Columna de Mariliana Torres: Gladiadores

Los medios de comunicación han sido implacables en la denuncia masiva de ineficiencia en el sector de educación especial del Departamento de Educación. Esto no…

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

25 ago 2015, 11:00 pm 4 min de lectura

Los medios de comunicación han sido implacables en la denuncia masiva de ineficiencia en el sector de educación especial del Departamento de Educación. Esto no es un problema de ahora. Se viene arrastrando año tras año y cuatrienio tras cuatrienio.

Las promesas de políticos para garantizar que cada niño reciba la educación que por derecho le corresponde son interminables. Pero lo cierto es que, cuando a los que llamamos líderes llegan al poder, se olvidan de ese sector. Entonces, los gladiadores (los padres) recurren a querellas que tardan años en ser atendidas, demandas como el conocido pleito de clase Rosa Lydia Vélez que le ha costado y le sigue costando millones de dólares al Gobierno porque nunca ha podido cumplir. Por décadas los periodistas hemos estado cubriendo este famoso caso en los tribunales y otros que surgen por la misma causa de no cumplimiento, y a la verdad que le desencaja la quijada a cualquiera cuando los representantes gubernamentales tienen que admitir las múltiples fallas por los benditos procesos burocráticos, ineficiencia de funcionarios y falta de dinero. Ese último renglón de los chavos lo coloco en duda porque en su mayoría son fondos federales que por no saberlos utilizar se han radicado multas, amenaza de sindicatura y uno que otro ha vivido el encierro. Si bien el Gobierno se merece las multas por insensato y desentendido, ya es tiempo que por lo menos tenga la decencia de trascender. Destaco la gran labor que ejerce el Comité Timón de Padres en el reclamo de los derechos de sus hijos. Sin esos gladiadores el pueblo no se enteraría de la barbarie. No es hasta que la prensa interviene y denuncia los múltiples problemas de falta de terapias, atención, cupo, libros, equipo, tecnología, maestros, transportación, asistentes y, sobre todo, atención que el Departamento de Educación se saca un as bajo la manga. Si usted tuviera un hijo o una hija en educación especial, ¿cuál sería su respuesta a la falta de servicios? Sencillo: se convertiría en un gladiador para defender los derechos de sus hijos. Solo hay que colocarse en los zapatos de cada uno de esos padres para poder entender el sufrimiento.

Nuevamente y como si se tratara de un llena blanco o del divertido juego de las sillitas, el secretario del Departamento de Educación, Rafael Román, ha sido demandado en esta ocasión por la Asociación de Profesionales y Proveedores de Servicios de Terapia. Supongo que como hay una orden en todas las agencias de bajar los costos por la falta de dinero, pues se corta por lo menos importante. ¡Qué ironía! Román ha decidido imponer una reducción de 30 por ciento del costo de las terapias que ofrecen los terapeutas especializados. Sí, leyó bien: cortar las terapias. ¿Qué son las terapias? La espina dorsal de la educación especial que reciben todos los estudiantes de educación especial. Sin terapias los niños no mejoran destrezas y se les hace más difícil su desarrollo e incluso su aspiración fundamental: ser independientes o alcanzar la mayor independencia de vida dentro de su condición cuando sus padres falten.  Los terapeutas, psicólogos y patólogos del habla tienen hasta mañana jueves para aceptar la determinación de reducción impuesta por el flamante secretario. Dejando a un lado los dólares y centavos, que es la ficha de tranque entre el secretario y los profesionales de la salud, que tal si pensamos en el valor y la necesidad de las terapias. ¿Cuáles son las consecuencias de dejar de contratar los terapeutas si no aceptan la reducción del 30 % del valor de la terapia? Me parece que sobrepasa los límites de los derechos de la educación, porque ahora estamos hablando de la salud de esos niños. ¿Lo ha visto así, señor secretario? Negar terapias es cortar un tratamiento médico. Los terapeutas involucrados han denunciado que el secretario Román se niega a reunirse con ellos, pues claro, si él sabe que no tiene razón. Los demandantes han propuesto a Educación aceptar los contratos, continuar con los servicios prestados y abrir el proceso de diálogo sobre el valor de la terapia. Es decir: enseñarle la necesidad de la terapia, aunque Educación pueda probar que no cuenta con los recursos recomendados para cada estudiante especial. No perdamos pista periodística del desarrollo de esta demanda, que les aseguro tendrá ramificaciones mas allá de los dólares y centavos.