CEO de Popular invita a cambios estructurales

Presidente del Banco Popular aseguró que Puerto Rico necesita cambios para mejorar la situación económica, pero considera que hay poca disposición. Mientras, invitó a mirar modelos como el de Japón

Por Metro Puerto Rico

En Puerto Rico, hacen falta cambios estructurales que faciliten el desarrollo económico. Esa es la conclusión del presidente del Banco Popular, Ignacio Álvarez, quien aseguró que no será fácil para el país, pero hizo una invitación a mirar modelos como el de Japón, donde los protocolos de trabajo fueron la clave.

En un encuentro con los medios, el oficial ejecutivo en jefe de la institución financiera expuso que “hay mucha resistencia en Puerto Rico al cambio”.
“La gente quiere que las cosas cambien, pero no quieren cambiar cómo hacen las cosas. Eso no va a pasar. Las cosas no van a cambiar a menos que uno cambie cómo las hace”, afirmó.

Sostuvo que se requieren cambios en asuntos medulares, como la planificación del país, los sistemas de permisos y las facilidades para hacer negocios, entre otros aspectos que no se han puesto en marcha del todo.

“Hay mucha resistencia en Puerto Rico para esos cambios estructurales, de todos, del público. Los políticos responden al público, apoyan o no apoyan cosas pensando que el público lo apoya o no”, argumentó el CEO de Popular.

Álvarez precisó que “cualquier cambio estructural va a requerir medidas legislativas, y entonces los políticos no son seres extraños. Ellos vienen de este país y ellos responden a lo que quiere la gente, a veces su percepción es equivocada”, mientras reconoció que “muchos cambios van a doler a corto plazo”.

Y sugirió que “la gente va a tener que trabajar más tiempo. Para alguna gente es bueno. Para otra es malo, pero en nuestra población tenemos que ver lo que Japón ha hecho: personas que trabajen más tiempo”. Una de las metas que, sostuvo, debe continuar el país es incrementar la participación laboral aún más.

Y es que, según estimó, en los últimos 10 años se han ido de Puerto Rico alrededor de 600,000 personas, por lo que los puertorriqueños enfrentan una nueva realidad.

“Necesitamos seguir trabajando en reducir la pobreza y aumentar los ingresos”, planteó.

De otro lado, opinó que el trato con la gobernadora Wanda Vázquez es favorable, ya que la mandataria tiene más apertura a escuchar al sector privado.
En cambio, con Ricardo Rosselló fue distinto porque “tenía unas ideas bien establecidas y no estaba tan abierto a escuchar a otros a cómo hacer las cosas. Él tenía su plan concebido de cómo se debían hacer las cosas”.

A preguntas sobre la credibilidad del Gobierno local ante el Gobierno federal, indicó que no hay mucho que el sector privado pueda hacer en ese aspecto, mientras reflexionó sobre la situación actual.

“Están bregando con una administración (federal) que, por su naturaleza, no les gustaba mucho la idea de dejar tantos chavos en Puerto Rico. Segundo, salen estos casos de corrupción, ejemplo perfecto que usan para poner más trabas, y tenemos que trabajar con eso”, señaló.

 

Se achica el mercado local

A raíz de la salida de Santander, cuyos activos los compró Firstbank, Álvarez manifestó que ahora habrá un mercado pequeño, aunque fue un asunto que vio con buenos ojos.

“Santander es un banco internacional gigantesco. Tenía la cuarta posición en Puerto Rico. No hace ningún sentido que un banco de esa escala esté en un mercado tan pequeño como el nuestro en una cuarta posición”, arguyó Álvarez.

Con la salida de Santander, la isla se queda prácticamente sin representación de bancos internacionales.

“Son bancos internacionales que están buscando crecimiento, e igual están buscando mover la aguja, y Puerto Rico no les ayuda a mover la aguja; no solo Puerto Rico, sino también algunos países del Caribe”, detalló.

Santander tenía activos por $6,200 millones, $3,100 millones en préstamos y $5,000 millones en depósitos.

“Vas a tener ahora tres bancos grandes locales que están totalmente enfocados en este mercado”, aseguró.

Cambia la morosidad

Álvarez apuntó a que reconoce que la morosidad en pagos por parte de los ciudadanos es un factor que ha cambiado.

“La morosidad peor que tuvo Puerto Rico fue en asuntos hipotecarios y ha mejorado mucho y creo que va a seguir mejorando”, proyectó, al establecer que, en general, se trata de una tendencia que se ve a nivel comercial.

En torno a las empíricas de crédito dijo que, “en Puerto Rico, el cliente se ha recuperado un poquito. Eso toma tiempo”.

Explicó, además, que muchas de las personas que migraron no tenían reporte de crédito desarrollado. “Eso demuestra que había mucha gente fuera del sistema, que no tenían credit score”, destacó Álvarez. metro

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