Galleros se quitan ante ley federal

Temen posibles intervenciones federales a pesar de los esfuerzos del Gobierno estatal

Por José Encarnación Martínez

Tras la firma del proyecto de la Cámara 2330 y a solo horas de que entre en vigor el dictamen federal que pretende poner punto final a las peleas de gallos en Puerto Rico, algunos de los copropietarios del Club Gallístico de Naguabo le manifestaron a Metro que no vislumbran continuar sus jugadas luego de la medianoche del viernes.

Según confesaron, en el plano personal, su plan es cumplir con el ordenamiento federal para evitar problemas.

“Yo soy un hombre de ley y orden, no voy a ir contra la ley”, le dijo a Metro Víctor Riefkohl, uno de los socios. “Esta gallera tiene alrededor de 12 empleados. Se quedarán desempleados, tristemente. Es un golpe emocional tremendo”.

De acuerdo con Riefkohl, el tema de la firma del proyecto de la Cámara 2330 es complicado, pues no hay garantías positivas para los galleros que se aventuren a seguir echando a pelear sus aves. Entiende que, más allá de la firma de Vázquez, las autoridades locales no hicieron el esfuerzo máximo para que esta industria continúe funcionando.

Por su parte, don Félix Treviño, otro de los socios, también afirmó que el viernes será su último día jugando gallos. No obstante, consciente de lo que pueda provocar la firma de la gobernadora, el gallero de 82 años deja la puerta abierta a los cambios que pueda traer el futuro. Pero para él, el clandestinaje no es una opción.

“Yo soy una persona mayor y no estoy para estar corriendo ni escondiéndome de nadie. Toda mi vida he jugado gallos, desde los cinco años. Esto para mí es catastrófico, no sé qué voy a hacer ahora con la edad que yo tengo. Me afecta en todos los sentidos, porque son mi vida”, aseguró.

Don Félix subrayó, además, que tendrá que pensar en una nueva rutina diaria. Según dijo, agota las horas trabajando sus aves en su rancho, hasta que le coge la noche. Son años dedicándose a sus gallos al cien por ciento. Cuenta que corrió la gallera de Ceiba desde 1989 al 2001 y que antes de María administró la de Naguabo por tres años.

“Mucha gente que le dio la espalda a este deporte no sabe lo que están haciendo. Están en contra de muchos padres de familia cuyo sustento son los gallos. Esto influye también en la economía de Puerto Rico. Yo tengo fe, pero no de momento. Cuando el Gobierno tenía que bregar, no bregó como debió con el proyecto ese”, indicó.

Peligros del clandestinaje

Por otro lado, Juan Martínez, gallero con más de 50 años de experiencia, detalló los peligros del clandestinaje y advirtió que las peleas no terminarán con una ley federal. Según dijo, se seguirá jugando ilegalmente. Tampoco se siente confiado con el nuevo proyecto de ley boricua.

“Yo, dueño de gallera, no me arriesgaría a abrir para que después me pongan una multa y me arresten. La gente seria que juega gallos no se va a arriesgar”, dijo. “El clandestinaje es sin controles, a lo loco. Y así es que se va a jugar ahora. Eso del Proyecto 2330 no resolverá nada”.

De acuerdo con Martínez, en las clandestinas no hay seguridad ni reglamentaciones.

“Les ponen cocaína en las plumas para adormecerle la boca al contrario. También se le unta aceite en el plumaje para que la picá no sea efectiva. También les ponen espuelas malas y con veneno. A las clandestinas se va con la cabeza de hacer trucos y mañas. Se hacen apuestas sin dinero y ahí vienen los problemas. Y se va con armas y se mueve mucha droga. Se presta para muchas cosas el escenario que tenemos ahora”, puntualizó.

Mientras, no sabe qué hacer con los más de cien gallos de pelea que tiene en su casa. No obstante, dijo haber asegurado sus líneas de sangre enviando cuatro gallinas y tres gallos giros para Texas, donde planea continuar sus negocios relacionados con la industria.

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