Opinión de Raúl Maldonado: Cambiemos las plataformas partidistas por causas sociales y económicas

Lea la opinión del exsecretario de Hacienda, Raúl Maldonado

Por Raúl Maldonado

Los estados miembros de las Naciones Unidas (ONU) aprobaron una resolución en la que reconocen que el mayor desafío del mundo actual es la erradicación de la pobreza y afirman que sin lograrla no puede haber desarrollo sostenible. En mi columna anterior ofrecimos nuestras recomendaciones sobre cómo atender “La desigualdad de la riqueza en Puerto Rico”. Para una estrategia efectiva a corto y largo plazo que nos permita salir de la contracción económica de la última década, debemos cambiar las plataformas partidistas por causas sociales y económicas avaladas por todos los sectores de la sociedad y la comunidad internacional. Todos los partidos están ofreciendo recomendaciones con elementos comunes y diferencias que nos separan aún más como pueblo.

La alternativa razonable es establecer un plan de trabajo guiado en su ejecución por el tercer sector, la Academia, el sector privado y líderes comunitarios. Según la ONU, la función del Estado es movilizar los medios necesarios para su implementación mediante alianzas centradas especialmente en las necesidades de los más pobres y vulnerables. Esta estrategia debe regir los programas de desarrollo mundiales durante los próximos años. Puerto Rico debería ser la jurisdicción que adopte estos principios con más prioridad. La desigualdad de la riqueza en nuestra isla es de las más grandes en el mundo. Requiere que todos los partidos en unión a la sociedad civil adopten “La agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible”. La agenda tiene 17 objetivos con 169 metas que atienden los problemas económicos, sociales y ambientales. Estos son nuestros problemas más críticos como país y la Agenda 2030 nos traza una ruta validada internacionalmente para resolverlos, protegiendo a los más vulnerables fuera de líneas partidistas. Incluimos una presentación grafica con los 17 objetivos de desarrollo sostenible. Resaltan para nuestra realidad el núm.1: Fin de la pobreza; núm. 5: Igualdad de género; núm. 8: Trabajo decente y crecimiento económico. Esto resuena en nuestro corazón con la reciente tragedia de una madre con varios trabajos para poder sostener su familia y los comentarios insensibles en las redes sociales. Un sector de nuestro pueblo ha perdido la sensibilidad a las tragedias que día a día vivimos y a las que, durante el verano 2019, por unos momentos, abrimos los ojos ante nuestra realidad.

La Agenda 2030 de la ONU establece los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS), pero cada país debe establecer sus prioridades. Los ODS proponen la erradicación de la pobreza, erradicar el hambre y lograr la seguridad alimentaria; garantizar una vida sana y una educación de calidad; lograr la igualdad de género; asegurar el acceso al agua y la energía; promover el crecimiento económico sostenido; adoptar medidas urgentes contra el cambio climático; promover la paz y facilitar el acceso a la justicia. ¿Les parece que este debe ser nuestro norte como país? Si nos unimos en estos objetivos, fuera de líneas partidistas, tenemos una oportunidad como país de salir de esta época oscura y encontrar luz al final de este túnel que ha castigado a un pueblo noble y trabajador.

Los 17 objetivos de la Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible son los siguientes:

1. Fin de la Pobreza

2. Hambre cero

3. Salud y bienestar

4. Educación de calidad

5. Igualdad de género

6. Agua limpia y saneamiento

7. Energía asequible y no contaminante

8. Trabajo decente y crecimiento económico

9. Industria, innovación e infraestructura

10. Reducción de las desigualdades

11. Ciudades y comunidades sostenibles

12. Producción y consumo responsables

13. Acción por el clima

14. Vida submarina

15. Vida de ecosistemas terrestres

16. Paz, justicia e instituciones sólidas

17. Alianzas para lograr los objetivos

En próximos artículos, comentaremos cómo otras jurisdicciones han implantado exitosamente medidas y proyectos para lograr los objetivos y cuáles podemos aplicar a nuestra realidad puertorriqueña.

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