El aceite de oliva ha sido llamado, durante siglos, el “oro líquido”, no solo por su valor histórico y cultural, sino por su capacidad de transformar los sabores y aportar beneficios a la salud. Para la sommelier de aceite de oliva y cocinera autodidacta Clarissa Llenza, este ingrediente es mucho más que una grasa de cocina: es un universo de aromas, matices y posibilidades culinarias que merece ser comprendido y disfrutado con conocimiento.
Su pasión por el aceite de oliva nació a partir de viajes gastronómicos por Europa, donde descubrió que cada región, cada variedad de aceituna y cada método de producción influye en el resultado final. “Hoy en día, podemos conseguir aceites de oliva de distintas aceitunas y, sabiendo qué tipo usar, usted va a complementar mejor un plato y enaltecer su sabor porque no todos los aceites de oliva son iguales”, explicó en entrevista exclusiva.
Para Llenza, el aceite de oliva no es una moda reciente, sino un alimento con una historia milenaria que ha acompañado a la humanidad por más de 6,000 años y que continúa evolucionando con nuevas técnicas y usos culinarios. Desde la antigüedad, se ha utilizado no solo en la cocina, sino también con fines medicinales y culturales, convirtiéndose en un símbolo de bienestar y tradición en civilizaciones.
Uno de los mensajes que más enfatiza la experta es que elegir un buen aceite de oliva comienza por observar detalles que, en ocasiones, pasan desapercibidos. El envase, por ejemplo, es determinante para conservar sus propiedades. “Para elegir un buen aceite, busque siempre una botella de vidrio oscuro, porque el calor y la luz afectan muchísimo al aceite de oliva extra virgen”, advirtió, al tiempo que recomienda guardarlo en un lugar fresco y protegido de la luz para preservar su calidad.
También destaca la importancia de aprender a leer las etiquetas y entender qué significa cada información. La fecha de cosecha, el lugar de origen y el tipo de aceituna son indicadores esenciales para identificar un producto fresco y auténtico. Mientras más reciente sea la cosecha, mayor será el aroma y la intensidad del aceite, lo que se traduce en una experiencia culinaria más rica y balanceada.
Más allá del sabor, el aceite de oliva extra virgen es reconocido por sus beneficios nutricionales. Contiene compuestos antioxidantes conocidos como polifenoles, asociados con propiedades antiinflamatorias y protectoras del sistema cardiovascular. Por esa razón, cada vez más personas lo incorporan en su rutina diaria como parte de un estilo de vida saludable. “Está comprobado que el aceite de oliva extra virgen ayuda al corazón, al sistema digestivo y es antiinflamatorio”, señaló Llenza, quien enfatiza que su consumo regular puede contribuir al bienestar general.
En la cocina, el aceite de oliva funciona como un ingrediente que equilibra y armoniza los sabores. Su intensidad puede variar desde notas suaves y delicadas hasta perfiles más robustos y picantes, lo que permite utilizarlo estratégicamente según el tipo de preparación. “Debe contribuir y realzar el sabor, complementar lo que estás haciendo, como cuando escoges un vino de acuerdo al plato que vas a degustar”, explicó la especialista.
Incluso en la repostería, el aceite de oliva ha encontrado un espacio protagónico. Puede sustituir la mantequilla en recetas dulces y aportar una textura más ligera y aromática. Llenza asegura que combinaciones como chocolate con aceite de oliva, helado de vainilla con escamas de sal o frutas frescas con un toque de aceite pueden convertirse en experiencias gastronómicas sorprendentes y memorables.
La degustación del aceite de oliva, conocida como cata, es otro elemento esencial para apreciar su calidad. El proceso comienza calentando ligeramente el aceite con las manos y oliéndolo para identificar aromas como hierba, tomate o frutas, y luego probándolo para evaluar su textura y carácter. Contrario a lo que muchos piensan, el picor no es un defecto. “El picor es una de las mejores cualidades de un buen aceite de oliva extra virgen”, afirmó, ya que indica frescura y presencia de compuestos beneficiosos.
Esta pasión por educar y compartir conocimiento la ha llevado a crear experiencias gastronómicas en su propio espacio culinario. La experta ofrece eventos privados en su taller de cocina en Miramar, San Juan, donde combina clases, catas guiadas y cenas de varios cursos diseñadas para aprender a identificar aromas, sabores y texturas del aceite de oliva y comprender por qué se le conoce como el oro líquido. Estas experiencias buscan acercar al público a la cultura del aceite desde una perspectiva sensorial y educativa, fomentando una relación más consciente con los ingredientes y la cocina.
Para Llenza, el aceite de oliva es un ingrediente que conecta tradición, salud y creatividad culinaria. Su versatilidad permite utilizarlo tanto en platos salados como en recetas dulces, y su calidad puede marcar la diferencia entre una preparación común y una experiencia gastronómica memorable. Como esta resume, se trata de un mundo fascinante que invita a explorar, probar y descubrir nuevas formas de cocinar y disfrutar la comida.

Cinco claves para escoger un buen aceite de oliva
Prefiera botellas de vidrio oscuro - Protegen el aceite de la luz y ayudan a conservar sus propiedades.
Verifique la fecha de cosecha - Mientras más reciente, mayor frescura, aroma y calidad.
Busque un solo origen - Los aceites de una región específica suelen ofrecer mejor trazabilidad y sabor.
Observe el nivel de acidez - Un aceite extra virgen de alta calidad debe tener menos de 0.8 % de acidez.
No tema al picor o amargor - Son señales de frescura y presencia de antioxidantes naturales.
Puede contactar a Clarissa Llenza a través de su portal: https://www.homecookingtherapypr.com/








