La titánica labor de los científicos en la Red Sísmica

Metro compartió con expertos y estudiantes durante una jornada ajetreada en que pudimos comprobar que la preparación y la educación podrían hacerle frente al tiempo

Por Sadot Santana Miranda

MAYAGÜEZ – Trabajar contra el reloj, sin duda, resulta una difícil tarea en cualquier disciplina. Pero cuando se trata de expertos que estudian los fenómenos naturales, cada segundo de su labor cuenta, y podría definir lo que es salvar una vida. El personal de la Red Sísmica de Puerto Rico se enfrasca todos los días en una batalla campal contra el tiempo.

Tras navegar por cada recoveco del Recinto Universitario de Mayagüez de la Universidad de Puerto Rico a la que está adscrita, finalmente, te recibe el equipo con el que estas personas estudian cada latido de la tierra: monitores, teléfonos (tantos como si fueran los de Batman), radios y otros instrumentos que colman el pequeño espacio científico.

Para Gisela Báez, coordinadora de análisis en la Red Sísmica, cada evento que se detecta se traduce en un reto contra las manecillas del reloj.

“El sistema de monitoreo es con el fin de salvar vidas, y necesitamos una magnitud bien rápida que la va a calcular el sistema con las primeras ondas que llegan del sismo, que no necesariamente son las más grandes. Con esas ondas que llegan, el sistema nos da una magnitud preliminar”, explicó Báez, quien también comentó que en esta recopilación se trabaja en conjunto con el Servicio Geológico de Estados Unidos y el Centro de Alertas de Tsunami.

De repente, una notificación del sistema se escucha fuerte y obliga a todos a ponerse de pie.

En cuestión de segundos, el monitor reflejó los pasos de un movimiento reportado. Las líneas suben y bajan en las pantallas; unas más pequeñas, mientras que otras se amontonan entre sí.

“Es como un electrocardiograma, pero de la tierra. Tú te imaginas que los chupones del electrocardiograma son las estaciones, que se las pusimos a la tierra. Entonces, todas las vibraciones van a llegar a esa gráfica que se llama sismograma”, explica Báez. Todos los días, a cada minuto, empleados y personal de la Red Sísmica de todas las edades le sigue el rastro a la tierra. Para esta incalculable misión utilizan un sinnúmero de aparatos tecnológicos ubicados alrededor de la isla, así como en República Dominicana y en Islas Vírgenes. Se trata de sismómetros, acelerómetros y GPS que les permiten detectar el movimiento de la tierra y estudiar sus detalles más íntimos.

La también geóloga narró que los analistas tienen tan solo un aproximado de tres minutos para enviar a las autoridades la información que recopilan. Los primeros minutos los consume el sistema descifrando el comportamiento telúrico. Lo que queda de escaso margen, a veces apenas segundos, les toca a los analistas de la Red Sísmica —no importa la hora— analizar los resultados y enviarlos a las oficinas de manejo de emergencias.

“Nada que salga de una computadora va ir directo a la gente o a los manejadores de emergencia. Siempre va a haber un ser humano que revise que eso está correcto”, señaló la científica.

La inusual actividad sísmica que se disparó desde el pasado 28 de diciembre y mantiene al país en vilo, a su vez ha generado interés en la población en conocer un poco más sobre esos remeneos, a veces violentos, que ocurren en las profundidades y que, para nuestra desagracia, son imposibles de predecir.

Para Christa von Hillebrandt, directora del Programa de Alerta de Tsunami en el Caribe, los constantes movimientos y sacudidas —los mayores hasta ahora de  magnitud 5.8 el 6 de enero, seguido de un terremoto de 6.4 el 7 de enero— lo que ha provocado es un despertar en la “conciencia sísmica” del país.

La científica no titubeó y señaló que solo con educación se podrá continuar cultivando el conocimiento de estos fenómenos y derribar, de una vez y por todas, los mitos relacionados con los terremotos y tsunamis.

“La educación va a salvar vidas”, subrayó la veterana científica. Al igual que con Báez, un aviso se escucha inmiscuyéndose en la entrevista y vuelve la lucha de todos para ganarle al reloj. Para Von Hillebrandt, la sirena más importante debe ser el evento sísmico. “Reconozcan esa señal natural, [determinen] si tienen que desalojar y hacia dónde tienen que desalojar,cuál es su plan de respuesta individual”, pidió la experta.

Se trata de reconocer que —cuando las personas preparan sus planes de emergencia familiar y conocen las rutas de desalojo en sus comunidades— cada minuto resultará en guarecerse y vivir. Es la única manera efectiva de desafiar al tiempo.

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