En el ojo de una temporada de huracanes “hiperactiva”

Como anticiparon los expertos, esta temporada de huracanes se caracteriza por un alto número de sistemas desarrollados

Por Rafael Morales Díaz

A casi tres años de que el huracán María devastara la Isla, los puertorriqueños tienen razones de sobra para estar vigilantes a cualquier onda tropical que surja en las tibias aguas del Océano Atlántico.

“Todo tiene potencial de desarrollo”, dijo a Metro Ernesto Morales, meteorólogo en el Servicio Nacional de Meteorología (SNM) en San Juan.

Tal como pronosticó el mes pasado la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA por sus siglas en inglés), nos encontramos en medio de una temporada de huracanes “hiperactiva”.

“Es una temporada que ha roto récords”, sostuvo Morales, quien destacó que al momento se han formado 17 tormentas tropicales, incluidos cinco huracanes, de los cuales uno fue de alta intensidad (Laura). El récord anterior era de nueve tormentas antes de agosto y 13 antes de septiembre.

Son tantas las tormentas que ya se han formado este año –en este momento los meteorólogos siguen de cerca a “Paulette” y “René” en el Océano Atlántico–que sólo restan cuatro nombres disponibles.

Mientras tanto, se espera que una onda tropical salga de África hoy y que en los próximos días se convierta en una depresión tropical. Morales indicó que hay que seguir de cerca su desarrollo.

Toa Baja Daños ocasionados por el huracán María en Toa Baja. / Archivo / Dennis A. Jones

Temporada llena de complicaciones

Según el meteorólogo, la temporada de huracanes del 2020 llegó con agravantes. 

“Estamos arrastrando todavía los daños a la infraestructura debido a la temporada 2017, que fue (cuando azotaron los huracanes) Irma y María. Luego tuvimos los temblores a finales de 2019 y comienzo de 2020. Eso también afectó la infraestructura, afectó la forma de trabajar. Luego tenemos lo del COVID-19, que ha hecho que el manejo de emergencias tenga que pensar diferente, todo lo relacionado a desalojos, administrar los refugios”, planteó.

Y tal como pronosticó NOAA, no hubo que esperar el pico de la temporada para que Puerto Rico se pusiera en alerta. En agosto, las tormentas tropicales Isaías y Laura rozaron la Isla y –con sus lluvias y vientos– pusieron nuevamente a prueba la capacidad de respuesta de las autoridades.

Vital la preparación

Luego de lo vivido en 2017 con el huracán María, y las dos tormentas de hace unas semanas, Morales advirtió que es absolutamente necesario que las personas se preparen para enfrentar un nuevo golpe de la naturaleza.

“La preparación es la base. No podemos controlar las condiciones del tiempo… La única forma en que podemos tomar control de la situación es preparándonos para este tipo de evento. Si nos preparamos, evitamos la crisis, la histeria, porque estamos preparados”, manifestó el meteorólogo.

Asimismo, recordó que ante la proximidad de una tormenta o un huracán, las personas no deben enfocarse en la localización exacta del sistema, sino de los efectos en general que el mismo traerá sobre la zona. Por eso es importante estar atentos a los boletines oficiales del SNM.

"No podemos controlar las condiciones del tiempo… La única forma en que podemos tomar control de la situación es preparándonos para este tipo de evento. Si nos preparamos, evitamos la crisis, la histeria, porque estamos preparados”

“Nosotros no necesitamos que el sistema tenga un impacto directo, que el centro o el ojo del sistema pase sobre Puerto Rico para sentir los daños directos o indirectos de los mismos. Y más nosotros que aún estamos vulnerables desde la temporada de 2017”, aseguró.

Aunque Morales piensa que María fue una experiencia aleccionadora para muchos, no todos han creado la conciencia necesaria. 

“Creo que muchas personas han aprendido, pero otras personas no han aprendido nada. Y es bien triste que hemos sufrido tanto durante María, para nada. Ahora que tenemos esa memoria fresca, de lo que funcionó y no funcionó durante María, (debemos) incorporarlo a nuestros planes de emergencia. Porque no queremos improvisar otra vez. Improvisación es la que nos trae la crisis”.

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