Un cuatrienio plagado de legislación ignorada en la Cámara baja

Casi dos terceras partes de los proyectos de ley en la Cámara no han avanzado al Senado, de los cuales más de la mitad no fueron atendidos en comisión

Por Manuel Guillama Capella

De los 2,600 proyectos de ley radicados este cuatrienio en la Cámara de Representantes, 1,693, o el 65%, no han logrado cruzar hacia el Senado, lo que es reflejo, a juicio de tres analistas consultados por Metro, de la errada idea de que la calidad del trabajo legislativo está directamente atada a la cantidad de medidas que presenta el legislador.

En 895 (52.9%) de los proyectos que se quedaron colgando en la Cámara baja, la medida fue referida a la comisión pertinente, sin que esta tomara acción alguna sobre la pieza legislativa. En otras 120 ocasiones (7.1%), la celebración de una vista pública es la última acción registrada sobre un proyecto en el portal de trámite legislativo, lo que significa que el 60% de las medidas que quedaron pendientes no recibieron tan siquiera un informe positivo o negativo de comisión, pese a haberse referido a alguno de los cuerpos internos.

Del examen que hizo este medio del portal de trámite legislativo se desprende que en 319 ocasiones (18.8%) las comisiones camerales rindieron un informe negativo del proyecto en cuestión, mientras que 115 veces (6.8%) las medidas se remitieron a la Comisión de Reglas y Calendario, sin que se incluyera en el calendario para consideración por el pleno. En tanto, a unos 95 proyectos radicados (5.6%) se les dio una primera lectura pero nunca fueron referidos a comisión para su evaluación.

Otras etapas del trámite que representaron el final de proyectos de ley fueron retiros por parte del autor (64), reuniones ejecutivas (28), devoluciones a comisión (21) y medidas que quedaron “pendientes de acción posterior” (13).

Proyectos de la Cámara 2017-2020 Datos recopilados por Juan Marrero. Gráfica: Javier Ruiz. Fuente: Sistema Único de Trámite Legislativo.

De acuerdo con el portal de trámite legislativo, durante este cuatrienio 357 proyectos originados en la Cámara de Representantes se han convertido en ley, mientras que otros 550 avanzaron al Senado sin llegar a ser ley, ya fuera porque ese cuerpo no los aprobara, porque fueran enmendados sin que la Cámara concurriera o por vetos del Ejecutivo. En el Senado, cuerpo que este cuatrienio contó con 30 miembros, en lugar de los 51 de la Cámara baja, se han originado 392 leyes desde 2017.

Para el análisis de Metro se tomaron en cuenta únicamente proyectos de ley, por lo que no se incluyeron resoluciones, resoluciones conjuntas o resoluciones concurrentes presentadas en la Cámara baja.

Jugando para el box score

“Desde hace tiempo en la Asamblea Legislativa existe esta idea de que un buen legislador es el que radica muchos proyectos de ley. Entonces se establece una especie de competencia, se monta un box score de cuántos proyectos ha radicado cada legislador, y eso crea un concepto equivocado de lo que es el proceso legislativo. Hay una superabundancia de proyectos para los que no hay tiempo, ni siquiera en todo el cuatrienio, para poderlos evaluar, analizar y procesar”, opinó el exsenador novoprogresista Orlando Parga al preguntársele a que atribuía el que prácticamente dos terceras partes de los proyectos camerales quedaran colgando a final de este cuatrienio.

Mario Negrón Portillo, catedrático retirado de Administración Pública, afirmó que, desde una perspectiva de política electoral, radicar una gran cantidad de proyectos puede tener valor ante los ojos de los constituyentes de un legislador, quienes con su voto tienen el poder de reelegirlo o derrotarlo.

Los datos “dan una idea de lo poco pertinente o relevante que es la inmensa mayoría de la legislación que se presenta en Puerto Rico. ¿Por qué se presenta entonces? Porque no se presenta para los expertos en legislación ni analistas, sino para los ciudadanos, su clientela, los votantes”, indicó Negrón Portillo.

El experto igualmente criticó la pertinencia de la inmensa mayoría de las comisiones que se han creado en ambas cámaras legislativas.

“Antes había Comisión de Hacienda, de Gobierno, de Salud. Eran de ocho a 10. Ahora tienes hasta la ‘Comisión de Desarrollo de los Vertederos Municipales’”, ironizó el académico. “Esas comisiones verán sabrá Dios qué tipo de proyectos que al final no terminan en nada”.

El exsenador del Partido Popular Democrático Eudaldo Báez Galib coincidió en que los legisladores constantemente buscan la atención mediática que genera la radicación de medidas, incluso cuando saben de antemano que no tiene futuro en el trámite legislativo.

Sin embargo, también puntualizó que hay proyectos necesarios y bien conceptuados, pero que se estancan en el Capitolio porque atentan contra intereses representados por cabilderos o inversionistas políticos del partido en el poder. Báez Galib, quien fue senador hasta el 2004, mencionó que intentó, sin éxito, impulsar un proyecto que hubiera forzado a las comisiones legislativas a rendir informes sobre cada medida que le fuera referida.

En última instancia, dijo Báez Galib, la cantidad de medidas que pasan la mayor parte del cuatrienio en el laberinto del trámite legislativo representan una pérdida de tiempo y esfuerzo que podría invertirse de manera más productiva.

“No es bueno para el proceso legislativo. Es un gasto. Cada proyecto se radica y tramita. Eso tiene un gasto no solo por el proceso interno, pasando de oficina a oficina, sino el tiempo que toma a los funcionarios trabajarlos para llevarlos a comisión. Debiera de haber algún tipo de control. Hay resoluciones que se radican con motivo del cumpleaños o la muerte de alguien. Yo había planteado, y se intentó en una ocasión, que eso ni fuera al hemiciclo, sino que eso pasara por secretaría y se distribuyera a las oficinas (de legisladores), y si algún legislador tenía objeción que lo planteara. Si no había objeción, se aprobaba automáticamente”, expresó el expolítico popular.

Báez Galib, asimismo, opinó que hacer la transición a una legislatura unicameral reduciría la cantidad de burocracia, sin que representara un riesgo para los mecanismos internos de fiscalización de la rama encargada de dictar política pública.

“Se ha planteado que pensar las cosas dos veces es mejor y que así no se cometen errores. Los sistemas unicamerales del mundo, y en Estados Unidos hay uno, en Nebraska, han demostrado que se brega con eso internamente. No es un problema”, sostuvo el exlegislador.

Mientras que Báez Galib señaló que la radicación de proyectos inútiles se ha visto en Puerto Rico “históricamente”, Negrón Portillo opinó que comenzó a ocurrir con más frecuencia desde la implementación del “legislador a tiempo completo” en 1997.

Parga, por su parte, considera que, aunque es una tendencia “de larga historia”, se ha “intensificado” con el paso de los años.

“Se convierte al legislador en una figura que pierde influencia, poder político y respeto del pueblo porque no se ven soluciones en el Capitolio”, resumió el exvicepresidente del Senado.

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