Más allá del vino: cómo maridar cervezas artesanales con la comida

Desde platos con pescado y sabores cítricos hasta propuestas picantes, quesos y preparaciones más intensas, la cerveza artesanal también puede encontrar su pareja en la mesa. Luis Pérez Carrión, gerente de La Enoteca de Ballester, explicó a Sabrosia.PR cómo escogerla según lo que vamos a comer.

Por Lynet Santiago Túa

27 ago, 3:00 am 3 min de lectura
Más allá del vino: cómo maridar cervezas artesanales con la comida
Suministrada

Cuando se habla de maridaje, el vino suele ocupar buena parte de la conversación. Sin embargo, la diversidad de estilos que alcanza la cerveza artesanal abre otras posibilidades a la hora de sentarse a la mesa. Más amarga, cítrica, maltosa, cremosa, tostada, ligera o incluso con notas que recuerdan al café y al chocolate, entender el perfil de una cerveza puede ser el primer paso para descubrir con qué plato acompañarla.

Para Luis Pérez Carrión, gerente de La Enoteca de Ballester, la lógica no está tan alejada de la que tradicionalmente se utiliza con el vino. “La cerveza es como el vino. Cada vino tiene un estilo y cada comida tiene un estilo”, explica Pérez Carrión al conversar sobre las posibilidades del maridaje con cerveza artesanal.

Primero hay que conocer lo que estamos tomando

Antes de pensar en la comida, Pérez Carrión señala que dentro de la cerveza artesanal existe una diversidad de perfiles. Algunas pueden inclinarse hacia sabores cítricos y amargos, mientras otras resultan más dulces o fáciles de tomar. También menciona estilos con características tostadas y notas asociadas al café o chocolate.

Esa variedad permite jugar con los sabores de la comida utilizando dos caminos, buscar elementos que se complementen o recurrir al contraste.

En Puerto Rico, además, Pérez Carrión observa interés tanto de consumidores locales como de turistas por descubrir estilos diferentes.

“Hay una tendencia bien alta, tanto en lo que es el público puertorriqueño y el turista, que está buscando diferentes estilos”, sostiene.

El clima también entra en juego. Durante la entrevista, explicó que algunas de las cervezas que se buscan son precisamente aquellas de perfiles más dorados, suaves y refrescantes, características que pueden resultar atractivas ante las altas temperaturas de la isla.

¿Pescado? La cerveza también puede acompañarlo

Uno de los ejemplos que utiliza rompe con la idea de reservar ciertos platos exclusivamente para el vino.

Ante una preparación de pescado acompañada por sabores cítricos como limón, lima o naranja, recomienda buscar una cerveza cuyo perfil ayude a refrescar y limpiar el paladar entre bocados. La intención es que la bebida no compita con el plato, sino que permita continuar percibiendo sus sabores.

Esta misma lógica puede trasladarse a otras preparaciones: antes de escoger una cerveza porque simplemente nos gusta, vale la pena observar cuáles son los componentes predominantes de lo que vamos a comer.

Pique también tiene pareja

Las comidas picantes representan otro terreno interesante para experimentar.

Pérez Carrión propone recurrir al contraste y utilizar perfiles cítricos que ayuden a limpiar el paladar frente a la intensidad del picante.

Así, la cerveza deja de ser simplemente la bebida fría que acompaña unas alitas, una hamburguesa o algún finger food y comienza a desempeñar un papel dentro de la experiencia gastronómica. También, hay espacio para preparaciones más cremosas o con ingredientes salados y quesos. Pérez Carrión menciona el risotto como ejemplo de un plato que puede combinarse con una cerveza de perfil más dorado y balanceado.

De las IPA a perfiles tostados

Conocer algunos estilos ayuda a navegar mejor ese universo. Dentro de la gama, pueden encontrarse cervezas con mayor presencia de amargor y otras donde predomina la malta, dando como resultado perfiles más redondos y cremosos.

En el otro extremo, aparecen estilos que permiten explorar notas tostadas, de café o chocolate. “Eso depende de lo que estés buscando y qué estilo te gusta”, señala.

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