Tras un velo de misterio se desarrolla la batalla contra el Covid-19

El Departamento de Salud y el ‘task force’ médico han brillado por su silencio en los pasados días

Por Manuel Guillama Capella y Lyanne Meléndez

Las tácticas de guerra del componente gubernamental contra el “enemigo invisible” –como muchos han denominado el Covid-19– tras los cambios a la cabeza del Departamento de Salud son un misterio, toda vez que el nuevo secretario, Lorenzo González Feliciano, no ha estado disponible para entrevista desde que llegó a la agencia luego de su confirmación en el Senado.

Paralelamente, el ‘task force’ médico, a cargo de asesorar al gobierno, tampoco ha respondido a peticiones de este medio para entrevistas esta semana. Una entrevista confirmada para hoy fue cancelada. Asesores de prensa del organismo académico indicaron que se encuentran trabajando en comités todo el tiempo y proveyeron un documento con sus más recientes recomendaciones. Aquí la reseña del documento:

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Aunque antes de ser confirmado González Feliciano mencionó que aspiraba a que la agencia mantuviera el poder decisional de los asuntos de salud, al tiempo que trabajaba de la mano con el ‘task force’, se desconoce de qué manera se está articulando ese esfuerzo conjunto.

Previo a la llegada de González Feliciano, la falta de coordinación había quedado evidenciada en incidentes como la entrega del laboratorio Quest de 500 pruebas diagnósticas de coronavirus. La contraorden que presuntamente emitió la exfuncionaria Mabel Cabeza desde La Fortaleza para que el material se entregara en el Centro de Operaciones de Emergencias, en lugar de en el Laboratorio de Salud Pública, como había sido la directriz de la entonces secretaria interina, Concepción Quiñones de Longo, derivó en la renuncia de esta.

Hasta la fecha, ni el ‘task force’ ni Salud han generado un estudio de prevalencia, que se utilizaría para proyectar el total de contagios para el que el gobierno debe prepararse para atender. La falta de pruebas realizadas, asimismo, ha evitado que se pueda comenzar el proceso de ‘contact tracing’, que identifica las personas que han estado expuestas a contagios por su cercanía a pacientes diagnosticados con Covid-19.

Aunque se había mencionado que esta semana el Departamento de Salud y el ‘task force’ contarían con una herramienta efectiva para llevar a cabo el ‘contact tracing’, no se sabe si el proceso está fluyendo. Según portavoces del task force, hoy trabajaban en el desarrollo de la herramienta y por ello no estaban disponibles nuevamente para entrevista.

Lo cierto es que, a raíz de los pocos datos disponibles sobre los casos –como se refleja en los informes diarios del Departamento de Salud– el gobierno no tiene constancia del estado de salud de los pacientes positivos. Es decir, se desconoce cuántos están hospitalizados y cuántos necesitan ventilador, por ejemplo, así como cierta información sociodemográfica específica necesaria para definir el plan de acción tanto a nivel del aparato gubernamental como de los ciudadanos en su carácter individual.

Sobre la adquisición y realización de pruebas para detectar el virus, tan cuestionadas desde el comienzo de la crisis, también ha prevalecido el silencio. Hasta la fecha, incluso, el gobierno no ha podido precisar la cifra de pruebas que ha ordenado comprar, más allá de unos 200,000 ‘rapid test kits’ cuyas entregas iniciales desataron controversia pública.

Al tiempo que la gobernadora anunció la creación del ‘task force’, el pasado 19 de marzo, también celebró que el Hospital Universitario Ramón Ruiz Arnau, en Bayamón, estaba listo para servir como principal centro para atender los casos más graves de Covid-19. No obstante, y a pesar de denuncias sobre su falta de preparación y de que hasta se ha negado la admisión a pacientes que llegan en ambulancia, el gobierno no ha ofrecido una actualización sobre el estatus de esta institución.

El Departamento de Justicia y la Cámara de Representantes, en tanto, ya conducen investigaciones sobre la administración del Departamento de Salud, procesos que cobraron mayor urgencia tras las denuncias realizadas por Quiñones de Longo a su salida de la agencia. La Fortaleza, incluso, envió un comunicado de prensa en el que solicitó a González Feliciano un “análisis” de las expresiones de la exsecretaria interina.

Pero al día de hoy, González Feliciano no ha abundado sobre en qué consistiría esa investigación, qué motivó el despido de la ex ayudante ejecutiva, Cabeza, a apenas dos días de su confirmación, ni qué acciones afirmativas tomará para lograr que el Departamento de Salud se convierta en la agencia que las peligrosas circunstancias del presente le exigen.

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