralado con preguntas económicas que han demostrado que, evidentemente, ese no es su fuerte. La clase trabajadora y la empresarial no le perdona la imposición de impuestos que atentan contra la estabilidad financiera. Los bonos y los reintegros no llegan. Si se fijan, todo se traduce a dólares y centavos. Para ser justos, cualquiera que hubiera ganado la gobernación habría pasado por estos momentos tortuosos. Todos los saben: gobernar en un país con una administración financiera que ha sido deficiente por décadas es prácticamente imposible. A ello le añades los que dijeron que iban a trabajar y lo único que hicieron fue lucrarse a costa del erario.
Ahora apenas comienza el trabajo periodístico. Todos los precandidatos querrán salir en la prensa citando conferencias de prensa impertinentes. Trascenderán otros escándalos que responsablemente la prensa tendrá que corroborar. A los periodistas que no les gusten los asuntos económicos tendrán que aprender que es trascendental conocer qué es un bono y cómo funciona para poder realizar una entrevista con profundidad. Habrá que dejar a un lado los chismes y rumores personalistas para dedicarse al periodismo político que debería ayudar a los ciudadanos a entender mejor el debate político camino a las elecciones generales. Se debe evitar el manejo inadecuado de priorizar las declaraciones de los políticos en detrimento de lo que es más importante. El análisis periodístico de la noticia es indispensable para poder colocar en discusión las alternativas políticas que son posibles. En lo que respecta al gobernador, no todo es su culpa porque no todas han sido sus decisiones. Sin embargo, carga con todas las faltas. Es difícil gobernar y más cuando al final del mandato adquiere la denominación de lame duck para convertirse en blanco de los depredadores. Eso es lo que le espera por los próximos 12 meses.
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