Las islas alzan su voz durante cumbre mundial sobre la crisis climática

Reclaman que algunos países grandes obstaculizan las conversaciones sobre el clima

Por Freeman Rogers

MADRID – Jimmy Fénelon, coordinador nacional en Haití de la Red Ambiental Juvenil del Caribe, afirma que ha sentido los efectos del cambio climático de primera mano.

“Lo estoy viviendo”, dijo el viernes durante una conferencia de prensa organizada por la Alianza de los Pequeños Estados Insulares (AOSIS por sus siglas en inglés) durante la Conferencia de las Naciones Unidas sobre Cambio Climático en Madrid. “Estoy enfrentando el aumento [del nivel del mar]. Me enfrento a huracanes mortales. Tuve tifoidea. Tuve malaria. Y mi abuela murió de cólera. Así que sé de lo que estoy hablando”.

Fénelon fue uno de los cuatro jóvenes de las islas soberanas que subió a la tarima en un evento el viernes para pedir acción decisiva en Madrid, donde los delegados de casi 200 naciones están negociando los detalles del tan esperado lanzamiento de promesas nacionales climáticas en la próxima conferencia anual bajo el Acuerdo de París de 2015.

Los jóvenes —quienes hablaron el mismo día en que activistas climáticos, como Greta Thunberg, convocaron a miles de personas por las calles de Madrid — podrían salir decepcionados: la alianza de 44 islas que organizó un panel el viernes emitió una declaración el domingo por la noche cuando la conferencia de la ONU se preparaba para su segunda y última semana.

“La COP25 corre el riesgo de afectar el reclamo principal que ambiciona”, decía el comunicado, refiriéndose a las siglas para el evento del 25 aniversario de este año. “Algunos países muy influyentes han obstaculizado los esfuerzos para responder a la emergencia climática en la primera semana a través del bloqueo de procesos, objeciones sobre el texto y amenazas de romper el consenso simplemente para preservar posiciones retrógradas”.

AOSIS también describió las protestas de Madrid como evidencia de un amplio apoyo a su causa.

“Aunque la ventana de oportunidad para tomar medidas decisivas y atender una serie de prioridades sobresalientes se está cerrando rápidamente; la falta de voluntad de algunas partes, que también son innegablemente culpables por la actual crisis climática, amenaza los mismos cimientos de la Convención y el Acuerdo de París”, afirmó la organización.

Alrededor de la mitad de las islas del Caribe — incluido Puerto Rico, que fue nombrado el país que más sufrió los eventos extremos de 1999 a 2018 en el Índice Global de Riesgo Climático 2020 — ni siquiera tienen derecho a alzar sus voces como delegación oficial de un país en la COP25 porque todavía son colonias del siglo XXI o territorios de naciones desarrolladas.

Ramón Cruz, experto en cambio climático y relaciones internacionales y vicepresidente del Sierra Club, dijo al Centro de Periodismo Investigativo que, según su conocimiento, es uno de los tres puertorriqueños en esta cumbre crítica, y que cada uno representa entidades privadas con sede en Estados Unidos y Europa. Agregó que no hay una representación oficial del Gobierno de Puerto Rico y que cree que el Gobierno de Estados Unidos tampoco defenderá a la isla, dada la postura del presidente Donald Trump sobre el cambio climático.

“El daño que Trump ha hecho a los esfuerzos del cambio climático mundial es realmente grande. Pensé que sería menor y que otros países continuarían avanzando a un ritmo rápido, pero, por el contrario, muchos han frenado sus iniciativas. No estamos viendo el mismo nivel de compromiso que vimos hace tres años”, dijo.

Cruz mencionó que la falta de representación de Puerto Rico y otros territorios en la COP25 puede resultar crucial porque entre los puntos importantes que se negocian está la cláusula de pérdidas y daños del Acuerdo de París, que determinará cómo los países desarrollados compensarán a las naciones más pequeñas, y los territorios podrían quedar fuera del acuerdo.

Un portavoz del Departamento de Estado de Estados Unidos, quien participó en la conferencia y pidió hablar bajo condición de anonimato, confirmó que la delegación del país no incluye representantes de estados o territorios, sino representantes de agencias del Gobierno federal.

“Durante años, una diversidad de partes interesadas ha utilizado conferencias como la COP para promover sus propios puntos de vista”, dijo.

El negociador de AOSIS, Carlos Fuller, un oficial de enlace del Centro de Cambio Climático de la Comunidad del Caribe, dijo el lunes que las frustraciones de la alianza de las islas se deben, en parte, a las posiciones de países desarrollados, incluidos los Estados Unidos, la Unión Europea, Australia, Canadá y Japón.

“No ven la necesidad de establecer un mecanismo para enfrentar las pérdidas y daños, un mecanismo fiscal que es necesario”, dijo Fulle, refiriéndose a los llamados a los países más ricos a comprometer más fondos para ayudar a los más pobres a adaptarse al cambio climático.

A su vez, los países en desarrollo más grandes, incluidos China, Brasil e India, no son tan ambiciosos en sus objetivos para reducir las emisiones de carbono como AOSIS quisiera.

“Ahora se están convirtiendo en los principales emisores [de carbono], y nos quedamos allí para abordar eso también”, dijo Fuller. “Así es que estamos batallando en múltiples luchas”.

La declaración del domingo fue parte de los esfuerzos de AOSIS para aumentar el apoyo a su causa, mientras que los ministros de los países participantes llegaron a la conferencia a principios de esta semana para comenzar las sesiones de alto nivel el martes.

Pero hubo gran frustración cuando los negociadores terminaron sus conversaciones a las 2:30 a. m. del martes sin consenso en muchas áreas, dejando a los ministros con decisiones difíciles pendientes.

Muchos ministros hablaron el martes, cuando los representantes de las islas soberanas repitieron peticiones urgentes en cuanto a la acción climática.

Otros también aumentaron la presión al Thunberg ofrecer una conferencia de prensa con un grupo de otros jóvenes activistas del cambio climático, y cuando el candidato presidencial de los Estados Unidos, Michael Bloomberg, hizo una aparición junto con el actor estadounidense Harrison Ford.

“Estoy aquí porque el presidente Trump no está”, dijo Bloomberg en una sala abarrotada. “Estoy aquí porque su administración se niega a liderar el cambio climático, por lo que otros deben hacer el trabajo”.

Las naciones isleñas se han quejado durante mucho tiempo de que se ven desproporcionadamente afectadas por el cambio climático a pesar de que contribuyen relativamente poco a las emisiones de carbono que lo causan. Pero en los últimos años, sus súplicas han logrado mayor urgencia en el Caribe a medida que las islas, incluidas las Bahamas, Puerto Rico y las Islas Vírgenes, han sido devastadas por huracanes devastadores que, según los científicos, son el preludio de más por venir.

“Durante muchos años, se corrió la voz de que podríamos esperar más huracanes, y ahora, en realidad, lo estamos viendo”, dijo Jeffery Simmons, delegado de Bahamas en la COP25 y subdirector principal del Departamento de Meteorología del país.

Su delegación asiste bajo la sombra de la tragedia: el huracán Dorian devastó las islas Ábaco a principios de septiembre, dejando al menos 70 personas muertas y cientos más desaparecidas.

“Todavía están encontrando cuerpos”, dijo Simmons, y agregó que se desconoce el número de personas desaparecidas.

Ante tales desastres, las islas han pedido a los países más grandes que hagan más para cumplir las promesas del Acuerdo de París, que incluyen limitar el calentamiento global a 1.5 grados centígrado por encima de los niveles preindustriales y proveer más dinero para ayudar a los países en desarrollo a adaptarse.

También han tratado de liderar a través del ejemplo: en una cumbre anterior a la COP25, iniciada por el secretario general de la ONU, António Guterres, en septiembre en la ciudad de Nueva York, algunas naciones insulares se comprometieron a lograr la neutralidad de carbono para el 2050 y a cambiar al 100 % de energía renovable para el 2030.

Ahora los países más grandes tienen que decir “presente”, dijo la vicepresidenta de AOSIS, Janine Felson, el viernes mientras moderaba la conferencia de prensa de los jóvenes.

“Ciertamente, hay una gran cantidad de acciones sucediendo dentro de los pequeños estados insulares en desarrollo, pero, sin duda, nuestra acción por sí sola no brindará el tipo de resultados ambiciosos que necesitamos ver para lograr un mundo de 1.5 grados”, dijo Felson, quien también es la representante permanente adjunta de Belice ante la ONU. “Sin lugar a dudas, necesitamos que los otros países importantes que han contribuido significativamente a lo que tenemos ahora… que aumenten su ambición de hacer más para frenar esa trayectoria que logre un mundo de 1.5 grados”.

Los ministros de los estados insulares y funcionarios de la ONU se hicieron eco de dichas preocupaciones. Omar Figueroa, ministro de estado del Ministerio de Agricultura, Pesca, Bosques, Medio Ambiente, Desarrollo Sostenible e Inmigración en Belice, habló en nombre de la AOSIS.

“Una crisis planetaria nos arropa y nadie puede encontrar consuelo en el excepcionalismo político para lo que la naturaleza nos tiene reservado”, dijo. “La desaparición de los sistemas de apoyo del planeta será indiscriminada”.

También mencionó los efectos que los “huracanes infernales” Dorian, María e Irma han tenido en países del Caribe como Bahamas, Antigua y Barbuda y Dominica como un ejemplo de las consecuencias del cambio climático.

AOSIS, de la cual 16 de sus 44 miembros están en el Caribe, se formó en 1990 para ayudar a los pequeños estados insulares a defender colectivamente su causa. Desde entonces, ha desempeñado un papel de liderazgo para atraer la atención del mundo sobre el cambio climático.

“Fuimos los que presionamos realmente por la inclusión de 1.5 grados en el Acuerdo de París”, dijo Crispin d’Auvergne, natural de St. Lucia y quien se desempeña como coordinadora del programa para el cambio climático y la gestión del riesgo de desastres para la Organización de Estados del Caribe Oriental. “Creo que durante muchos años [los pequeños estados insulares en desarrollo] han sido considerados la voz moral de la Convención, porque tendemos a hablar sobre cuestiones existenciales”.

Sin embargo, los países más grandes a menudo están muy por debajo de los objetivos de las islas. Sus esfuerzos, por ejemplo, recibieron un duro golpe cuando Trump anunció en 2017 que Estados Unidos saldría del Acuerdo de París.

Freeman Rogers  /  Centro de periodismo investigativo Este reportaje se publica en Metro gracias a una alianza con el CPI. Acceda la nota completa en periodismoinvestigativo.com Genevieve Glatsky y Omaya Sosa Pascual contribuyeron a esta historia.

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