Mientras mucha gente piensa en el espacio como un lugar lejano y silencioso, los inversionistas lo están tratando como lo contrario: un tablero ruidoso donde se juega ventaja geopolítica, contratos multimillonarios y tecnología crítica. En ese tablero, 2025 fue el año en que el dinero volvió a despegar con fuerza.
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Y si las tendencias que describe Seraphim Space se mantienen, 2026 podría convertirse en el próximo año “para enmarcar” de la industria espacial.
2025 fue récord: el sector volvió a acelerar
Seraphim Space estima que la inversión privada en SpaceTech creció 48% en 2025, hasta US$12.400 millones, con US$3.800 millones solo en el último trimestre.
Además, el financiamiento superó el pico previo de 2021 y marcó una recuperación completa tras la desaceleración del sector en 2022, incluso rindiendo mejor que el venture capital en general.
En lenguaje simple: no fue una moda, fue un rebote con números de verdad.
El motor principal: defensa, satélites soberanos y prioridad nacional
La lectura de Seraphim es directa: la infraestructura espacial se está tratando como prioridad estratégica nacional, y eso suele venir acompañado de billeteras abiertas.
3Estados Unidos lideró en 2025 con US$7.300 millones, alrededor del 60% de la financiación global, impulsado por gasto en servicios de lanzamiento y programas ligados a defensa (incluida la iniciativa Golden Dome del Pentágono, mencionada como parte del empuje).
En paralelo, un factor político agrega combustible: el 18 de diciembre de 2025, la Casa Blanca publicó una orden ejecutiva titulada “Ensuring American Space Superiority”, que enmarca el espacio como prioridad de seguridad y economía nacional.
Cuando el Estado etiqueta algo como “estratégico”, el mercado suele escucharlo.
El “botón turbo” posible: una OPI de SpaceX
Seraphim Space plantea que una posible oferta pública inicial de SpaceX podría actuar como catalizador: validaría SpaceTech como clase de activo más “convencional” y abriría camino para otras salidas a bolsa del sector. Dicho de otro modo: una OPI grande no solo recauda dinero; cambia el ánimo del mercado.

IA en órbita: del hype al hardware
Otra razón por la que 2026 suena tan cargado es la integración de IA en hardware y análisis espaciales. Seraphim menciona explícitamente la tendencia: más inteligencia en satélites, más procesamiento y mejores capacidades de observación y decisión.
Aquí el chiste se cuenta solo: el espacio, que ya era caro, ahora también quiere ser “inteligente”. Y eso empuja inversión tanto en componentes como en software de análisis.
Europa y Asia: ritmos distintos, pero con China pisando fuerte
El informe citado por Reuters apunta a un crecimiento más modesto en Europa, mientras Asia se mantiene alta, con China aportando aproximadamente US$2.000 millones al acelerar lanzamientos y manufactura satelital. La lectura geopolítica es inevitable: quien tenga más infraestructura espacial, tiene más autonomía.
Entonces, ¿por qué 2026 podría ser récord?
Porque se están alineando cuatro fuerzas difíciles de frenar:
- Gasto público en defensa y sistemas satelitales
- Inversión privada en lanzamiento e infraestructura,
- IA aplicada al espacio
- La expectativa de grandes hitos financieros que podrían “normalizar” el sector frente a inversores tradicionales.
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Si 2025 fue el año en que SpaceTech volvió a despegar, 2026 podría ser el año en que intente quedarse en órbita… pero con números de récord.
