Aseguran meta de lograr inmunidad colectiva no se alterará por suspensión de la vacuna de Janssen

Para la directora del Programa de Vacunación de Salud, alcanzar inmunidad de rebaño podría lograrse antes del final de verano incluso si la vacuna de Janssen no estuviese disponible

Por Manuel Guillama Capella

Entre ayer y hoy el Departamento de Salud estaría haciendo el ejercicio de contabilidad de vacunas disponibles, con el objetivo de realizar los ajustes pertinentes ante la recomendación del gobierno federal de detener el uso del antídoto de Johnson & Johnson contra el Covid-19 mientras se investiga si su uso está relacionado con el desarrollo de coágulos sanguíneos en un puñado de personas en Estados Unidos.

La directora del Programa de Vacunación del Departamento de Salud, Iris Cardona, descartó que el impacto sea mayor, toda vez que las vacunas desarrolladas por Janssen –subsidiaria de Johnson & Johnson– se reservaban principalmente para “actividades dirigidas” a poblaciones específicas, al tiempo que la cantidad de dosis que estaba llegando semanalmente a la isla era menor de la que en un momento se anticipó.

“La expectativa era recibir 6,000 dosis (de Johnson & Johnson) esta semana, que en efecto se recibieron, y estaban pautadas para unas 17 actividades de comunidad que se iban a estar realizando. Eso todo se puso en ‘hold’. Esto afecta ejercicios dirigidos a gran escala y afecta las iniciativas en encamados y personas sin hogar. No obstante, todas esas comunidades que se pusieron en ‘hold’ se tienen que reprogramar. Para poder hacer eso se tiene que hacer un ejercicio justo de contabilidad con las otras dos vacunas (Pfizer y Moderna). No tengo duda que vamos a poder alcanzar las poblaciones”, subrayó Cardona.

El domingo, el Departamento de Salud precisó que esta semana se recibirían, de forma combinada, 84,000 vacunas correspondientes a la primera dosis de las marcas Pfizer y Moderna, que son las que estarían disponibles para administrar.

Aunque en el sistema del Departamento de Salud se ha registrado la administración de solamente 26,301 dosis de Johnson & Johnson, la cantidad real podría ascender a cerca de 70,000, toda vez que Puerto Rico recibió una asignación inicial de 28,000 vacunas y, posteriormente, alrededor de 45,000 adicionales, según Cardona.

“Esas permitieron todas las actividades que se hicieron en diferentes municipios en las últimas dos semanas, incluyendo la vacunación a gran escala de 10,600 personas en el Miércoles Santo (como parte del Super VacuTour en el Centro de Convenciones)”, dijo Cardona.

La infectóloga precisó que la vacuna de Johnson & Johnson –que solo requiere la administración de una dosis– puede ser almacenada hasta por tres meses.

Ayer, la Administración federal de Medicamentos y Alimentos (FDA) anunció que las entidades federales que forman parte del proceso de vacunación suspenderían el uso de la vacuna de Johnson & Johnson, al tiempo que recomendaba a todas las jurisdicciones estadunidenses hacer lo propio, en tanto se completan investigaciones acerca de la posibilidad de que el antídoto hubiera colocado en riesgo a seis mujeres que sufrieron coágulos sanguíneos dentro de las dos semanas posteriores a la inoculación.

En Estados Unidos, unas 6.8 millones de personas se han vacunado con Johnson & Johnson, y los seis casos informados por la FDA son los únicos eventos de esta naturaleza que se han reportado.

Cardona señaló que es muy temprano para estimar el tiempo que demorarán las autoridades federales en analizar los casos y llegar a conclusiones sobre la relación –si alguna– entre la vacuna y los coágulos, aunque anticipó que, debido a la urgencia que supone el proceso de vacunación en medio de una pandemia, la intención es que se complete lo antes posible.

“En algunos casos (con vacunas previas) se ha retirado el producto del mercado y se trabaja con las consecuencias. En otros casos, como pasó con (la vacuna de) meningococos, resultó que era una falsa alarma y no había por qué preocuparse, porque la incidencia de los eventos era tan bajita. El escenario hoy es distinto, porque estamos en una pandemia, una carrera para ganarle a este virus, que está dando señales de que está cambiando, y se quiere avanzar. Yo podría pensar que los científicos de FDA y CDC (Centro para el Control y Prevención de Enfermedades), que tienen una reunión científica mañana, van a tomar esto con mucha seriedad y lo van a analizar lo más rápido que se pueda dentro de la tarea de hacer un análisis justo”, señaló Cardona en entrevista con Metro.

La exsubsecretaria de Salud reconoció que uno de los elementos que levantó bandera en el caso de la vacuna de Johnson & Johnson es el hecho de que utiliza la misma tecnología que la vacuna de AstraZeneca, que en Europa ha sido asociada a eventos de coágulos, lo que ha provocado que algunos países restringieran su uso.

En Estados Unidos “son seis casos de 6.8 millones de dosis, en mujeres jóvenes sin nada particular. El evento adverso aparece en un periodo muy particular, en las primeras dos semanas después de haber recibido la vacuna. Es un evento tromboembólico, a nivel de las venas del cerebro, que provoca los síntomas de un derrame cerebral”, describió Cardona.

“El detalle es que está ocurriendo en personas que, además de presentar esos síntomas, presentan la cantidad de plaquetas disminuidas, y el tratamiento, la modalidad de cómo manejar el paciente, es diferente, y por eso ellos levantan la bandera de que si hay una persona vacunada con síntoma de derrame, no se le den coagulantes. Quieren que la comunidad médica esté educada sobre el asunto”, agregó la doctora.

Sin embargo, Cardona descartó que el incidente reportado en una fábrica del estado de Maryland, donde se mezclaron precisamente ingredientes de la vacuna de Johnson & Johnson con la de AstraZeneca, pueda tener alguna relación con los seis casos de coágulos en Estados Unidos. Tras la contaminación de los ingredientes, el gobierno federal ordenó descartar unas 15 millones de vacunas de Johnson & Johnson, mientras otras 62 millones, de acuerdo con el New York Times, permanecían en un limbo.

Las vacunas de Johnson & Johnson que han llegado a Puerto Rico no fueron fabricadas en Maryland, sino en una planta en los Países Bajos. Sin embargo, el error sí ha causado que se distribuyeran a la isla decenas de miles de vacunas menos de las que estaban previstas.

Pese a los obstáculos, Cardona aseguró que el objetivo para alcanzar la inmunidad de rebaño en Puerto Rico continúa siendo el final del verano.

“Puede desaparecer Janssen, pero aumentar los abastos de Moderna y Pfizer y llegaremos igualmente a esa fecha. Lo que sí se puede afectar es la rapidez con la que el presidente de los Estados Unidos (Joe Biden) quería llegar. Él había propuesto que se abrieran las citas de vacunación para el próximo lunes, Puerto Rico las abrió ayer (lunes). (Biden) había propuesto que para inicios de julio todos los ciudadanos americanos mayores de 16 años estuvieron vacunados (y) eso quizás se atrasa un poco”, admitió Cardona.

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