Inicia oficialmente la temporada de huracanes con pronóstico de gran actividad

La NOAA proyecta que en el Océano Atlántico pudieran formarse de tres a cinco huracanes de categoría 3 o mayor

Por Manuel Guillama Capella

Aunque la temporada de huracanes del 2021 comienza oficialmente hoy, la formación al noreste de Bermuda de la tormenta tropical Ana, hace ya poco más de una semana, dio una muestra de la actividad ciclónica que se espera para los próximos meses.

De acuerdo con el portal Severe Weather Europe, fue el séptimo año consecutivo que la primera tormenta nombrada en el Atlántico se forma antes del inicio oficial de la temporada de huracanes.

El 20 de mayo, la Administración Nacional Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA) pronosticó una temporada de huracanes más activa que el promedio, incluso luego de ajustar, más temprano en el año, los parámetros de lo que se considera un periodo ciclónico ordinario.

Para el 2021, la NOAA proyecta la formación de entre 13 y 20 tormentas, de las cuales entre seis y 10 se convertirían en huracanes, incluyendo tres a cinco de categoría 3 o mayor.

A partir de este año, se considerará una temporada promedio aquella en la que se nombran 14 tormentas (lo que significa vientos de 39 millas por hora o más), incluyendo siete huracanes y tres de categoría mayor. Hasta esa actualización, que se basa en los registros de los pasados 30 años, el estándar para los tres renglones era de 12, seis y tres, respectivamente.

La temporada de huracanes en el Océano Atlántico se extiende anualmente por seis meses, hasta el 30 de noviembre. Sin embargo, el pico suele registrarse entre agosto y septiembre, meses en los que Puerto Rico ha recibido la mayor parte de la actividad ciclónica en los últimos años.

Persiste la preocupación por el sistema eléctrico

Como ha sido la norma en pasados años, el estado de la infraestructura energética se ubica como la principal preocupación en el país de cara a la temporada de huracanes. En esta ocasión, la incertidumbre que ha provocado la entrada de Luma Energy, consorcio que asumirá las operaciones del sistema de transmisión y distribución precisamente hoy, ha sumado un elemento adicional a la discusión, si bien las autoridades gubernamentales y los ejecutivos de la empresa aseguran que están listos para responder de inmediato a un fenómeno atmosférico.

La semana pasada, durante una conferencia de prensa, la secretaria de la Gobernación, Noelia García, rechazó responder categóricamente si Luma Energy tendría la capacidad de restablecer el sistema eléctrico de forma más rápida que la Autoridad de Energía Eléctrica luego del huracán María, en septiembre de 2017. Tras el devastador ciclón, algunos sectores del país pasaron casi un año sin servicio.

“Es una especulación injusta. La realidad es que va a depender de la magnitud del evento que venga. Son especulaciones y podemos estar todo el día especulando, pero la realidad es que casi lo peor ya lo hemos experimentado, que fue María, pandemia y terremotos. Luego de lo aprendido estamos convencidos de que podemos ser mejor”, dijo García al preguntársele cómo sería la respuesta ante un huracán de categoría mayor.

Quanta Services tiene sobre 40,000 empleados y despliega esos empleados, su flota y el peritaje para atender huracanes en cada temporada. En ATCO, nuestro manejo de utilidades responde a desastres cuando sea que ocurran. Se trata de planificación, de estar preparados, sea para fuegos de gran escala, tormentas o huracanes, es parte de nuestro ADN”, dijo, por su parte, el presidente de Luma Energy, Wayne Stensby, al aludir a las dos compañías que componen el consorcio energético.

En esa misma rueda de prensa, el secretario de Vivienda, William Rodríguez, precisó que se han habilitado 346 refugios, con capacidad para albergar hasta 38,696 personas.

Fenómenos recientes

Durante la década de 2010, un puñado de tormentas y huracanes tuvieron efecto, directo o indirecto, sobre Puerto Rico, incluyendo al huracán María, que se convirtió en el más mortífero de la historia moderna, con un estimado de cerca de 3,000 fatalidades.

  • Tormenta Irene – 21 a 22 de agosto de 2011. Las ráfagas mayores se registraron en la zona montañosa, donde sus vientos alcanzaron las 111 millas por hora (categoría 3). Ocasionó daños estimados en $500 millones.
  • Tormenta Rafael – 13 de octubre de 2012. Fue la decimoséptima tormenta tropical de la temporada de huracanes en el Atlántico en 2012. En Puerto Rico, varios comercios y carreteras quedaron inundados. El tránsito de vehículos en el área quedó paralizado al quedar las carreteras inutilizables y muchos comercios cerraron mientras que duró la tormenta.
  • Tormenta Érika – 27 a 28 de agosto de 2015. Fue el desastre natural más mortífero en Dominica desde el huracán David en 1979. En Puerto Rico hubo advertencia de tormenta tropical, pero nunca hubo un impacto directo. Aproximadamente 200,000 personas en Puerto Rico se quedaron sin electricidad y la isla sufrió por lo menos $20 millones en daños agrícolas.
  • Huracán Irma – 6 de septiembre de 2017. Irma azotó algunas localidades del noreste de Puerto Rico y la isla municipio de Culebra, como uno de los ciclones más fuertes de la temporada de huracanes 2017, causando daños millonarios al noreste de las Antillas con vientos de hasta 175 millas por hora (categoría 5). El ojo de Irma pasó a 60 millas al noreste de la isla, pero azotó gravemente a Culebra, dejando a sobre un millón de personas en el país sin servicio eléctrico, carreteras intransitables por árboles y ramas caídas y tres fallecimientos.
  • Huracán María – 20 de septiembre de 2017. El ciclón tocó tierra por Yabucoa con vientos de 155 millas por hora (categoría 4). Puerto Rico quedó prácticamente por completo a osuras y el sistema de telecomunicaciones colapsó. Por semanas, las autoridades mantuvieron en 64 el número oficial de muertes, pero se vieron en la obligación de ajustar la cifra luego de que estudios académicos e investigaciones periodísticas estimaran entre 1,400 y 4,645 muertes atribuibles a la tormenta.
  • Tormenta Isaías – 29 a 30 de julio de 2020. Con vientos que no alcanzaron niveles huracanados durante su paso por la isla, pero como un sistema que trajo gran cantidad de lluvia, Isaías causó estragos particularmente en la costa oeste de Puerto Rico. En Rincón, una mujer falleció luego de que su vehículo fuera arrastrado por la corriente de un río que salió de su cauce.
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