Gastronomía

El ribeye “con oro” de Caldosos que revoluciona a Naranjito

El negocio familiar apuesta por una propuesta gastronómica de mayor elaboración, con cortes de carne, salsas de la casa y platos creados con ingredientes frescos y de calidad.

Foto Lynet Santiago Túa
Foto Lynet Santiago Túa El ribeye “con oro” de Caldosos Bar & Restaurant que revoluciona a Naranjito

Un ribeye bañado en oro comestible se ha convertido en el plato del que todos hablan en Caldosos Bar & Restaurant, en Naranjito.

Llamativo, fotogénico y pensado para provocar conversación desde que llega a la mesa, el corte busca ofrecer mucho más que un momento “instagrameable”, dejar claro que el negocio, conocido por años como parada de chinchorreo, también tiene espacio para una cocina bien elaborada.

Detrás de la propuesta está Jonathan Collazo Rivera, chef y propietario del restaurante, quien decidió dar el paso al retomar una idea que llevaba tiempo rondándole la cabeza.

“Yo quería hacer algo único”, explicó Collazo Rivera en entrevista con Sabrosía sobre la idea del “oro” en la carne.

“Aparte de que es algo llamativo, es para fotos. Hoy día todo el mundo quiere tirarle fotos a los platos. El caso es que cuando vengan, le tomen sus fotos, se lleven una buena experiencia y, aparte, una experiencia gastronómica visual y con mucho sabor”.

Aunque el corte también puede prepararse con New York steak, el chef prefiere el ribeye por su jugosidad. Para él, el espectáculo visual no puede estar separado de la calidad del producto.

Ese énfasis en la calidad es precisamente la dirección que quiere seguir imprimiéndole a Caldosos, un negocio con 37 años de historia que forma parte de la memoria gastronómica de Naranjito.

Fundado por su padre, Rey Collazo, el lugar comenzó de manera humilde, con piso de tierra, paneles y un techo de zinc. Hoy, bajo una nueva generación al mando, busca evolucionar sin perder sus raíces.

“Quiero llevarlo al siguiente nivel. Mucha gente no sabe que Caldosos en Naranjito tiene un restaurante. Tiene la palabra bar and restaurant, pero a veces tú le dices a la gente que fuiste a comer a Caldoso y te preguntan: ‘¿Allí hacen comida?’”.

Esa transformación, según explicó, va de la mano con una cocina donde el detalle importa. Más allá del famoso corte con oro, Collazo Rivera apuesta por platos elaborados con ingredientes frescos, carnes de calidad y preparaciones hechas en casa, incluyendo salsas y sazonadores propios que buscan resaltar la jugosidad y el sabor de cada corte.

“Todo se premia en la calidad”, afirmó. “No es comprar el producto más barato y hacerlo. Es comprar el producto que sea de calidad”.

Entre esas creaciones figura una salsa de cuatro quesos que comenzó como una receta más del menú y terminó convirtiéndose en una de las favoritas de la clientela, al punto de que ya muchos la conocen simplemente como la salsa de la casa.

También prepara sus propios sazonadores y mezclas, como parte de una filosofía culinaria en la que prefiere construir el sabor desde cero, en lugar de depender de productos ya elaborados.

“Prefiero hacer todo de acá y le doy mis toques a las cosas”, dijo.

Además del ribeye con oro, el menú incluye otras propuestas que, según el chef, han ayudado a atraer comensales de distintos pueblos. Entre ellas mencionó la pechuga a la parrilla, pechugas rellenas de distintas combinaciones, churrasco, chuletas, bistec encebollado y mariscos. La oferta se complementa con ensaladas de pulpo, carrucho y camarones, así como langosta en temporada.

Según contó, incluso llegan clientes desde pueblos como Ponce y Bayamón buscando específicamente algunos de esos platos.

“Tengo gente que viene de Bayamón a comer pechuga a la parrilla. Le pasan por el lado a muchos negocios, pero dicen: ‘Yo quiero la de aquí por la calidad’”, relató.

Aunque Caldosos sigue siendo una parada conocida dentro de la ruta del chinchorreo en Naranjito, Jonathan quiere que el público amplíe esa percepción.

Sí, allí siguen estando las frituras, la barra animada, la sangría de la casa y el ambiente relajado que tantos conocen. Pero también hay una intención clara de elevar la experiencia culinaria y reforzar el área de restaurante como un destino propio.

Esa propuesta también se sostiene sobre la historia familiar del negocio. Jonathan quien también estudió artes culinarias y administración de empresas, representa la continuidad de un proyecto que vio crecer desde pequeño y que ahora asume desde una doble función, como propietario y chef.

“Esa es la mejor parte porque el propietario te está cocinando y me voy a asegurar de que mi clientela se lleve una buena impresión de mi negocio”, sostuvo entusiasmado.

En la cocina lo acompaña Maricarmen Merced, a quien describe como su mano derecha, mientras que su madre, Iris Denisse Rivera, también se integra en ocasiones. Esa dinámica familiar, unida a la visión de renovación, forma parte de lo que quiere transmitir en esta nueva etapa.

Para Jonathan, la meta es que quien llegue a Caldosos se vaya con una buena experiencia y con ganas de regresar.

Además de la oferta gastronómica, el negocio conserva algunos de sus clásicos más populares, como la sangría Caldosos, creada por Rey Collazo, y los shots de la casa, conocidos como “chichaítos”, en sabores como coco, almendra, pistacho y Nutella. Los domingos, el ambiente se complementa con música en vivo.

En el caso del corte de carne con oro, el restaurante recomienda reservarlo con anticipación para asegurar disponibilidad.

Foto Lynet Santiago Túa
Foto Lynet Santiago Túa Pechuga rellena de maduros de Caldosos Bar & Restaurant en Naranjito.
Foto Lynet Santiago Túa
Foto Lynet Santiago Túa Sangría de Caldosos Bar & Restaurant en Naranjito.