"Tata" Charbonier se fue a Texas a buscar ideas para mejorar cárceles de Puerto Rico

La institución que visitó cuenta con barberías, lavanderías, fábrica de gomas de camiones, escuela de cursos vocacionales y una iglesia

Por AP

La presidenta de la Comisión de lo Jurídico de la Cámara de Representantes, María Milagros “Tata” Charbonier, informó el lunes, que se trasladó en los pasados días al estado de Texas donde visitó la institución carcelaria Darrington Unit en Rosharon, Brazonia donde sostuvo reuniones con ejecutivos del penal y realizó una vista ocular para estudiar la manera en que operan el reconocido centro carcelario, los servicios que se ofrecen a los confinados, y recopilar información que pudiera servir para mejorar el sistema correccional en Puerto Rico.

“Nosotros en la Comisión de lo Jurídico hemos realizado varias vistas oculares en varias instituciones carcelarias en Puerto Rico y hemos visto con nuestros propios ojos las precarias condiciones en las que trabajan los oficiales correccionales y en las que viven los confinados. Pienso que ya es hora de que Puerto Rico sea ejemplo de un sistema carcelario de primer orden, que le garantice los derechos a los trabajadores y confinados, y no uno que se compare con sistemas carcelarios de países donde no existe el respeto a la vida”, dijo la representante en comunicación escrita.

Durante su visita Charbonier tuvo la oportunidad de inspeccionar la estructura del lugar que data de 1917 y que a su juicio se encuentra en óptimas condiciones, marcando una gran diferencia entre los penales de la isla que datan de los años setenta o menos, y que no proveen un lugar seguro ni para los empleados del Departamento de Corrección, ni para los confinados. Añadió que la cárcel de Texas cuenta con un sistema de alta tecnología, similar al utilizado en los aeropuertos, para los registros no tan solo de los visitantes y los confinados, sino para todo el personal ejecutivo y administrativo que labora en la institución carcelaria. Adicional realizan inspecciones diarias con los llamados K9 para evitar el trasiego de drogas u otros materiales ilegales dentro de la cárcel.

Charbonier explicó que durante su visita los directivos de Darrington Unit le explicaron como el sistema que administran le ofrece al confinado escoger el estilo de vida y los privilegios que recibe mientras cumple su condena. Aunque la institución recibe confinados de mínima, mediana y máxima seguridad, la misma cuenta con barberías, lavanderías, fábrica de gomas de camiones, escuela de cursos vocacionales, iglesia, todo manejado y cuidado por los mismos confinados.

“Me sorprendió mucho el sentido de pertenencia que le dan al confinado. Ha sido una de las cárceles más limpias que he visitado en mi vida, la limpieza está bajo la responsabilidad de ellos, los presos. Era increíble la paz, la tranquilidad y el respeto que se respiraba en ese centro. Pude ver a los confinados hacer sus propios uniformes, lavar y planchar los uniformes de los oficiales, y como realizaban con orgullos otras tareas”.

Entre los ejemplos que Charbonier dijo que el sistema de Puerto Rico podría iniciar a adoptar está el sistema de clasificación de los confinados . Explicó que en Texas los sistemas de clasificación van cambiando según el comportamiento del confinado, su rehabilitación, y su participación. Indicó que un reo puede llegar con una cadena perpetua, pero dependiendo de su evaluación al transcurrir los años dentro de la cárcel su condena puede bajar y podrían bajarle la clasificación a otro nivel. Los directos de la institución indicaron que este sistema ha ayudado a que los reclusos no sean reincidentes.

Otro ejemplo que ofreció la institución fue la manera en que son clasificados los confinados dentro de las celdas. Indicó que al llegar como nuevos se realiza un análisis del perfil de recluso y los mismos son asignados a sus celdas dependiendo de su edad, estado de salud, creencia religiosa o cultura. Señalaron que de esta manera los confinados pueden compartir sus condenas con personas afines a ellos.

Según explicó la representante Charbonier, las iglesias también tienen un rol importante dentro de la cárcel de Darrington Unit, la cual cuenta con una impresionante iglesia para que los confinados realicen diferentes servicios religiosos. La institución provee para que los reclusos con menos de 10 años por cumplir su sentencia puedan estudiar un bachillerato en teología y realizar la práctica con los mismos compañeros en la cárcel.

Sobre la fábrica de gomas en la cárcel de Darrington Unit, Charbonier explicó que la misma sirve para que el penal pueda generar sus propios ingresos y de esa manera darle el mantenimiento que necesita a la penitenciaría y poder comprar los equipos que necesitan los empleados y dar servicio a los confinados.  Los neumáticos que reciclan y vuelven a recauchar se las venden al estado para el uso de camiones de basura u otros vehículos. De Esa manera ayudan también al estado a manejar el problema de reciclaje de neumáticos.

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Charbonier aprovechó el momento para volver a hacer un llamado a la Junta de Supervisión Fiscal para que devuelva al Departamento de Corrección y Rehabilitación, el dinero que generan de sus contratos de servicios con los municipios, para que de esta manera, al igual que la cárcel en Texas, puedan mejorar los sistemas de seguridad en las cárceles, las condiciones de trabajo de los oficiales correccionales, y los confinados puedan cumplir sus condenas en un lugar digno para vivir.

La representante recalcó que el traslado al estado de Texas, así como su estadía, fue pagado con su propio dinero y no con fondos públicos.

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