AGP: “Uno es gobernador, pero también es papá y esposo”

Tras justificar su ausencia, afirmó que no se puede llamar “impago” y reiteró su solicitud de unión para desarrollar el plan fiscal previo a negociar con los acreedores.

Por Cindy Burgos @Cindy_Andreina

6 ago 2015, 11:00 pm 3 min de lectura

Tras arribar anoche de un viaje de 11 días fuera del país —de los que cinco fueron de vacaciones—, el gobernador Alejandro García Padilla justificó su ausencia y silencio durante el primer impago de la isla diciendo que “uno es gobernador, pero también es papá y esposo”.

 

“El 99.99 % del país sabe la importancia de ser papá y esposo. Me siento muy orgulloso de la atención de Wilma (Pastrana, la primera dama) con mi familia. Creo que tanto ellos como yo lo necesitábamos. El viaje, en realidad, fue buena parte de reuniones de trabajo y unos cuantos días con mis hijos”, expresó el primer ejecutivo en sus primeras declaraciones públicas tras el impago y luego de llegar de su viaje a Washington DC y Colorado.

 

Sobre la no transferencia de $57.9 millones para el pago de las deudas de la Corporación para el Financiamiento Público (PFC, en inglés), el mandatario manifestó que “jurídicamente no es un incumplimiento por el modelo de contratación que tiene esa corporación pública”, que les advierte a los acreedores que el pago se realizará si hay una asignación (appropiation) legislativa.

 

“Como gobernador, yo tengo que garantizar que el Gobierno tenga el flujo de efectivo necesario para que la Policía opere, para que el Centro Médico opere, y eso para mí es de suma importancia que la gente reciba los servicios, que Puerto Rico tenga los servicios funcionando, y en esa disyuntiva se tomó una decisión clara conociendo todos que se había aprobado un presupuesto que no incluía esa partida”, insistió el primer ejecutivo.

 

Sobre las críticas que han surgido en torno al hecho de que el 29 de junio el gobernador indicó que la deuda del país es “impagable”, pero el 1ro de julio realizó los pagos de las deudas de la isla, García Padilla sentenció que “este es un momento muy importante para que el país sepa que no todas las obligaciones son iguales. En este caso (de PFC), jurídicamente no es un incumplimiento”.

 

Aprovechó la ocasión para insistir en el llamado a la unidad de todos los sectores y partidos políticos en el desarrollo de un plan fiscal a largo plazo, que será fundamental en la renegociación de la deuda con los acreedores de manera formal. Este plan “impone control” fiscal, pero, además, “permite a los puertorriqueños saber a ciencia cierta cuál va a ser el resultado, a dónde nos va a llevar, qué vamos a tener al final del camino”, sostuvo.

 

“Uno puede tomar el ejemplo de ciudades como Nueva York, o de países como Portugal o España, que el resultado luego de haber tomado las medidas difíciles que tuvieron que tomar fue que las condiciones de vida, los servicios, la realidad pública y la realidad privada de esos lugares mejoró cuando se compara con cómo era antes de la crisis. Lo que tenemos que saber es que hay que unirnos”, dijo, tras afirmar que el plan fiscal que desarrolla el Grupo de Trabajo para la Recuperación Económica de Puerto Rico estará listo el 30 de agosto.

 

Adelantó que ya “han habido reuniones informales con los acreedores y la disposición de la mayoría de ellos es muy buena. Claro, necesitan poder ver qué es lo que Puerto Rico va a hacer para garantizar que esto no vuelva a suceder. Para resolver el problema, hay que reconocer el problema y el problema es que el país estuvo pidiendo más prestado de lo que podía pagar por décadas”.

 

“Quien plantee resolver un problema extraordinario con soluciones ordinarias de entrada demuestra que no ha comprendido la magnitud de la crisis que heredamos. […]Ya los puertorriqueños nos hemos sentado a la mesa de los sacrificios. Ahora, los acreedores se tienen que sentar a la mesa de los sacrificios en un proceso voluntario. Y eso es lo que estamos pidiendo”, declaró.

 

Por último, comparó el sacrificio que pide de los puertorriqueños por el país con el sacrificio que hacen los padres y madres por sus hijos. “Uno se sacrifica trabajando o ahorra o no hace un gasto o gusto que se quisiera dar porque tiene que atender mejor el futuro de sus hijos. Hay que hacerlo ahora colectivamente”.