Primera Semana Santa en PR se celebró hace 500 años en Caparra

Según historiadores, los primeros cristianos boricuas salían en procesión desde la catedral con la imagen de Jesús orando en el huerto

Por Padre Orlando Lugo Pérez @PadreOLugo

Por más de quinientos años celebrar la Semana Santa ha sido parte integral de la cultura puertorriqueña. Es decir, para muchos historiadores no se entiende la idiosincrasia puertorriqueña sin este elemento cultural y religioso. A pesar de que a lo largo de la historia las devociones populares y los ritos litúrgicos propios de la llamada Semana Mayor han variado, la esencia de su mensaje religioso y social siempre ha permanecido y coexistido en el día a día con la mentalidad del boricua de entonces, y del de hoy.

Según la historiadora y destacada escritora aguadillana Haydee E. Reichard de Cancio, la primera Semana Santa en Puerto Rico se celebró hace más de quinientos años, precisamente durante el proceso de evangelización de la Isla. Este proceso evangelizador, además de transmitir las enseñanzas de Jesús, colaboró con el desarrollo de una sociedad más justa y estructurada social y políticamente. Esto fue así ya que la evangelización de América en el siglo XVI se realiza, según el teólogo Javier Llocclla Ñahui, desde un sentido del mundo y del hombre, de la sociedad y de la Iglesia, de la misión y la política muy concretos, desde la convicción profunda de que “Dios, Creador y Salvador, es Dueño y Señor de todas las cosas creadas y de todo hombre sobre la tierra”.

Desde esta cosmovisión antropológica particular, hoy día criticada por algunas posturas ideológicas y filosóficas, se establecen las bases para el desarrollo de América en comunión con los intereses más auténticos del mensaje del evangelio. Por eso, el insigne Bartolomé de las Casas, según Llocclla Ñahui, propuso una evangelización pacífica y sin armas o coacción, una evangelización totalmente desinteresada y libre de todo compromiso expansionista o explotador. Este propósito ontológico subyacía en las devociones que en un principio se vieron reflejadas en las celebraciones de las primeras Semanas Santas en Puerto Rico.

En aquel entonces se utilizaban los actos religiosos para, además de educar en la fe, promover una conciencia más completa de lo que es el ser humano ante Dios y ante el mundo. Según los documentos históricos, la primera Semana Santa en Puerto Rico se celebró en una ermita ubicada en Caparra. La doctora Reichard de Cancio afirma en un estudio muy conocido sobre el tema que el mismo Rey de España, probablemente Carlos I de España y V del Sacro Imperio Romano Germánico, envió los ornamentos (o ropas litúrgicas) a Puerto Rico, así como los vasos sagrados, para las celebraciones litúrgicas (Misas o procesiones). En aquel tiempo, a diferencia de ahora, el poder civil valoraba mucho más el aporte del cristianismo al desarrollo y progreso de la cultura y de la sociedad.

No fue hasta el año 1521 que dichas fiestas sagradas fueron trasladadas desde Caparra a la isleta, conocida hoy como el Viejo San Juan. Recordemos que la Diócesis de San Juan de Puerto Rico fue creada por el Papa Julio II mediante la bula “Romanus Pontifex” en 1511. Es decir, que antes de que las procesiones y ritos litúrgicos de la Semana Santa comenzaran en San Juan, oficialmente la Iglesia católica ya estaba establecida diez años antes en la región. San Juan de Puerto Rico fue de las primeras tres diócesis creadas en América, junto con la Diócesis de Santo Domingo y la de Concepción de la Vega, ambas ubicadas en la Republica Dominicana.

Como dato concreto sobre la forma y manera en cómo los puertorriqueños celebraban la Semana Santa en el Siglo XVI, se tiene evidencia histórica que luego de culminada la repartición de las ramas bendecidas probablemente por el primer Obispo de San Juan, Alonso Manso, el Domingo de Ramos, los primeros cristianos boricuas salían en procesión desde la catedral con la imagen de Jesús orando en el huerto. El Lunes Santo se recordaba la escena del evangelio en donde Jesús era azotado sobre una columna antes de ser crucificado, con una imagen que salía a recorrer las calles del Viejo San Juan desde el Convento de los Padres Dominicos, ubicado hoy justo al lado de la Iglesia San José, antigua Iglesia de Santo Tomás de Aquino, una de las joyas arquitectónicas más importantes del gótico español del siglo XVI en el hemisferio occidental. Por su parte, el Miércoles Santo, según Alejandro Tapia y Rivera, se realizaban las primeras procesiones de tabla con la presencia de las autoridades civiles y militares, junto a toda la casta y pompa española de entonces. 

Escuche este Viernes Santo por Notiuno a las 10 am el programa especial del Padre Orlando, donde abordará este y otros temas de la semana mayor. 

 

 

 

 

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