Ginecólogos subespecialistas resaltan avances en fertilidad asistida

Los adelantos científicos que mencionaron abarcan desde evaluaciones prenatales hasta el proceso de fertilización.

Por Joaquín Rosado Lebrón

10 de mayo de 2026 07:00 a. m. hrs 3 min de lectura
Ginecólogos subespecialistas resaltan avances en fertilidad asistida
Las personas que conservan embriones sobrantes de la FIV tienen la posibilidad de elegir qué hacer con ellos

Tres médicos ginecólogos con distintas subespecialidades en salud materno infantil aseguraron que, en la última década, han habido varios avances tecnológicos que atienden complicaciones con embarazos a causa de infertilidad.

Annette Pérez Delboy, directora de Medicina Materno-Fetal en el Centro Prenatal del Hospital Ashford, destacó que una de las innovaciones son las pruebas prenatales no invasivas, conocidas como NIPT, en inglés, que se administran entre las 11 semanas del embarazo.

A través de una muestra de sangre de la madre, explicó a Metro Puerto Rico, se estudia el material genético del feto para conocer si tiene defectos de sexualidad, trisomía, anemia, talasemia, distrofia muscular o la enfermedad de Parkinson, entre otras condiciones congénitas.

“Prevemos eso, y no tenemos que hacer amniocentesis ni estudio invasivo”, subrayó. Esas pruebas diagnósticas conllevan extraer fluido amniótico a través de jeringuillas para analizar el contenido genético, por lo que los NIPT reducen riesgos como posible incompatibilidad del factor Rhesus (Rh), una condición que puede causar ictericia u otras complicaciones fetales.

Precisamente, el otro adelanto que mencionó es determinar, con los NIPT, si las células del bebé contienen la proteína Rh. Si la mamá no la carga, puede desarrollar anticuerpos contra el bebé si entra en contacto con su sangre, lo que ocurre comúnmente en el parto, según el Colegio Americano de Obstetras y Ginecólogos (ACOG, en inglés).

De hallar una incompatibilidad, la paciente es candidata para la vacuna RhoGAM, que previene la generación de esas inmunoglobulinas y típicamente se pone en las últimas semanas de la gestación. “Esa vacuna, como está hecha de sangre, hay escasez y no se podía dar. Al saber esto, podemos dar medicamentos y tener más alcance para nuestros pacientes”, abundó.

Pérez Delboy aseguró que toda paciente, indistintamente de su edad o condición, debe visitar a un especialista en embarazos de alto riesgo, referido por un ginecólogo, para descartar complicaciones asociadas al cuadro clínico de la madre, posibles condiciones genéticas, entre otros asuntos que pueden surgir.

El ginecólogo obstetra Nabal Bracero Serrano, quien opera Puerto Rico Obstetrics and Gynecology (PROGyn), compartió, por su parte, que uno de los procesos avanzados ya ofrecidos de manera estándar en su clínica es la vitrificación de óvulos, un proceso de congelación ultrarrápida que no afecta los cromosomas de la célula.

Si bien ha atendido personas que buscan aplazar el embarazo a edades mayores, también ha atendido pacientes de cáncer que buscan maximizar sus opciones de fertilidad sin que los óvulos sean alterados por la quimioterapia.

El segundo adelanto que abordó es la prueba de genética al embrión con más facilidad y costo efectivo, antes de que sean colocadas. Esta evaluación permite conocer más temprano cuáles tienen mejor oportunidad de embarazo y si tienen problemas en los cromosomas, cuyos desórdenes, como aneuploidía, manifiestan síndromes genéticos.

Otro avance bajo investigación y que podría implementarse a largo plazo es la aplicación de la inteligencia artificial para selección de embriones sin hacerles biopsia. “No está muy lejos [...] Esas máquinas nos las están ofreciendo. Lo que pasa es que falta establecer si se va a convertir en una terapia standard of care (estándar de cuidado) de acuerdo con guías de cuerpos académicos”, expuso.

La ginecóloga endocrinóloga Rosa Cruz Burgos, quien comparte cápsulas informativas en sus redes sociales, destacó una alternativa natural más asequible que fertilización in vitro (IVF, en inglés), conocida como INVOcell, un dispositivo que funge como una incubadora donde se fertilizan los óvulos.

“De la misma manera que con el in vitro, tenemos embriones para una transferencia”, destacó, a la vez que mencionó que trata pacientes que fueron esterilizadas, ya sea por decisión propia, como consecuencia de una enfermedad o efecto de una cirugía.

Coincidió también con los avances que señalaron tanto Pérez Delboy como Bracero Serrano en cuanto a pruebas prenatales y congelación de óvulos o un banco de estas células reproductoras.

La doctora, quien opera el Instituto de Fertilidad de Ginecología, Endocrinología Reproductiva (Grefi, en inglés), enfatizó que hay tratamientos menos costosos para alcanzar un embarazo, que dependerá del diagnóstico arrojado en una evaluación médica con un especialista en infertilidad.

Joaquín A. Rosado Lebrón cubre salud para Metro Puerto Rico a través del programa Report for America.

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