El “manos rojas”: pez australiano que puede caminar y desafía las leyes de la naturaleza se volvió viral

Estos peces se caracterizan por sus púas rojas en la cabeza y aletas en forma de “dedos” que le ayudan a “caminar”.

Por Deivis Rodríguez

La historia siempre nos ha enseñado que, millones de años atrás, los primeros animales mamíferos del planeta provienen de las especies acuáticas que salieron del mar para adentrase en tierra firme. Ahora, en pleno siglo 21 se localizó de nuevo una familia que desafía todas las leyes de la naturaleza.

Se trata del pez de “manos rojas” o Thymichthys Politus, una especie de pez muy extraña, que se creía extinta, y que vive en Tasmania, Australia.

Estos peces se caracterizan por su aspecto “punk”, con púas rojas en la cabeza y aletas en forma de “dedos” que le ayudan a “caminar” bajo el agua.

Recientemente, este espécimen se localizó una población de entre 20 y 40 ejemplares en la bahía Frederick Henry, de acuerdo con un comunicado de la Universidad de Tasmania.

Un grupo de buzos del Instituto de Estudios Marinos y Antárticos (IMAS, por sus siglas en inglés), que trabajan en el proyecto Reef Life Survey, encontraron una nueva comunidad de estos peces viviendo a kilómetros de distancia de la otra, cerca de la costa de Frederick Henry Bay, en el sudeste de Tasmania.

Un caso de evolución

Los investigadores y científicos de Nueva York creen que es una característica que evolucionó a medida que los vertebrados se trasladaron del mar a la tierra.

El desarrollo neuronal del pez pone entre dicho la teoría tradicional sobre la locomoción ambulatoria, que puede ir a donde quiera, según un equipo de la Universidad de Nueva York.

Los ejemplares miden entre 6 y 13.5 cm de largo. Se alimentan de crustáceos y gusanos, además de poseer un cuerpo alargado con protuberancias en forma de verrugas.

pez manos rojas que camina pez manos rojas / Archivo

Hasta ahora sólo se había descubierto una población que se estimaba entre 20 y 40 especímenes en todo el planeta. Fueron avistados por primera vez en el siglo XIX cerca de Port Arthur, en Tasmania, uno de los lugares del planeta que aloja especies raras y únicas en peligro.

“Esta nueva población es solo un gran alivio. Efectivamente duplica cuántos creemos que quedan en el planeta. Pero también nos da la esperanza de que haya otras poblaciones”, dijo Rick Stuart-Smith, científico de IMAS y cofundador de RLS.

El hallazgo trae la esperanza de que existan más ejemplares, de lo contrario sería una especie más que se sumaría a la lista de las que están en peligro de extinción.

 

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