Luces que cambian cada segundo, artistas que no paran de moverse, humo, pantallas gigantes y miles de personas alrededor. Tomar buenas fotos en conciertos con un smartphone no es imposible, pero sí es todo un reto técnico. Por suerte, la mayoría de móviles modernos tiene herramientas pensadas justo para estas situaciones; solo hace falta conocerlas y usarlas a favor del momento.
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Controlar la luz: el primer gran desafío del concierto
En un escenario con focos que parpadean, láseres, flashes y cambios de color constantes, la cámara del teléfono suele hacer lo que puede… y a veces lo hace mal. El resultado típico: el artista “reventado” de luz y el fondo sin detalle.
Para mejorar esto, es clave:
- Bloquear la exposición y el enfoque (AE/AF): mantener presionado sobre el sujeto (normalmente el artista) hasta activar el bloqueo, y luego deslizar hacia abajo para bajar un poco la exposición.
- De este modo, se evita que la cámara intente compensar las luces fuertes y se obtiene un rostro más nítido y colores de escenario más naturales.
En algunos modelos, funciones como Modo Noche o sistemas de iluminación extra (tipo “Luz de Aura”) ayudan a controlar mejor la escena, reduciendo ruido y mejorando detalle sin necesidad de flash.
HDR: el aliado silencioso cuando todo se mueve
En un concierto casi nada está quieto: ni el público, ni las luces, ni el artista. Para lidiar con esos contrastes tan extremos, muchos smartphones incluyen HDR (High Dynamic Range).
Esta función:
- Toma varias fotos en milisegundos con distintas exposiciones.
- Las combina en una sola imagen con mejor balance entre luces, sombras y sujeto principal.
Al activarla, se reduce el riesgo de tener el escenario quemado y el cantante perdido en la oscuridad, logrando un resultado mucho más equilibrado visualmente.
Elegir el lente correcto: gran angular para contar la historia completa
Hoy casi ningún smartphone llega con una sola cámara trasera. Y en conciertos, esto es una ventaja clara:
- El gran angular (0.5x o 0.6x) es ideal para capturar la magnitud del evento: escenario completo, luces, público y ambiente.
- Ese tipo de lente aumenta la sensación de profundidad de campo, dando la impresión de estar “dentro” del show más que frente a él.
El telefoto puede servir para primeros planos si la distancia es grande, pero una buena foto de concierto no siempre es un zoom al rostro del artista, sino una imagen que transmite la atmósfera del lugar.

Composición inteligente: dejar que el teléfono ayude
La técnica también importa, y aquí entra la composición. Muchos móviles incluyen una cuadrícula (grid) en la app de cámara:
- Al activarla en “Ajustes de cámara”, el visor se divide en 9 cuadros.
- Colocar al artista en una de las intersecciones centrales aprovecha la regla de los tercios, guiando la mirada del espectador a lo importante.
- Además, se pueden usar las líneas de luces, estructuras del escenario o pantallas como elementos que dirigen la vista hacia el protagonista.
Así, incluso sin conocimientos avanzados, se obtiene una composición mucho más profesional con un simple ajuste visual.
El verdadero acabado llega en la edición
La foto no termina cuando se presiona el botón de disparo. Las apps de edición hacen la diferencia entre una captura “normal” y una imagen que parece sacada de un póster.
Herramientas como Adobe Lightroom Mobile o Snapseed permiten:
- Bajar el brillo solo de las pantallas del fondo.
- Subir ligeramente la exposición del artista sin arruinar el resto.
- Aumentar nitidez en instrumentos y detalles metálicos para dar ese efecto de “textura de revista”.
Cada vez más teléfonos incluso integran edición asistida por IA, que sugiere ajustes automáticos basados en el tipo de escena.
Hardware estable, conciertos más largos
Por último, hay un factor muchas veces olvidado: el rendimiento general del dispositivo. Un smartphone que se sobrecalienta o se queda sin batería a mitad del show frustra cualquier intención creativa.
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Una buena gestión de recursos, un sistema estable y una batería de larga duración permiten grabar y fotografiar durante todo el concierto sin miedo a que el teléfono se apague justo en la canción favorita.
