De tú a tú entre líderes mundiales
Hace unos años en Puerto Rico el concepto o simplemente las palabras trata humana resultaban distantes. Como muchos grandes problemas sociales, mirábamos para…
Por Aiola Virella @AiolaVirella
Hace unos años en Puerto Rico el concepto o simplemente las palabras trata humana resultaban distantes. Como muchos grandes problemas sociales, mirábamos para otro lado asegurando que aquí eso no sucede. Hoy tenemos proyectos de ley y movimientos sociales contra el problema. En el mundo entero existe una corriente que busca despertar conciencias y luchar contra el tráfico humano y la esclavitud moderna. Fue precisamente un boricua quien se arropó con la bandera de la solidaridad y alzó su voz —una escuchada por millones alrededor del planeta— para luchar contra esta plaga.
Ricky Martin tiene acceso al presidente de Estados Unidos, también al dalái lama, entre muchas figuras de poder en el mundo contemporáneo. “¿Cómo aprovechas el nivel de acceso a círculos de poder para adelantar los temas en los que eres un activista?”, le preguntamos. “Debo ser un poco más agresivo. La verdad es que no lo soy. Soy mucho de escuchar cuando tengo la oportunidad de estar ante líderes o personalidades de impacto social. Soy mucho de escuchar y hablar cuando se me pregunta. Luego sí podemos crear una relación de amistad, pero tengo que entender que el ser humano necesita de otros seres humanos”, respondió.
La pregunta no le es ajena, pues afirma que muchos le cuestionan, por ejemplo, sobre su relación con el dalái lama y cómo le puede servir para ayudar a la niñez. “Sí entiendo que tener la oportunidad de trabajar con alguien como su santidad es maravilloso, pero, cuando tú estás en un cuarto con él, se hablan de otras cosas y luego a ver qué pasa”.
Otro cuestionamiento que retumbó fuerte entre algunos sectores en Puerto Rico fue el relacionado con la ayuda pública que recibió su fundación para establecer el Centro Tao en Loíza. Hubo quienes cuestionaron que un gobierno en crisis fiscal aportara a un proyecto de una figura tan famosa, que muy bien podría contar con recursos propios para establecer ese y otros centros. “Mucha gente dice: ‘Ricky, pero es fácil. Tú pones tu dinero y ya, y eso es lo que tienes que hacer. Vete a Añasco, vete a Ponce, y ya. Tú tienes dinero para montar un Tao’. Lo que pasa es que para yo mantener mi estatus de fundación sin fines de lucro, yo no puedo poner un centavo más”, dice. Como fundador de la iniciativa, tiene unos límites legales de aportación que si son sobrepasados su fundación pasaría de ser una sin fines de lucro a una privada.
“Uno de los derechos más grandes que tienen las organizaciones sin fines de lucro es poder trabajar con el cabildeo. No quiero perder mi derecho de ir al Congreso y poder hablar con legisladores. Por eso son tan importantes las donaciones de individuos y de otras organizaciones”.
El establecimiento del Centro Tao requirió mucha determinación. Ricky cuenta que se logró gracias a “los guerreros de luz” que trabajan con él. “En un mundo perfecto, tendría por lo menos tres Centros Tao más en Puerto Rico y de ahí impactar República Dominicana, México, Argentina, por decirte unos nombres”, afirma en ese tono particular de quienes han hecho de la paz y la justicia su misión de vida.


