Arte y Cultura

Interamericana honra a Bobby Valentín con un doctorado honorífico en Música

La institución educativa reconoció la trayectoria del maestro Roberto “Bobby” Valentín, figura esencial de la música puertorriqueña y del desarrollo de la salsa a nivel internacional.

Bobby Valentin Honoris Causa Müsica. Univ. Interamericana, San Juan. Metro PR 16 de abril de 2026
Bobby Valentín Visiblemente emocionado, el homenajeado reconoció que el momento representó uno de los más significativos de su vida.

La Universidad Interamericana de Puerto Rico celebró este jueves la ceremonia de otorgamiento del grado honorífico de Doctor en Música al maestro Bobby Valentín, en el teatro del edificio John Will Harris, en un acto que resaltó su dimensión artística, cultural y humana.

Visiblemente emocionado, el homenajeado reconoció que el momento representó uno de los más significativos de su vida. “La emoción es tanta que ya mandé a buscar a los muchachos de mantenimiento que traigan más agua de las lágrimas de vuelta”, expresó en son de broma al iniciar su mensaje ante la comunidad universitaria, reflejando el profundo significado del reconocimiento.

Durante la ceremonia, la institución destacó una carrera marcada por la versatilidad y la excelencia, en la que Valentín se ha desempeñado como músico, compositor, arreglista, director de orquesta y productor, consolidándose como una de las figuras más influyentes de la música puertorriqueña y caribeña.

Nacido el 9 de junio de 1941 en el barrio Cacao de Orocovis, el maestro recordó sus orígenes humildes y la importancia de su familia en su desarrollo musical. “Nací en un barrio bien humilde… en el barrio Cacao”, relató, al rememorar los primeros años de su vida y el entorno que forjó su vocación artística.

Desde temprana edad, la música formó parte esencial de su cotidianidad. Su formación comenzó bajo la guía de su padre, y aunque inicialmente se inclinó por la guitarra, posteriormente continuó estudios formales que lo llevaron a dominar la trompeta. Sin embargo, su camino estuvo marcado por sacrificios y trabajo constante.

“My vida no fue fácil, pero lograba muchas cosas, siempre contaba con la presencia de Dios que me guiaba”, compartió durante su intervención, al recordar los desafíos que enfrentó en su juventud.

En la década de 1950 se trasladó a Nueva York, donde continuó su desarrollo musical en un ambiente altamente competitivo. Allí formó parte de diversas agrupaciones y estableció vínculos con músicos destacados de la escena latina, lo que impulsó su crecimiento artístico y profesional.

Su recorrido cobró aún mayor fuerza en los años sesenta, cuando su experiencia contribuyó al desarrollo de la salsa y posteriormente lo llevó a desempeñarse como director musical en la legendaria disquera Fania, desde donde fortaleció su presencia dentro de un movimiento clave para la expansión internacional del género.

Otro momento decisivo de su carrera ocurrió en 1974, cuando fundó Bronco Records, sello discográfico que sirvió de plataforma tanto para su propia música como para la de otros artistas, consolidando su rol como productor y empresario en la industria musical.

Durante su mensaje, el maestro también compartió una anécdota que marcó un giro importante en su trayectoria y lo llevó a destacarse como bajista, instrumento que lo distinguiría en el panorama musical. Recordó que, ante la ausencia de un músico en una presentación, decidió asumir el rol y descubrió una nueva dirección artística.

“Yo estaba como bajista… y ya en el tercer tema yo dije: voy a decir que el Señor me decía quédate en el bajo”, relató, describiendo el momento en que encontró su identidad musical.

La ceremonia incluyó interpretaciones de piezas emblemáticas como La boda de Ella, Ramo de flores, El Jíbaro y la Naturaleza y Soy Boricua, además de una interpretación “sorpresa” del maestro Luisito Carrión, y los mensajes institucionales.

Con este doctorado honorífico, se reconoce el valor histórico y cultural de la trayectoria de Bobby Valentín, una carrera ejemplar que, sostenida por la disciplina y la fe, forma parte integral del patrimonio artístico de Puerto Rico.