Opinión: Hablemos de transparencia

Por fin la legislatura quiere hablar de transparencia y acceso a la información, luego de múltiples reclamos de organizaciones de prensa, demandas y reclamos…

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

12 may 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

Por fin la legislatura quiere hablar de transparencia y acceso a la información, luego de múltiples reclamos de organizaciones de prensa, demandas y reclamos de ciudadanos. ¡Ya era hora! La palabra transparencia la tienen pegada en sus discursos todos los políticos. No puedo sacar uno que no la pronuncie. A veces me pregunto, “¿sabrá lo que significa o lo que está diciendo?” A veces los politicos repiten y repiten lo que otros dicen sin hacer un análisis ponderado. Entonces, llega el o la periodista a pedir un documento PÚBLICO y le es negado. Entonces, ¿cómo pueden hablar de que su Gobierno es transparente?

Para que un Gobierno sea transparente tiene que permitir el acceso a la información pública. Parte del escrutinio que hace un elector para poder tomar una decisión de por quién votaría es precisamente por sus ejecutorias. Los votantes tienen derecho a saber cómo se toman las decisiones de política pública, cómo y en qué se gastan los fondos públicos, en qué se invierte, cuántas pérdidas hubo y el estatus de cada agencia gubernamental. También es meritorio que se conozca lo bueno, lo que transforma, el buen servicio, el trato justo y el cumplimiento. Dejando a un lado el apasionamiento politico que carcome la inteligencia de los que nos dirigen, es imperativo que se sepa lo que beneficia al pueblo. Aquí pocos Gobiernos saben articular los mensajes positivos y, lo peor, no conocen estrategias para que la prensa pueda publicarlos.

Cuando el ocultismo arropa la información, entonces la prensa tiene que reclamar por la vía legal lo que por derecho le corresponde a todos los ciudadanos. Como dicen por ahí, “a cantazo limpio”. Así es que se ha logrado que el Gobierno  entregue información vital. Ejemplo de ello fue cuando la periodista Luisa García Pelatti y la Asociación de Periodistas radicaron un pleito para que el Departamento de Hacienda entregara el informe de la firma KPMG sobre la reforma contributiva. Si esto no se hubiese ocurrido, el pueblo jamás se habría enterado sobre los detalles engorrosos del IVA y aspectos medulares de la reforma contributiva que afectaban el bolsillo. Durante ese proceso de reclamo fue evidente el pánico gubernamental por la fiscalización pública y que los ciudadanos se enteraran de aspectos medulares de la reforma contributiva. Al fin y al cabo, el Gobierno perdió el pleito y ganó el pueblo. Tuvo que entregar el informe que dejó más confundidos a los legisladores que a los ciudadanos. Hay que estar atentos a lo que nuevamente se redacta sobre el IVA y a los legisladores que temen perder votos electorales. Si someten enmiendas beneficiosas, hay que decirlo, pero si va en detrimento del pueblo, también hay que permitirle a los contribuyentes     que interpelen y que interpreten.
La organización Transparencia Internacional ha recabado a las instituciones gubernamentales de los países la importancia de la transparencia. Sus investigaciones han demostrado que los países que promueven y ejecutan la transparencia tienen instituciones robustas tanto social como económicas. Si ello se logra, nuestro desarrollo social y económico podría acercarse a los Gobiernos eficientes. Pero para ello se necesita voluntad política y la mente abierta para entender.

Pero es mejor tarde que nunca, por ello debemos aplaudir que se de la discusión. Si los legisladores quieren hablar de transparencia y acceder a la información, que hablen. La prensa y los ciudadanos estarán atentos defendiendo sus derechos. Solo se pide que sea un conversatorio serio e inteligente y que redunde en beneficios para los constituyentes. Es un paso necesario. El momentum debe ser aprovechado por las organizaciones periodísticas y las universidades para unirse y recordarle al Gobierno que es una obligación entregar documentos públicos y que el pueblo tiene el derecho de reclamar por el incumplimiento.

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