La organización sin fines de lucro, Ciudadanos del Karso (CDK), advirtió que se deben detener los megaproyectos indiscriminados en zonas protegidas o no aptas para ese tipo de desarrollo, debido al riesgo que representan para el agua, la biodiversidad y la vida misma.
El planteamiento se hizo durante el conversatorio “El agua que nos sostiene”, uno de los eventos principales del Festival Tierra, Agua y Vida, celebrado en la antigua escuela Franklin Delano Roosevelt, en el marco de la conmemoración del Día del Planeta Tierra. La estructura, reconocida como edificio histórico, está siendo restaurada por CDK para convertirla en el primer Museo de Historia Natural de Puerto Rico y el Caribe, con espacios dedicados a la educación, la investigación del karso y de la historia natural del archipiélago.
“Si destruimos el agua, que no es simplemente importante sino vital para la vida, estamos comprometiendo nuestra propia existencia”, afirmó Abel Vale, presidente de la organización ante más de 60 personas que estuvieron en el conversatorio, en el que participaron también la Dra. Sondra Vega, catedrática del Departamento de Biología de la Universidad de Puerto Rico; el profesor Ángel Acosta, físico de la UPR Arecibo; junto al meteorólogo Carlos Tolentino, quien moderó el diálogo.
Los panelistas coincidieron en que la discusión sobre desarrollo, permisos y ordenamiento territorial no puede separarse de la ciencia ni del impacto real que ciertas decisiones tienen sobre ecosistemas sensitivos y recursos esenciales para la vida.
Para el presidente de CDK, “la prioridad tiene que ser la conservación y la protección de nuestros recursos finitos. Podemos investigar y explorar alternativas, pero no podemos perder de vista que este es el espacio que hoy sostiene la vida, y lo estamos deteriorando”.
Por su parte, Acosta sostuvo que la defensa del agua y del karso requiere una ciudadanía activa y decisiones públicas basadas en evidencia científica. “Si no entendemos que nuestros recursos son finitos, no vamos a asumir la responsabilidad de conservarlos. Tenemos que protegerlos, mejorarlos en la medida de lo posible y dejar un legado para las generaciones futuras”, afirmó.
La Dra. Vega alertó sobre el impacto directo de la actividad humana sobre la biodiversidad y recordó que muchas de las amenazas más severas para las especies provienen precisamente de la destrucción del hábitat, las especies invasoras y la alteración de las condiciones necesarias para la supervivencia y reproducción.
“Lo que impacta a otras especies también termina afectándonos a nosotros. Cuando se altera el hábitat y se rompen las condiciones que sostienen la vida, no solo se pone en riesgo la biodiversidad, sino también el equilibrio del que dependemos como sociedad”, indicó.
Tolentino, en tanto, recalcó que el cambio climático ya no puede verse como una amenaza lejana. “Puerto Rico ya está viendo los efectos en el aumento del nivel del mar, en la erosión costera, en cambios en los patrones de lluvia y en eventos atmosféricos cada vez más extremos. Seguir ignorando esa realidad solo aumenta nuestra vulnerabilidad”, señaló.
“El problema es que seguimos destruyendo un planeta habitable -el único que tenemos- mientras hablamos de hacer habitables otros mundos. Definitivamente, tenemos que reajustar nuestras prioridades”, mencionó el comunicador.
Más de 250 personas asistieron a la actividad, que reunió a familias, jóvenes, educadores, artistas, artesanos y defensores ambientales en una jornada de reflexión y educación comunitaria en torno a la protección de los recursos naturales de Puerto Rico.





