Opinión del Padre Orlando Lugo: “La misma”… cosa

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Por Padre Orlando Lugo

El video viral que un empleado de Correos publicó para denunciar el estancamiento, según él, de cientos de cheques del desempleo a causa de un error con el sistema tecnológico del Departamento del Trabajo, parece ser un mensaje “del más allá” a la conciencia colectiva del pueblo. Diariamente buscamos en los medios de comunicación “noticias nuevas” sobre Puerto Rico. Pero la realidad es que en el escenario público pocas cosas han cambiado en los pasados 10 o 20 años. El cansancio en los barrios es genuino, y aunque artistas, figuras públicas y políticos insistan en lo contrario, la realidad es que un día tras otro vivimos “la misma”… cosa.

No hay para donde mirar, y ya las promesas de novedad no siembran esperanza en casi nadie. Por ejemplo, la economía es “la misma”… cosa. Muchos no trabajan porque reciben tantos beneficios del gobierno federal que trabajar es para ellos una pérdida de tiempo y dinero. Cientos de mentes prodigiosas salen de la Isla porque el sistema burocrático ahoga sus ideas empresariales desde el inicio. Otros, especialmente de cuello blanco, deciden ganar dinero fácil oprimiendo a la clase pobre y sentenciándola a la delincuencia. ¿Ves? En 10, 20 años, es siempre “la misma”… cosa.

Los partidos políticos tradicionales y emergentes se pintan siempre como “el cambio”. Pero todos sabemos, en el fondo, que es la antigua estrategia publicitaria lingüística. El Partido Popular Democrático sueña con “hacer el cambio” con políticos de cuando yo era niño (tengo 39). El Partido Nuevo Progresista desea celebrar unas primarias “de altura” con políticos de carrera deseosos más del poder y los contratos, que de la verdadera justicia social. El Partido Independentista Puertorriqueño se presenta a las elecciones con los mismos candidatos, pero para puestos distintos. Y el revolucionario Movimiento Victoria Ciudadana terminó pactando vilmente con enemigos históricos de los derechos humanos como la misoginia y la xenofobia. ¿Ven? En 10, 20 o 30 años, siempre es “la misma”… cosa. 

“La misma” no es solamente la dirección errónea de los cheques perdidos del desempleo de los pobres. Esa frase se ha convertido en el lema de un sistema inmovilista que teme a los cambios políticos y sociales necesarios para el verdadero desarrollo social. Ante el inmovilismo sistematizado, la fe propone una transformación radical de la persona humana desde la misma raíz del corazón. Un corazón que cambia al contacto con Dios, es una vida que no se conforma jamás con hacer “la misma”… cosa. Sino que lucha, sueña y trabaja siempre para alcanzar “otra”… cosa.

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