Alianza por la Paz: herramienta para reducir la inequidad racial y social

Esfuerzo multisectorial busca frenar la violencia y proveer acceso a educación para jóvenes en riesgo.

Por Sadot Santana Miranda

Con tan solo 18 años, José —nombre ficticio para proteger su identidad— se topa casi todos los días con las artimañas del bajo mundo. Incluso, esos tentáculos de la violencia y las drogas han llegado a tocar su puerta, cuando en una ocasión lo apuntaron con un rifle en la comunidad donde vive. “Ahí yo sé que no hay nada”, contó el joven loiceño sobre la dinámica del negocio ilícito de las drogas en su comunidad. Mientras que para Juan y Ramón —también nombres ficticios— son muchas las cosas que quisieran cambiar en su entorno ya que han visto cómo estas rencillas le han arrebatado el aliento a muchos de sus familiares.

“[Quisiera que cambiaran] muchas cosas ya que de toda mi niñez he visto tanta violencia en mi familia ya que he tenido varios primos que han fallecido por el bajo mundo y yo que experimenté en él, sé lo difícil que es”, contó Juan, quien tiene 22 años de edad. Añadió que, por medio de la iniciativa Alianza por la Paz”, ha podido encontrar otra vía que le permita distanciarse de las extremidades del bajo mundo. “A mi corta edad tengo una hija de un año y tengo que tomar decisiones que favorezcan a mi hija y en el bajo mundo como tal no ha ayudado en nada a yo poder estar con mi hija”, señaló el joven.

La Alianza por la Paz —la cual comenzó en 2018— es integrada por las organizaciones Fundación Comunitaria, Taller Salud, Nuestra Escuela y el municipio de Loíza y busca proveerle oportunidades educativas y de empleos a jóvenes afrodescendientes en riesgo y así reducir la violencia en este municipio costero.

Con el pasar de los días, los tres jóvenes fueron identificados por la alianza y orientados sobre las posibilidades de que se ampliaran sus accesos a la educación y empleo como alternativa para alejarlos del bajo mundo. En estos momentos, el trío de jóvenes se encuentra en un proceso de búsqueda de empleo para trabajar en el municipio de Loíza. José, por su parte, comenzó su participación en la iniciativa hace unos seis meses en donde fue matriculado en Nuestra Escuela para culminar su cuarto año.

Ampliando los accesos

A juicio de Nelson Colón Tarrats, presidente de Fundación Comunitaria, la iniciativa de Alianza por la Paz pretende minimizar los incidentes de violencia —como aquellos que han encarado José, Juan y Ramón— en las comunidades loiceñas y reducir el encuentro de estos jóvenes con el sistema de justicia criminal. El programa, según explicó, comienza con el alcance comunitario que provee la organización Taller Salud, en el que una persona identifica jóvenes en situaciones de riesgo para determinar si necesita ser ubicado en Nuestra Escuela para que culmine sus estudios escolares, encontrarle un empleo por medio del municipio de Loíza o comenzar un proceso de mediación de conflictos para evitar que se traduzca en una muerte violenta.

“Es un programa triangular que busca al final reconocer que la violencia ocurre en un contexto social y económico y que la violencia es un fenómeno de inequidad; alguien siente que tiene poder sobre otro. Y que la violencia se atiende de manera integrada desde la base de la comunidad”, dijo Colón Tarrats en entrevista con Metro. Indicó, además, que hasta el día de hoy, el programa ha logrado que 12 jóvenes hayan completado su cuarto año, cinco jóvenes continuarán estudios en verano y cinco jóvenes de alto riesgo comenzaron a trabajar; dos con el municipio y otros tres en negocios de la comunidad. Mientras tanto, en lo que va de año, han completado 71 mediaciones en situaciones de conflicto entre jóvenes de la comunidad.

Asismismo, Colón Tarrats comentó que el programa busca reducir las brechas de desigualdad racial y social en la isla mediante la creación de oportunidades en el ámbito educativo, social, financiero y cultural. Al final del día, el también antropólogo y educador planteó que la iniciativa la emprende contra la inequidad racial evitando que estos jóvenes se conviertan en una estadística del sistema de justicia criminal. “Una vez caes en la oruga del sistema criminal eso es un tanque de guerra. Una vez caes ahí, safarte de eso es muy difícil. El caso más ilustrativo es el de la niña Alma Yariela [Cruz]. El sistema sigue pa’ encima. Así que parte del objetivo es que los jóvenes no caigan bajo las ruedas de este sistema”, sostuvo.

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