En medio de emergencia con terremotos aparecen suministros de María sin entregar

El almacén localizado en La Guancha es utilizado para suministros en caso de una emergencia en momentos donde no haya respuesta de otra agencias de gobierno

Por Deborah Correa Colón

Tras denuncias por parte de ciudadanos que el Gobierno está deteniendo ayudas en un almacén localizado en La Guancha, en Ponce, para ayudar a las áreas del sur más afectadas a causa de los recientes eventos sísmicos, la Agencia para el Manejo de Emergencias y Administración de Desastres (NMEAD) admitió el lugar alberga suministros expirados que no fueron utilizados  ni distribuidos en su totalidad desde el paso del huracán María, en el 2017.

El almacén localizado en La Guancha, en Ponce, que según el comisionado del NMEAD, Carlos Acevedo, es utilizado para suministros en caso de una emergencia, en momentos donde no haya respuesta de otra agencias de gobierno o ninguna ayuda federal, fue visitado en la tarde de hoy, sábado, por ciudadanos de a pie que aseguraban este contenía ayudas que el Gobierno estaba limitando para ser distribuidas a las áreas más afectadas por los sismos.

Ante esta situación, Acevedo dijo en una entrevista con este diario que, en efecto, este almacén alberga una variedad de suministros, entre ellos pañales, catres, toldos y unas paletas de agua que expiraron en el mes de marzo del 2019.

A preguntas de Metro, el comisionado aclaró que alrededor de 600 paletas de agua se estuvieron distribuyendo en un transcurso prolongado desde antes de su expiración a distintas zonas. De estas 500, alrededor de 400 fueron distribuidas. El restante, que según Acevedo son alrededor de unas 80 paletas que alcanzaron su término de vida útil, se dispondrá de ellas.

"Estas paletas restantes pudimos haberlas repartido a ganaderos, para los baños, para bañarse pero, qué preocupación tengo?, que la usen para tomar", explicó Acevedo.

Ante esta preocupación, Acevedo comentó que se contrató a una compañía para disponer de estas aguas "de manera responsable" a finales de diciembre, proceso que se vio afectado hasta este mes de enero a causa de los eventos sísmicos que han afectado al país, específicamente , a la región del sur.

De igual forma, el comisionado aseguró que la agencia estaba en la mejor disposición de darle el agua restante a campamentos para que las utilizaran únicamente para actividades como aseo personal o limpieza, no para su consumo.

Por otra parte y según Acevedo, este el almacén ha estado en uso "desde desde el terremoto del seis de enero, que han sacado suministros, específicamente toldos", a la vez que hizo hincapié en que estas ayudas sí se han estado sacando del almacén para ser distribuidas a distintas partes, especialmente, catres y pañales.

"Los compañeros están allí trabajando, y lo queremos es que mientras más rápido nos podamos recuperar, mejor", expresó el comisionado, quien añadió que en la parte frontal del local es visible "una marca" producto de los efectos de los sismos sentidos en este municipio, por lo que unos ingenieros "fueron a inspeccionar, para trabajar una mitigación en el mismo, ya que sufrió daños".

Ante esta situación y los daños que posee la estructura, Carlos Acevedo comentó que los efectivos que se encuentran en el área sacarían aquello que esté en óptimas condiciones, dentro del local, "para llevarlos a un almacén que tiene Vivienda en el área oeste, para que esté más cerca del área afectada". 

La alcaldesa de Ponce, Mayita Meléndez, por su parte, tomó su red social de Twitter para expresarse en torno a la situación.

 

Mientras estas ayudas permanecían en dicho local, la cifra de personas refugiadas tras los recientes sismos ocurridos en la isla aumentó drásticamente de un día para otro. Y es que de acuerdo con el informe de la agencia para el Manejo de Emergencias, hasta el día de hoy hay 8,460 refugiados en los municipios del sur afectados los movimientos telúricos.

En Ponce, lugar donde se encuentra el almacén, el centro de servicios certificado en Ponce establecido en la escuela vocacional Bernardino Cordero Bernard cerró la tarde del jueves con una matrícula total de 936 refugiados, 362 familias, 169 personas solas, seis impedidos, 19 mascotas y ocho veteranos.

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