Monseñor celebra misa en comunidad afectada por terremotos

En el barrio La Luna, en Guánica, decenas de hogares se derrumbaron con los sismos

Por Manuel Guillama Capella

El monseñor Roberto González, en una misa celebrada en el barrio La Luna en Guánica, instó a decenas de parroquianos a construir un “nuevo amanecer”, fundamentado en la solidaridad que han demostrado los puertorriqueños en auxilio de la población que se ha visto afectada en las pasadas dos semanas por los terremotos que han golpeado particularmente a la región sur del país.

En el acto eucarístico llevado a cabo en el patio de la capilla San Judas Tadeo, severamente deteriorada por los sismos, el arzobispo recordó que la ayuda que ha llegado a las personas ha sido, en gran medida, producto de la voluntad de ciudadanos de a pie que han comprendido la magnitud de la situación.

“Cada vez que tiembla la tierra se buscan imágenes para demostrar el impacto del sismo. Pero también surgen otras imágenes. No de escombros o de grietas, sino de boricuas asustados, pero con fe. Escenarios de pocas pertenencias pero mucha esperanza. Bellas imágenes de héroes rescatando al sagrario, los que asisten proveyendo alimentos, acompañando a envejecientes y que se solidarizan de muchas maneras ejerciendo la caridad”, mencionó González en su mensaje a los feligreses.

El sacerdote resaltó las caravanas de ciudadanos provenientes de todas partes de la isla trasladando suministros a pueblos como Guánica, Ponce, Guayanilla, Peñuelas y Yauco, los más afectados por la actividad sísmica.

“Los puertorriqueños nos sentimos más fuertes para luchar por el bien común de nuestra patria. Habremos visto lo mucho que se puede hacer cuando nos unimos. Que somos un pueblo que puede ser no completamente autosuficiente, pero lo suficientemente suficiente para vivir en un mundo interdependiente. Nos están llegando ayudas de Estados Unidos, de otros países y damos gracias a Dios por esas ayudas”, sostuvo González.

“Pero vemos también cómo, a pesar de que sin esas ayudas sería difícil, hay un enorme abrazo de ayuda que surge de aquí de nuestra gente que nos da un nuevo espíritu de sentido de pertenencia a una tierra que Dios creó y la regaló para nosotros. Creó esta nació borincana para nosotros y nosotras”, puntualizó el católico.

González, igualmente, alertó del protagonismo que pudieran procurar las figuras y partidos políticos en escenarios como el actual.

“Tampoco permitir que los partidos nos dividan. Porque los partido existen para permitir que la democracia funciona. Para que los gobiernos sirvan a sus ciudadanos. Para que colaboren, no para que estén en guerra”, subrayó el máximo líder de la iglesia católica en la isla.

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La labor se hizo de manera voluntaria

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