Aumenta el consumo de la píldora del día después

El uso indiscriminado de este método puede provocar efectos dañinos en la salud de la mujer.

Por Cindy Burgos @Cindy_Andreina

4 sept 2013, 12:00 am 3 min de lectura

El consumo de la píldora del día después, Plan B o levonorgestrel, está en aumento en Puerto Rico y su uso indiscriminado podría ser nocivo para la salud de la mujer, coincidieron varios expertos. 

Luego de que el Gobierno de Estados Unidos determinara en junio permitir la venta de la píldora a mujeres de cualquier edad y sin necesidad de receta, “sí ha habido un efecto en la solicitud de la misma”, dijo a Metro la licenciada Betzaida Díaz, coordinadora de Educación y Promoción de la clínica Prevén, en Río Piedras. Las 13 clínicas Prevén alrededor de la Isla dan servicios a cerca de 16 mil personas anualmente, de las que el 47 % son menores de 25 años. 

El doctor Ramón Sánchez, director ejecutivo y clínico de Prevén Puerto Rico, explicó a Metro que también ha ido en aumento el uso de otros anticonceptivos, como las pastillas, el anillo y el parcho. 
No obstante, indicó que es difícil determinar en qué medida ha aumentado el consumo de la píldora del día después por la falta de “evidencia demográfica o análisis estadístico” de este método en la Isla. 
Aunque Metro solicitó los números de las ventas de Plan B en varias farmacias,  estos no fueron provistos debido a que son considerados un “secreto de negocio”, lo que hace más difícil el desarrollo de estadísticas al respecto.

Pero muchas personas desconocen de este anticonceptivo especial, que se utiliza hasta cinco días después de la relación sexual y no antes, como el resto de los métodos para evitar los embarazos. Se trata de una píldora con una alta cantidad de hormonas para evitar la fecundación o la ovulación, y que no redunda en un aborto. 

Al igual que Díaz y Sánchez, la sexóloga Wanda Smith alertó que la píldora del día después debe ser utilizada “solamente para emergencias” y no como un método anticonceptivo habitual debido a los efectos secundarios que causa, que van desde mareos hasta coágulos. 

“No es una pastilla que está diseñada para utilizarse con frecuencia, y si te tomas una pastilla esta semana y la próxima tomas otra, te estás poniendo demasiadas hormonas (progestina) y te puedes hasta matar, porque te va a crear trastornos de coagulación bien serios”, enfatizó la doctora.

Smith recomendó a las personas que están sexualmente activas a “no utilizar ese método”, sino otras alternativas que sean de uso frecuente, como los condones o el anillo. 

Afirmó que esta píldora tampoco protege contra las enfermedades de transmisión sexual, ya que es el condón el “único método anticonceptivo que minimiza el riesgo” de contagio, aunque no lo elimina. 

Cifra 95 % es el porcentaje de eficacia de la pastilla del día después o Plan B.  El precio de la píldora va desde los $10 hasta los $55.   

La cita “Da mucha pena que, existiendo tanto método anticonceptivo, tengan que recurrir a uno contraceptivo”, dijo Wanda Smith, sexóloga, recomienda ser sexualmente responsable y evitar el abuso de la píldora del Plan B debido a que puede tener efectos nocivos a la salud.

Crónica Buscando la píldora … Con el propósito de conocer la disponibilidad de la píldora del día después, me lancé en un recorrido por varias farmacias del área metropolitana.  En las primeras cuatro farmacias, tres Walgreens y una Farmacia Claridad, los costos fluctuaron entre los $29.99 hasta los $55 y estaban disponibles al presentar una identificación.  Sin embargo, en el último establecimiento que visité, una farmacia de la comunidad, me dijeron inicialmente que no la tenían disponible.  Ante mi insistencia sobre las marcas que traían, la ayudante de farmacia me susurró que sí estaba disponible una píldora bioequivalente, pero que a la farmacéutica no le gustaba venderla, por lo que me recomendó ir a la caja principal y pagarla como si fuera cualquier otro producto.  Y es que los farmacéuticos pueden determinar si venden o no un medicamento, así sea por razones morales, protegidos por el Pharmacist Freedom of Conscience Act. Por: Cindy Burgos