Presidente BDE mantiene mismo salario de $160 mil aunque ya no dirige la AFV

Pablo Muñiz Reyes dirigió ambas entidades desde febrero a diciembre de 2020

Por Manuel Guillama Capella

Aunque bajo la administración de Pedro Pierluisi el presidente del Banco de Desarrollo Económico (BDE), Pablo Muñiz Reyes, dejó de dirigir simultáneamente la Autoridad para el Financiamiento de la Vivienda (AFV), como hizo al final del pasado cuatrienio, retuvo su salario anual de $160,000 por realizar, esencialmente, la mitad de las tareas.

Tras un pedido de reacción de Metro, el portavoz del BDE, Ramón Alejandro Pabón, señaló que el salario del contador público autorizado (CPA) es comparable con los sueldos que han devengado los presidentes más recientes del banco, que opera como una corporación pública liderada por una junta de directores.

Pabón precisó que Luis Burdiel Agudo, quien cobraba $180,000 anuales como presidente del BDE, asumió además la dirección de la AFV en 2018 tras la renuncia de Edwin Carreras, pero no se le asignó remuneración adicional por esa función. En aquel entonces, un proyecto de ley buscaba fusionar el BDE y AFV, pero nunca fue aprobado en la Legislatura.

Burdiel Agudo salió de ambos puestos en abril de 2019, y en septiembre pasado el tribunal encontró causa para arresto en su contra por presuntas violaciones al Código Penal y la Ley de Ética Gubernamental por acciones como jefe del BDE.

Tras la salida de Berdiel Agudo, Gerardo Portela asumió la jefatura de ambas entidades, aunque su salario era pagado por La Fortaleza. En agosto de 2019, el BDE pasó a manos de Luis Fernández Trinchet, a quien se le fijó un sueldo de $160,000, al tiempo que Erik Rolón Suárez se convirtió en director de la AFV, por lo que se separaron nuevamente ambas funciones.

Esa separación no duró mucho, pues el 19 de agosto de ese año la entonces gobernadora, Wanda Vázquez, retiró su recomendación para el nombramiento de Rolón Suárez, quedando Fernández Trinchet con ambos sombreros, pero sin compensación adicional, precisó el portavoz del BDE.

Muñiz Reyes, a su vez, reemplazaría en ambos cargos a Fernández Trinchet el 14 de febrero de 2020, cuando a este último se le designó como secretario del Departamento de la Vivienda. Desde entonces, Muñiz Reyes ha cobrado a razón de $160,000 anuales.

El 12 de enero, Pierluisi anunció que recomendaba a Blanca Fernández para la dirección ejecutiva de la AFV.

En sus declaraciones escritas, Pabón resaltó que el presidente del BDE tiene a su cargo “alrededor de 100 empleados y, además, maneja los diferentes productos de financiamiento directo que se le ofrece a los pequeños y medianos comerciantes y empresarios que se dedican a la manufactura, comercio, agricultura, turismo y empresas de servicio, entre otros”.

“Es importante mencionar que, bajo la dirección del CPA Muñiz Reyes, se le asignaron al BDE $225 millones de fondos federales CDBG-DR (Subvenciones para desarrollo comunitario tras desastres), para administrar el nuevo programa Small Business Financing. Además, redujo la plantilla de puestos de confianza de 10 a cinco, lo que le representó una economía al BDE de aproximadamente $380,000 anuales. A esto le sumamos que el nuevo plan de operación implantado por Muñiz logró una economía de $3.6 millones del presupuesto anual”, añadió el portavoz.

El salario del presidente del BDE es determinado por una Junta de Directores de nueve miembros, que preside, por disposición de ley, el director ejecutivo de la Autoridad de Asesoría Financiera y Agencia Fiscal, posición que ocupa Omar Marrero.

Otros miembros exoficio de la Junta de Directores son el secretario de Desarrollo Económico o un delegado, así como los titulares de la Compañía de Turismo, la Compañía de Fomento Industrial y el Departamento de Agricultura. Los restantes cuatro miembros deben ser personas provenientes del sector privado, nombrados por el gobernador con la confirmación del Senado.

En diciembre, mientras anunciaba sus primeros nombramientos y designaciones, el gobernador Pierluisi aseguró que bajo su administración no se ofrecerían salarios con el objetivo de equipararlos a los que se observan en el sector privado.

“El que viene a mí a decirme que me estoy ganando equis cantidad de dinero en la empresa privada y a menos que me equipares esa cantidad o algo parecido, yo les digo: gracias, pero no gracias. Y así ha sido, pero no voy a dar nombres ni apellidos. Al gobierno no se viene a ganar dinero, se viene a dar un servicio y conlleva un sacrificio”, dijo Pierluisi el 7 de ese mes, en una conferencia en la que también enfatizó que bajo su gobierno terminaría la práctica de nombrar a un funcionario a múltiples cargos.

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