Sentados en las mesas en que se reúne la Junta de Directores de la Autoridad de Acueductos y Alcantarillados (AAA) cada mes, el 28 de abril de 2023, el equipo de la Oficina de Infraestructura de esa agencia solicitó enmendar, por quinta vez, un contrato para extender su vigencia y aumentar su cuantía por casi medio millón de dólares más. Esa fue una de 12 veces que el equipo se presentó ante el cuerpo directivo para pedir más dinero o informar sobre el estatus de la reparación de la tubería sanitaria que cruza el caudaloso río Grande de Arecibo y que colapsó ante las marejadas ciclónicas del huracán María.
“Para que se apruebe la Orden de Cambio E [del contrato que estaba vigente], y ojalá sea la última”, dijo el presidente de la Junta, Héctor del Río Jiménez, consignando la aprobación de la enmienda. Pero esta vez no sería la última. El proyecto para el cual ya se habían destinado al menos $5.5 millones ascendió a $19.3 millones.
La troncal sanitaria en cuestión es una tubería de unos tres pies de ancho con la capacidad para transportar aproximadamente seis millones de galones diarios que lleva las aguas usadas de residencias, negocios e industrias de Arecibo y parte de Hatillo hasta la planta de tratamiento en Arecibo. La estructura se encuentra a una profundidad de 20 pies bajo la arena, según la agencia, y colapsó en tres puntos tras el huracán María ante la crecida del río Grande de Arecibo. En este evento, el río alcanzó una profundidad de 35 pies, según el Cuerpo de Ingenieros del Ejército de Estados Unidos (USACE, en inglés).
Como una medida temporal debido a los daños que causó el huracán, se instaló una tubería provisional que consistió de un desvío de la línea sanitaria (bypass) para mantener el flujo de aguas mientras se culminaba el proyecto de rehabilitación de la troncal sanitaria. Los arecibeños vieron pasar a los gobernadores Ricardo Rosselló, Wanda Vázquez, Pedro Pierluisi y ahora a Jenniffer González Colón, y todavía el tubo provisional sigue allí. La tubería, que está expuesta, ha sido pintada de distintos colores a través de los años como si se quisiera disimular su vieja presencia ante los cientos de personas que hacen ejercicios por el puente de la avenida Víctor Rojas y tropiezan con ese largo pedazo plástico que les roba una porción de la acera.

Este tubo conecta con uno de los accesos más transitados hacia el centro urbano. En la entrada a los edificios históricos como la antigua aduana, El Fuerte de Arecibo (conocido como el Paseo de las Damas), la Casa Ulanga, La Casa Trina Padilla de Sanz y a restaurantes, se colocó el generador eléctrico que permite el bombeo de las aguas por el desvío sanitario. Por años, el ruido, el humo y la peste han estado presentes las 24 horas del día, los siete días de la semana. Tan permanente ha sido la tubería provisional que los guardias de seguridad que vigilan que el generador no sea robado tienen allí una cocina y hasta un área de descanso.
El Centro de Periodismo Investigativo (CPI) encontró que los trabajos relacionados a esta reparación se retrasaron por múltiples razones. Primero, se hizo una contratación inicial de personal que no estaba capacitado para resolver el problema, según se indicó en la reunión de diciembre de 2019 de la junta de la AAA. Segundo, se subestimaron los costos por parte de la división de Infraestructura de la agencia, cuya proyección fue, en tres ocasiones, considerablemente inferior a los costos reales de la reparación. Y tercero, hubo contratiempos en la obtención de permisos de construcción emitidos por el Cuerpo de Ingenieros, por tratarse de una obra en su jurisdicción. Tras los ocho años de trabajo, esta agencia federal confirmó que al final lo que se hizo fue reconstruir la tubería donde estaba antes de los huracanes de 2017.
La reconstrucción de la tubería sanitaria se encuentra en un 98 % y la agencia proyecta que el proyecto culminará entre agosto y septiembre de 2026, más de ocho años después de su inicio. Se rehabilitó donde mismo estaba, donde desemboca el río Grande de Arecibo en el Océano Atlántico, una costa que es azotada por fuertes olas y que ha sido impactada por la erosión.
“Si el diseño no incorpora márgenes de seguridad sustancialmente mayores a los utilizados previo a 2017, existe el riesgo real de que un evento de magnitud similar o mayor al huracán María vuelva a comprometer la integridad de la infraestructura. El cambio climático no solo implica aumento en nivel del mar, sino también mayor intensidad de eventos de lluvia en periodos cortos, crecidas más abruptas en ríos e incremento en procesos de erosión y socavación. En estructuras enterradas bajo cauces activos, la socavación es uno de los mecanismos principales de falla”, dijo al CPI el ingeniero Carlos Fournier Morales, presidente del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico.
“El Colegio enfatiza que la inversión pública en este tipo de infraestructura debe responder no únicamente a la reposición del sistema, sino a su adaptación. De lo contrario se pudieran enfrentar nuevamente interrupciones prolongadas del servicio sanitario, costos adicionales de reconstrucción y riesgos ambientales por descargas de aguas usadas”, advirtió. Aclaró que sus expresiones se fundamentan en la documentación provista por el CPI y no en la evaluación de documentos técnicos sobre el proyecto.
A principios de febrero de este año voluntarios del grupo Yo Amo el Tinglar presenciaron un desborde de desperdicios y aguas usadas en la Playa Abacoa donde actualmente hay 18 nidos de esta tortuga y otras especies. Se trata de la tubería que desvía los desechos por la superficie mientras se rehabilita el tubo soterrado, y quienes lo presenciaron entienden que ocurrió como consecuencia de las marejadas. Esa filtración ya fue atendida, pero es la segunda vez que ocurre una fuga tan grande en los pasados ocho años. “Hubo otras ocasiones en las que los tubos se han roto, o por lo menos percolan aguas usadas, aunque nunca han llegado a los nidos, solamente esta vez”, señaló Myrna Concepción Torres, la coordinadora de la organización en varios municipios de la costa norte.
A esta experiencia se suman las de los residentes, comerciantes y visitantes de La Puntilla, en Barrio Pueblo, que han experimentado olores desagradables esporádicamente, los ruidos día y noche de la planta eléctrica, y personas accidentadas que han tropezado con el desvío temporero que lleva ocho años en funciones.

“Como cuatro años estuvo así, no se podía estar en el balcón, para ese entonces tampoco habían puesto las extensiones de las chimeneas y el diésel se metía en el balcón”, narró Jaime Ferrer Reyes sobre el ruido y el humo de las plantas eléctricas que mantienen las bombas. El arecibeño de 70 años se mudó a La Puntilla antes del huracán María, donde disfruta de una vista al río y al Océano Atlántico. Pero poco después de su mudanza, comenzó la obra de reconstrucción.
“Han pasado dos elecciones, y todos dicen que cuando pase la elección inmediatamente vamos a arreglarlo, y ninguna de las dos veces lo han arreglado”, dijo Ferrer Reyes sobre candidatos a la alcaldía y a la legislatura que representan a Arecibo. “Ya yo lo cojo a broma porque pues, no hay más na’”.

“Fue como un ensayo y error”
La AAA declaró una emergencia operacional y contrató en 2018 a una empresa para inspeccionar, limpiar y reparar la tubería de aguas sanitarias de La Puntilla. Al revisar el video de la reunión de la Junta de Directores de la corporación pública de diciembre de 2019, el CPI identificó que los ingenieros Carlos González y José Rivera Sanabria dijeron que la compañía no contaba con la capacidad para completar los trabajos. Esto ocurrió porque la AAA se enfocó en “apagar un fuego”, dijo González.
El CPI le pidió a la AAA que identificara la empresa contratada durante la emergencia operacional, pero al cierre de esta edición no se recibió la información.
“Lo que pasa es que esto se hizo de emergencia, y el ámbito fue bien general: el ámbito fue limpia, identifica áreas de intrusión y repara. En aquel momento de esa emergencia no hubo mucha ingeniería, no hubo mucho ámbito detallado”, dijo González a la Junta.
La decisión del equipo de Infraestructura de la AAA fue reparar la tubería averiada, pero un par de años después se dieron cuenta que parte de ella era irreparable. El segmento colapsado debía ser construido por completo con nueva tubería. Durante los ocho años que duró la rehabilitación, la agencia llegó a celebrar tres subastas para buscar contratistas con la capacidad de evaluar, diseñar y reconstruir la estructura averiada en el Barrio Pueblo de Arecibo. En las tres ocasiones, la AAA subestimó el tiempo y el costo de estos trabajos.

El entonces director de Infraestructura de la corporación pública, el ingeniero Rivera Sanabria, aseguró múltiples veces a la Junta de la AAA que la prioridad era poner a funcionar la tubería “lo antes posible” para evitar los riesgos a la salud pública y los costos que suponía mantener el desvío que se instaló tras el huracán.
“Ahora mismo, si hay algún evento atmosférico, si viene un huracán, si vienen unas inundaciones, el peligro que esto ocasiona es que ese sistema está aledaño al río Grande de Arecibo o sea, que un desbordamiento va a tocar el cuerpo de agua y puede crear un evento de contaminación que no queremos ni pensar”, dijo al CPI el representante de Arecibo, Edgar Robles Rivera. “Ahora mismo, en el mismo centro gastronómico, está ese equipo provisional que ha estado permanente y lo que queremos es que Acueductos y Alcantarillados nos diga cómo va el funcionamiento, cómo va el proyecto y cuándo termina, cuándo elimina esa planta”, dijo el Legislador, quien esta semana radicó la Resolución de la Cámara 668 para investigar el estado actual de este desvío en La Puntilla.
El CPI solicitó a la AAA los datos de gastos incurridos para mantener el desvío sanitario, pero esta no pudo precisar lo que ha gastado al momento. El CPI estimó que el costo promedio para ocho años sobrepasa los $6 millones tras revisar los contratos y los informes. A pesar de que en sus inicios la AAA estuvo a cargo de su mantenimiento directamente, a mediados del 2020 la operación de bombeo, electricidad y seguridad pasó a la empresa Costa Mar Group, que a su vez estuvo a cargo de la rehabilitación de la troncal hasta febrero de 2026.
El CPI se comunicó con la empresa, pero sus representantes no quisieron expresarse sobre el proyecto. Según la información del Departamento de Estado, Costa Mar Group se incorporó en octubre de 2017, y el proyecto de Arecibo es uno de siete que realiza para la AAA y cuyos contratos ascienden a los $59 millones. Según su página web, esta compañía proviene de una empresa familiar que comenzó operaciones en 1997 bajo el nombre de F Morales & Asociados, Inc. Sus oficiales son Félix y Angelie Morales Roca.
Tras una demanda de acceso a la información, la agencia confirmó a este medio que hasta ahora el costo de la reparación de la troncal asciende a $19.3 millones, pero cuya reparación no ha culminado. La inversión fue para construir y mantener el desvío, inspeccionar la estructura colapsada, limpiarla, diseñar y rehabilitar. Le requirió a la AAA dos declaraciones de emergencia y dos proyectos. Para ambos la agencia contrató a Costa Mar Group tras celebrar subastas públicas. Las fuentes de financiamiento fueron fondos de recuperación de la Agencia Federal para el Manejo de Emergencias (FEMA, en inglés), el Programa de Mejoras Capitales de la AAA y del Programa de Fondo Rotatorio Estatal de Agua Limpia que administra el DRNA con fondos de la Agencia de Protección Ambiental (EPA, en inglés).
“Yo creo que aquí hubo un problema de falta de buen juicio profesional en el diagnóstico inicial de parte de Acueductos porque uno contrata un servicio sobre la base de lo que cree que conoce o entiende que hay. Si ese análisis pericial es limitado o incorrecto, va a contratar de forma incorrecta y obviamente no se resuelve el problema”, opinó sobre este caso el planificador Félix Aponte Ortiz. “Después de tantos años e intervenciones, fue como un ensayo y error. En un componente tan delicado de infraestructura, no hay espacio para ensayo y error”, añadió.
Aponte Ortiz fue electo como Representante del Consumidor ante la Junta de Directores de la AAA desde 2014 hasta 2020, y recordó haber exhortado al equipo de Infraestructura en casos como este a que se evitara recurrir a una Declaración de Emergencia Operacional para reparar averías sin contar con evaluaciones detalladas para conocer bien los problemas.
“En términos generales estratégicos, esa troncal, la que hagamos, está en el peor sitio, y nosotros tenemos que, como corporación, asumir una visión de principio general [de construir] ‘tierra adentro y alto’ porque lo que la naturaleza nos está diciendo es que lo que tenemos al lado de la costa, no tiene garantía de permanencia. Si no reconocemos esa realidad que la crisis climática nos está diciendo pues estamos haciendo inversiones de resolver a corto plazo y es un apagafuegos de ocho años, pero en pocos años alguien estará en esta mesa discutiendo la misma situación”, advirtió Aponte Ortiz ante la junta en diciembre de 2019 según consta en el video de la reunión del ente directivo.

Por su parte, el presidente del Colegio de Ingenieros y Agrimensores de Puerto Rico opinó por escrito al CPI que “la reconstrucción puede ser técnicamente viable, pero su sostenibilidad dependerá de si fue diseñada considerando escenarios más severos que los históricamente registrados. Ignorar esa realidad aumentaría la probabilidad de futuras fallas ante eventos hidrometeorológicos extremos”.
El CPI le preguntó a la AAA qué medidas tomó para adaptar la tubería reconstruida para resistir condiciones similares a las del huracán María, pero al cierre de esta edición no se recibió respuesta.
Reconstruida donde se rompió
El ex director ejecutivo de Infraestructura, Rivera Sanabria, dijo que reconstruir la tubería en las mismas condiciones en las que estaba previo a los huracanes fue una exigencia del Cuerpo de Ingenieros. Esto porque la agencia federal procuraba que la obra de la AAA no confligiera con sus obras de control de inundaciones del río Grande de Arecibo. Según la AAA, durante las negociaciones para obtener los permisos, el Cuerpo de Ingenieros contempló dos opciones: la relocalización del puente y la troncal sanitaria, o la adaptación de la tubería existente.
Estas negociaciones con la agencia federal para obtener los permisos fueron “bastante extensas” según el ingeniero. Sin embargo, el Cuerpo de Ingenieros negó haber condicionado el permiso a que solo se rehabilitara la tubería, como dijo Rivera Sanabria múltiples veces ante la Junta de la AAA.
“El USACE no impuso condiciones a los permisos ni exigió a la AAA que hiciera nada más allá de lo solicitado en su solicitud. La solicitud de permiso incluía la rehabilitación de la red de alcantarillado para restablecer su funcionalidad como sistema de alcantarillado por gravedad y la eliminación del sistema de derivación temporal. El USACE no aprobó ni revisó el diseño de ingeniería elaborado por el arquitecto-ingeniero de la AAA”, respondió por escrito la portavoz del Distrito del Caribe del Cuerpo de Ingenieros.
Años después de estas negociaciones, el Cuerpo de Ingenieros aún se encuentra en la etapa de diseño de las obras para el manejo de inundaciones en el río Grande de Arecibo y aún desconocen si la red de alcantarillado será relocalizada o no, según dijo la agencia federal al CPI. Esta obra tuvo una asignación de $174.1 millones de fondos federales para atender daños causados por los huracanes Harvey, Irma y María.
A pesar de que la expectativa inicial era culminar la construcción de diques y muros de contención en el río en 2027, al día de hoy todavía se encuentra en la etapa de diseño, y aún ponderan “reubicar la red de alcantarillado principal si el proyecto de control de inundaciones afectara dicha red”, según su portavoz. Estos trabajos son una continuación de un proyecto iniciado por el Cuerpo de Ingenieros tras el huracán Georges, que pasó por la isla en septiembre de 1998. En marzo, el Senado aprobó la Resolución del Senado 388 para investigar el progreso de esta obra y su “alcance real”. Aunque inicialmente el Municipio de Arecibo dijo estar disponible para hablar sobre este proyecto con el CPI, nunca se logró concretar la entrevista.





