Opinión: Igualdad de género en periodismo

El debate de la existencia del machismo en los medios de comunicación no es un asunto silente, pero pocos se atreven a hablar de ello. Si bien hay más mujeres…

Por Mariliana Torres @MarilianaTorres

21 abr 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

El debate de la existencia del machismo en los medios de comunicación no es un asunto silente, pero pocos se atreven a hablar de ello. Si bien hay más mujeres que hombres trabajando en los medios de comunicación, decenas de féminas alrededor del mundo continúan denunciando prácticas de discrimen en sus trabajos por razones de género. Así se han conocido múltiples casos que organizaciones internacionales que defienden los derechos universales se han ocupado de denunciar. De hecho, la Federación Internacional de Periodistas y la Unesco han admitido que hay un largo camino por recorrer para evitar el discrimen de las trabajadoras del periodismo. Muchos de los casos donde se observan las violaciones de derechos de las mujeres periodistas ocurren en el Este de África. Allí se ha denunciado la explotación del cuerpo femenino como símbolo de venta y mercadeo, el acceso limitado a cubiertas informativas, un salario bajo y despidos injustificados por su edad y físico. Estas quejas no son ajenas al lado anglosajón y el latino, así consta en los archivos de las organizaciones periodísticas que denuncian los acosos a los que han sido sometidas las féminas periodistas en ese lado del mundo. Es meritorio destacar que, debido a la valentía de decenas de mujeres, se han logrado avances en cubiertas informativas donde antes el terreno era solo de hombres. Ejemplo de ello es la presencia femenina en los escenarios de guerra y en la divulgación de otros contenidos serios.

Cada una de las féminas que decide dedicarse al periodismo conoce los derechos y responsabilidades en su profesión y sabe que su trabajo no debería depender de si es mujer. Se debe exigir un trato igualitario al cubrir historias. No defender el espacio que por experiencia y profesionalismo se ha ganado es caer en la autocensura. Ser periodista significa: profesión sacrificada, difícil, dura y sin horarios. Así como el periodismo no conoce horas de entrada ni salida, mucho menos horas de almuerzo, así mismo debería ser el asunto del género. Todos nos sacrificamos por igual. Como decía un amigo periodista “cuando se tiene la oportunidad, aproveche; coma y duerma”. Y tiene razón: fueron muchas las cubiertas huracanadas con el estómago vacío, pero ni piensas en las circunstancias adversas cuando se tiene vocación. Si todos tenemos hambre, entonces porqué se teme exigir lo que por profesión nos corresponde: igualdad de condiciones y no a la disparidad de género por miedo.  Puedo asegurar que en términos de contenido no existe diferencia alguna de cubierta.

Debo aclarar que no la estoy emprendiendo contra el sexo masculino, solo estoy llamando la atención del dominio masculino en escenarios donde tanto hombres como mujeres con las mismas destrezas pueden sobresalir. La discusión de estos asuntos de género puede ocasionar diversidad de opiniones y ello es plausible porque precisamente de eso se trata, de asimilar un problema silente que tiene ramificaciones en la ética profesional. Le invito a realizar un análisis de la presencia de los hombres y las mujeres en los medios de comunicación. Posiblemente encontrará que los hombres son los que más presentan, analizan o escriben la mayoría de las noticias de fuerte contenido, mientras que las féminas acuñan temas livianos. Si los medios de comunicación se consideran el reflejo de nuestra sociedad, entonces incitar ese tipo de práctica de estereotipos perjudica no solo la profesión, sino también el mensaje que promulga la profesión. El impacto de estas prácticas constituye un efecto debilitante para la profesión en términos del desarrollo de la formación periodística y los contenidos informativos que se trabajan. No cabe la menor duda que promover dicha distorsión ocasiona la limitación de la presencia de la mujer en la sociedad.