Relatos desde el hospital en tiempos de pandemia

Profesionales de la salud posponen las muestras de cariño a sus familias para reducir los contagios mientras que se estima que son estos empleados los que están en mayor riego con hasta un 15 % de los casos de COVID-19 positivo por atender la emergencia

Por Lyanne Meléndez García

Con todo lo que implica el distanciamiento físico en las emociones de los puertorriqueños en medio de la emergencia del COVID-19, los profesionales de la salud no solo tienen que vivir el aislamiento de familia y amistades, sino que también a diario están en primera fila atendiendo esta batalla con el virus.

Profesionales de varias ramas de la salud que manejan casos sospechosos de coronavirus contaron a Metro su experiencia diaria en los hospitales y centros de salud del país.

“Cuando uno llega a la casa, tengo dos niñas, y quiero besar y abrazar a las niñas, darles cariños al perrito, y no tengo esa sensación porque no quiero que nadie se me pegue”, contó la doctora Marielys Otero, infectóloga del Manatí Medical Center.

Reconoció, además: “Cambiar ese diario cotidiano es difícil, y más como somos los puertorriqueños, que somos todo apapacho, y es difícil, pero uno se acostumbra y lo hace sabiendo que uno está protegiendo a su familia y a ti mismo”.

Contó que cuando llega a su hogar a diario, deja los zapatos en el garaje, sale al laundry a echar la ropa a la lavadora y luego se baña “como si fuera el último día que te bañas o es la primera vez que ves agua y jabón: desesperadamente, por así decirlo”.

“Sé que volveremos a esos tiempos. Por eso, tenemos que hacer las cosas bien ahora. Pero sí, ha cambiado muchísimo, es llegar a la casa y no besos, no abrazos. Cuando empezó todo esto, puse una regla en mi casa:  ‘Por ahora vamos a evitar los besos, los abrazos y los cariños, y los vamos a anotar en una libretita, y cuando recapitulemos nos vamos a cobrar todos esos besos y abrazos”, manifestó la infectóloga.

Por su parte, el presidente del Colegio de Médicos Cirujanos, Víctor Ramos, reconoció que aunque el ambiente de trabajo en un hospital es complejo siempre, debido a las situaciones que manejan, la emergencia del COVID-19 es diferente. “Usualmente, uno no se preocupa por ir a su área de trabajo, eso es como su segunda casa. Pero ahora hay una preocupación de lo que es su área de trabajo. Es una situación nueva. Los pacientes no están yendo, tienen miedo de ir al hospital pensando que se pueden infectar, así que ha habido una baja en los censos de los hospitales. Eso ha ocurrido en otros lugares también”, expuso Ramos.

Confesó que, en su caso, “además de tener la responsabilidad en el hospital y en la casa, tengo que atender el Colegio, todas las solicitudes de entrevista, conference call, y Fortaleza y Capitolio y en Salud, en el COE y en todos los lugares que hay que cumplir para tratar de disminuir el efecto de la epidemia. Pero ese es nuestro trabajo y lo estamos cumpliendo lo más cabalmente que podemos”.

Otros profesionales de la salud que trabajan de cerca con casos son los enfermeros. Juan Carlos Cruz, quien se destaca en el área de Carolina, narró que la experiencia de la emergencia “ha sido un poco de temor, incertidumbre porque nos estamos enfrentando a algo a lo que nunca nos habíamos enfrentado, pero poniendo a Dios por delante. Lo que hemos hecho es educarnos a nosotros mismos y educar a las demás personas”. Dijo que entre compañeros se ayudan a prepararse para atender casos sospechosos que llegan, para así minimizar los riesgos.  “Llegamos a nuestra casa y desde la marquesina estamos tomando medidas. Hasta Lysol le echamos al carro para asegurar de no seguir trayendo microbios de aquí para allá”, bromeó Cruz.

La preocupación es latente, pues ya se han registrado cinco muertes, y de los 127 casos positivos, uno de los más recientes es una enfermera del Hospital Auxilio Mutuo, cuya administración confirmó el caso a Noticentro.

La infectóloga Otero planteó que estas dos semanas “son bien cruciales, así que vamos a ver cuánta gente de la que estuvo enferma estuvo en contacto con otras personas”.

Mientras, Ramos recomendó a sus compañeros que continúen con la dedicación, pero que siempre se protejan.

“Un 10 a 15 % de los casos a nivel mundial son de profesionales de la salud y no hay razón de por qué. Uno es la primera línea, uno escogió este trabajo, pero eso no quiere decir que tenga que ser mártir. Uno no manda un soldado a la guerra sin las armas, y si no das las armas de protección, sería el equivalente a eso mismo. Necesitamos que los hospitales y todo el mundo ayude a conseguir el material de protección”, urgió.

Cruz opinó que “si batallamos juntos, podemos ser mucho más efectivos en lo que estamos haciendo, si trabajamos solos, llegamos hasta cierto punto, pero con más ayuda podemos lograrlo”.

El centro de llamadas del Colegio de Médicos Cirujanos estará funcionando de lunes a viernes de 8:00 a. m. a 5:30 p. m. recibiendo llamadas de orientacióin al número 787-650-6966.

 

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