Mayra Santos Febres: Letras para visibilizar la afrodescendencia

La escritora cuenta sus posturas sobre el racismo en Puerto Rico y qué la motivó a dedicarse a la literatura.

Por Sadot Santana Miranda

Recordar por qué se escogió una profesión puede resultar en un ejercicio abrumador. En cambio, esa primera llama que nos mueve a escalar hasta la cuesta más empinada, pues eso es otro cantar y en raras ocasiones olvidamos cuándo surgió. Mayra Santos Febres no tiene idea de por qué se convirtió en escritora, pero tiene bien claro que desenvainó su pluma para plasmar en un papel relatos de la afrodescendencia y de las mujeres en Puerto Rico.

“Me dediqué a la escritura porque tenía muchas ganas de leer lo que yo no veía escrito. Me encanta leer y como yo no veía escrita las historias de mi país, de la afrodesencedencia, la historia de mujeres, que para mí eran importantes, pues las escribí lo mejor que pude. Y sigo entrenándome para hacerlo lo mejor que pueda”, señaló Santos Febres en entrevista con Metro.

Para la autora y profesora universitaria, no hay duda de que la historia del país está colmada de rostros negros que fraguaron nuestra cultura e identidad. Sin embargo, encontrarlos debidamente representados puede resultar en una labor cuasi detectivesca. Para Santos Febres, poco se conoce de personas afrodescendientes como Celestina Cordero, quien fundó la primera escuela de mujeres en Puerto Rico, pero sí se conoce algo sobre su hermano el maestro Rafael Cordero. Lo mismo ocurre, según la escritora, con la doctora Ana Judith Román, la primera mujer neurobióloga en Puerto Rico.

“Esos referentes están ahí, pero la voluntad de valorarlos, no. Y entonces ahí es que se crea esa cosa extraña, esta historia que están en los libros y en los trabajos, está todo, pero no se valora. No se valora y se seguirá viendo como basura. Pero como no tengo muchas ganas de que me vean a mí, a mis hijos, a mi familia, a mi raza, ni a mi pueblo como basura, pues sigo peleando por contar las historias de nuestra gente y rescatar esa memoria que siguen invisibilizando”, dijo la escritora criada entre la Cuarta Extensión de Country Club y Parcelas Falú en Carolina.

A juicio de Santos Febres, el racismo institucional es más despiadado que cualquier epíteto o comentario racista en la calle. Ese racismo que busca minimizar las experiencias y reclamos de personas afrodescendientes en el país. Y en su continuo andar hacia la literatura, percibió en varias ocasiones el discrimen y cómo se manifestaba en que tenía que sudar más los libros y el papel que otras personas con mejores accesos educativos. "Una de mis maneras de sobrevivir el racismo era minimizándolo y diciendo 'a mí no me han cerrado puertas que se pueden haber cerrado para mí'.  Luego, me fui dando cuenta que no se me cerraban las puertas porque yo trabajaba el triple que la mayoría de la gente para que se abriera una puerta", rememoró.

Recuerda también el respaldo que recibió de las monjas en su colegio en donde era la única niña negra y, donde contó, que se encerraba en la biblioteca a escribir. Más tarde, profesores como Mercedes López-Baralt y Eduardo Forastieri la impulsaron a seguir su trayecto. Y aunque no olvida uno que otro comentario racista que recibió, ahora está dispuesta a pelear, a pelear para que se valore la historia y las experiencias de la afrodescendencia en Puerto Rico. "Si en mí todas experiencias dieron resultado y fruto significa que en otros también", comentó.

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