¿Cuán efectiva fue la educación remota en el recinto de Río Piedras de la UPR?

Estudiantes y profesores hablan en un reportaje especial de estudiantes de periodismo de la Universidad de Puerto Rico.

Por Joseph Reboyras Rivera y Stephanie Torres Roche

Fueron muchas horas las que el profesor de Ciencia Política Alex Betancourt Serrano dedicó a transcribir el material que presentaría en conferencias asincrónicas para los tres cursos que brindó en el semestre recién concluido.

Según Betancourt Serrano, el proceso de transformar sus cursos presenciales a remoto estuvo lleno de dificultades. Incluso, las largas horas para redactar sus conferencias le provocaron un dolor inmenso en sus dedos, ya que padece del síndrome de túnel carpiano, enfermedad que provoca debilidad o daño muscular en las manos, según Medline Plus.

“Uno no puede pensar que dar un curso en línea es lo mismo que dar un curso presencial. La pedagogía presencial no puede ser la misma que se utilice en línea. A pesar, de que la meta es la misma”, expresó el catedrático del Recinto de Río Piedras, Universidad de Puerto Rico (UPRRP).

A juicio del profesor, los cursos sincrónicos, en momentos de crisis, no funcionan. Además, recalcó que las expectativas de los profesores y profesoras se tienen que ajustar a la realidad de los estudiantes. Para muchos de los alumnos la realidad cambió, pues la capacidad del Internet en sus hogares no es igual al que tenían en sus hospedajes y en muchos casos, lo que solía ser espacio de reunión familiar se convirtió en un salón de clases.

Sin embargo, el académico reveló que, por primera vez en sus 15 años de catedra en la UPRRP, conoció las opiniones de cada uno de sus alumnos sobre las lecturas que asigna, gracias a los foros de discusión.

El semestre remoto no fue igual para todos. Mientras unos docentes transformaban sus clases, otros simplemente perdieron la comunicación con su estudiantado.

Así lo atestigua la estudiante de Ciencias Sociales Camila Forti Díaz, quien señaló que mientras el semestre era presencial había dinamismo y tenía buena comunicación con sus profesores. Sin embargo, con el cambio a distancia, tuvo una clase en la que el profesor no se comunicó desde que empezó el proceso de transición, pero sí asignó un trabajo final.

La única comunicación que tuvo la estudiante con el docente fue a través de una compañera de clase el 15 de abril. “Recibí un mensaje, diciendo ‘hola, eso fue lo último que envió el profesor, el trabajo final y la presentación son para el 26 de mayo’. Solo un alumno tiene contacto con él”, narró Forti Díaz.

La presidenta del Consejo General de Estudiantes (CGE) de la UPRRP, Marina Rodríguez Seguí, indicó que nunca hubo  instrucciones claras sobre cómo se iba a manejar el proceso de los cambios a cursos en línea. Insistió que la preparación al profesorado es esencial para una educación efectiva.

“El trabajo de transición de cursos presenciales a cursos virtuales ha sido atropellado”, expresó Rodríguez Seguí.

Por otro lado, la presidenta del Consejo de Estudiantes de Ciencias Naturales (CECN), Cayetana Lazcano Etchebarne, señaló que el problema principal que enfrentaron los estudiantes de esa facultad fue que los profesores quisieron adaptar modalidades nuevas a los exámenes.

“Algunos profesores están asumiendo que los estudiantes están faltando a la honestidad académica. Han tomado métodos que no son efectivos para los estudiantes como el aumento de preguntas y la disminución de tiempo en los exámenes”, indicó indignada Lazcano Etchebarne.

El profesor de Biología Gary Toranzos expresó que los exámenes en línea presentan varios problemas porque, a pesar de que él no cree que los estudiantes incurran en la deshonestidad académica, la única opción que tienen los profesores es asumir que los alumnos están siendo éticos.

“A mi me ha tomado décadas ser un buen profesor. Esto toma tiempo porque uno desarrolla las estrategias para mejor captar la atención de los estudiantes, pero este proceso de clases virtuales es un proceso de aprendizaje nuevo para muchos profesores”, expresó Toranzos.

El docente opinó que esta transición fue forzada y difícil ya que el aprendizaje fue el proceso. Toranzos, preocupadamente, confesó que cree que los estudiantes no están obteniendo los mismos beneficios que tenían en sus clases presenciales.

“Esto no se puede hacer teóricamente. Yo no le puedo decir a un estudiante ‘léete todo sobre esto y ya’. El estudiante tiene que estar en el laboratorio y aprender de sus errores”, añadió el profesor de Ciencias Naturales.

De igual forma, el doctor comparó la transición de clases presenciales a cursos en línea con las relaciones afectuosas: “Es como el amor presencial y el amor a distancia, se siguen queriendo, pero no pueden hacer lo que hacían presencialmente”.

En cambio, Diego Ruiz Ruperto, estudiante de Contabilidad en la Facultad de Administración de Empresas, expresó que las clases a distancia le han beneficiado porque entiende mejor el material y se siente más participativo durante la sesión.

“He encontrado las clases online favorables y he aprendido con ellas. Mientras más pase el tiempo, veremos las lecciones y diferencias de lo que aprendimos, de una forma más clara”, agregó Ruiz Ruperto.

Además, el futuro contable notó cierta adaptabilidad por parte de sus profesores, quienes pudieron trasladarse a los cursos en línea y continuar el material con dedicación, entusiasmo y flexibilidad ante la pandemia por la COVID-19.

Diferencias entre educación a distancia y educación en línea

Cuando se habla de educación a distancia no necesariamente se traduce a plataformas de internet, sino que se puede llevar a cabo mediante otros medios como televisión, correspondencia tradicional, correo electrónico y radio, entre otros. Estos cursos pudieran tener un componente presencial, lo que no ocurre en los cursos en línea.

En los cursos en línea, se utilizan las tecnologías de información y comunicación (TICs) para el proceso de enseñanza y aprendizaje. Normalmente, se lleva a cabo a través de plataformas específicas de aprendizaje como por ejemplo: Moodle, Blackboard, Canvas, Sakai, entre otras. Esta modalidad caracteriza porque permite al participante estudiar desde cualquier lugar con tan solo tener un dispositivo electrónico con conexión a Internet. Además, la comunicación se lleva a cabo tanto de manera sincrónica y asincrónica, permitiendo una interacción didáctica, según el glosario de términos de la Guía para los docentes para el desarrollo de cursos en línea.

Guía de la UPRRP para la Educación a Distancia

Según el Senado Académico de la UPRRP, las Nomas y Guías para la Implantación de la Política de Educación a Distancia (EaD) proveen mayor accesibilidad a estudiantes con o sin restricciones geográficas, sociales, económicas, de horarios o física. De esta manera, la oferta académica de la UPRRP llegaría a países extranjeros.

El documento indica que los ofrecimientos curriculares de la educación a distancia (EaD) son coherentes con los cursos tradicionales y comparables en su calidad a la de los programas presenciales ya existentes. Además, el escrito asegura que los cursos a distancia se evalúan regularmente para garantizar que se cumplen los objetivos institucionales. La guía recalca que los profesores que imparten esta modalidad están cualificados para ofrecer los cursos y la institución provee los recursos y el tiempo necesario para brindarlos.

“La Unidad de Educación a Distancia provee capacitación al docente sobre diseño instruccional, desarrollo de cursos a distancia, uso de equipos, herramientas para la conversión de material didáctico análogo a formatos y medios digitales y multimedios, técnicas de avalúo, facilitación de cursos a distancia y el uso de la plataforma en línea para el montaje de cursos a distancia”, lee el documento.

Sin embargo, para muchos, la experiencia fue distinta en el transcurso del segundo año académico 2019-2020.

Se intentó obtener expresiones de empleados de la administración universitariamiembros del Senado Académico sobre la situación actual del Recinto, pero no se obtuvo respuesta.

Asistencia tecnológica en medio de la pandemia

El director del laboratorio computacional de apoyo con la docencia (LabCAD), Luis H. Donato Jiménez, señaló en el panel virtual “COVID-19: retos bioéticos, médicos y científicos en la pandemia”, el pasado 7 de mayo, que las mayores dificultades enfrentadas por la comunidad universitaria fueron: débil infraestructura en los hogares de estudiantes y docentes por razones económicas, falta de adiestramiento de profesores que nunca imaginaron que usarían una computadora para brindar sus cursos a distancia y falta de preparación del estudiantado.

De igual forma, recalcó el desconocimiento que algunos profesores tenían al usar plataformas como Moodle. Añadió que este semestre no se puede considerar como normal por la pandemia. Al momento, no hay un plan para facilitar el proceso académico en situaciones de emergencia. Donato Jiménez reveló que el LabCAD contestó alrededor de 611 correos electrónicos la primera semana de la cuarentena, y ayudaron a más de 200 profesores en sesiones virtuales.

Asimismo, durante el programa “Dialogando con Benny” con Rossana Cerezo, transmitido el 17 de mayo en Radio Isla 1320, el profesor del Recinto de Mayagüez Lionel Orama Exclusa comentó que “la Universidad no es una fábrica de diplomas”.

Además, señaló que para una educación correcta y accesible se deben brindar adiestramientos tecnológicos a los profesores y estudiantes del sistema UPR. De manera que al ofrecer un entrenamiento eficaz al profesorado, podrán preparar cursos que ayuden al estudiante a analizar el material que aprendió.

Herramientas para un buen semestre en línea

La educación a distancia provee diversos formatos de enseñanza como textos, imágenes, sonidos y vídeos, indicó la coordinadora del Área de Especialidad de Psicología Social Comunitaria, Heidi Figueroa Sarriera, panelista en “COVID-19: retos bioéticos, médicos y científicos en la pandemia”.

Del mismo modo, estableció la posibilidad de ofrecer cursos sincrónicos y asincrónicos, facilitando la experiencia de aprendizaje con flexibilidad, tanto en tiempo como en espacio.

Figueroa Sarriera añadió que para brindar clases en línea de forma satisfactoria deben haber: docentes adiestrados en diseño instruccional en línea, equipo de apoyo técnico y una infraestructura tecnológica con la capacidad necesaria de almacenaje y procesamiento. La psicóloga explicó que el objetivo de los cursos en línea es trasladar la experiencia de clases presenciales a salones virtuales, pero las condiciones del segundo semestre 2019-2020 en la UPRRP no fueron las más óptimas.

Según un estudio que realizó la coordinadora, el 86 por ciento de los estudiantes del Recinto de Río Piedras que participaron, experimentaron problemas con la conexión mientras realizaban tareas principalmente en la plataforma Moodle. Los estudiantes y docentes sufrieron por la experiencia y docentes sufrieron por la experiencia de, un proceso acelerado y atropellado, tener que habilitar espacios que antes eran para comer, ver televisión o dormir.

El sabor amargo de la Educación en Línea

educación virtual

Los esfuerzos para desarrollar una infraestructura para la educación remota en la UPR tienen uno de sus antecedentes en el área sur de Puerto Rico. En la segunda mitad de los 90, surgió la propuesta del Centro Virtual de Arroyo, lugar que trabajaría con la Educación a Distancia, en el sistema UPR. Descrito por el profesor Mario Núñez, en el programa “Te Cuento” de Radio Universidad, en el 2014, como una experiencia que no tuvo éxito y dejó “sabor amargo en la UPR”. Debido a una serie de fallas en la planificación de desarrollo no fue exitoso, a pesar de que se invirtieron $8 millomes.

“Estamos realmente en una especie de limbo entorno a nuestros planes e ideas acerca a la Educación a Distancia”, expresó Núñez.

Con la pandemia de la COVID-19, universidades tuvieron que adaptarse y modificar todo su ofrecimiento académico a nuevas modalidades en línea. Algunos ejemplos de universidades exitosas a nivel mundial con la educación a distancia son: University of Phoenix, Universidad a Distancia de Madrid (UDIMA), Universidad Nacional de Educación a Distancia (UNED) y OBS Business School.

Según un estudio de Inside Higher Education, publicado por Steven Mintz el pasado 14 de abril, las universidades deben realizar estrategias para adaptarse a un entorno incierto, no sólo para abordar la crisis inmediata, sino a largo plazo.

El estudio recomendó siete principios que deben ser la base para una buena educación en línea: accesibilidad, asequibilidad, enfoque, flexibilidad, resiliencia y sustentabilidad.

La pandemia reveló la necesidad de evaluar y preparar a toda la comunidad universitaria en las modalidades a distancia.

 

Este reportaje es producto del trabajo final del curso Redacción Periodística II impartido por el profesor Mario Roche Morales en la Escuela de Comunicación de la Universidad de Puerto Rico, recinto de Río Piedras.

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