Boricuas que ayudan en la recuperación

El líder comunitario Gabriel Rosario aporta su conocimiento tras la devastación de la que se recupera las Bahamas

Por Pablo Venes

GRAND BAHAMA, BAHAMAS – Fueron muchas las manos de diferentes nacionalidades que ayudaron a Puerto Rico durante la recuperación del huracán María y ahora le toca a los puertorriqueños devolver lo recibido. Así lo hace el puertorriqueño Gabriel Rosario, quien siente que está siendo agradecido al liderar una de las misiones más importantes en la reconstrucción de Bahamas, tras el devastador azote del huracán Dorian.

A dos meses del paso del ciclón, el joven, natural de manatí, relató que las cicatrices mentales de los bahamenses siguen abiertas. “Han sido unas semanas bastantes fuertes, de mucho conocimiento. Los sobrevivientes todavía están afectados y toda la ayuda del Gobierno se queda estancada en los puertos”, lamentó Rosario quien lleva dos semanas en la isla.

En su memoria quedarán grabados los relatos de cientos de personas, pero sobre todo el de una madre que se vio obligada a amarrar a sus hijos con una soga, para evitar ser arrastrados por la corriente.

“Cada día uno escucha historias distintas de cómo sobrevivieron, y ahora lo más impactante es llegar a las casas y ver que lo que tienen de comida dura para dos o tres días”, expresó.

Precisamente, como director de logística de la organización Third Wave, los esfuerzos de Rosario van destinados a identificar las comunidades más desaventajadas.

“Han pasado dos meses y la necesidad sigue enfocada en lo mismo: alimento y vivienda”, relató. “Las inundaciones fueron tan fuertes, ellos perdieron las camas, enseres, todos los equipos del hogar en general”, manifestó Rosario mientras repartía artículos de primera necesidad a un grupo de damnificados que andaban en la búsqueda de agua potable y artículos de higiene personal traídos a la isla por otro grupo de puertorriqueños de la fundación Help Bahamas.

¿Cómo comparas los dos meses que se vivieron luego de María en Puerto Rico, y los dos meses que han pasado de Dorian?”, preguntó Metro. “El escenario es totalmente distinto. El primer factor que tienes que evaluar es que la masa poblacional de Bahamas es mucho más pequeña que la de Puerto Rico. En ese sentido, será mucho más fácil reconstruir a Bahamas en cuanto a lo estructural se refiere, pero ambos han tenido el mismo problema: la distribución de suministros ha sido pésima. Hay muchos vagones estancados”, apuntó el voluntario. Las zonas más afectadas son High Rock, Sweetings Cay y toda la isla de Ábaco. “Allí todo es devastación. Lamentablemente, Bahamas está compuesta por muchas islitas con pueblitos que antes del huracán tenían, como mucho, 100 personas. Ahora dicen que, como mucho, hay 30 personas viviendo, y lo que están es pernoctando en casetas de camping”, reveló.

La labor que Rosario realiza no surgió de la noche a la mañana. Conmovido por la satisfacción que trajo ayudar a levantar comunidades como Guayabora en Yabucoa, tras el paso de María, el boricua decidió dedicarse al servicio voluntariado hace dos años.

“Para hacer esto, hay que tener paciencia, tener tiempo y tienes que aprovechar tus recursos al máximo, para llevar los materiales a quienes realmente los necesitan”, aseguró.

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