Disturbios en Chile dejan ocho muertos y heridos graves

Esta es la peor crisis del segundo periodo de gobierno de Piñera y la primera vez que se instaura el estado de emergencia y el toque de queda en democracia

Por AP

Ocho personas murieron quemadas el domingo en Chile, país sudamericano que tiene a ocho de sus grandes ciudades bajo estado de emergencia -lo que restringe las libertades de reunión y movilización- tras protestas estudiantiles masivas que iniciaron por el alza de tarifas en el metro y derivaron en un estallido social y actos vandálicos.

El caos en la capital chilena se extendió al aeropuerto internacional, donde un par de aerolíneas chilenas suspendieron o reprogramaron sus vuelos, afectando a más de 1.400 personas.

El vandalismo se tradujo el domingo en más de 70 “eventos graves”, entre ellos, más de 40 saqueos pese a la vigencia del estado de emergencia y a la presencia de 10.500 militares y policías en Santiago, afirmó el ministro del Interior, Andrés Chadwick, quien anunció que la situación de emergencia se extendió a otras dos ciudades, sumando ocho, y que se tramita implantarlo en otras cuatro.

Afirmó que la escalada de violencia “sin duda es organizada para causar grave daño a nuestro país”, sin identificar a los supuestos instigadores.

Esta es la peor crisis del segundo periodo de gobierno de Piñera y la primera vez que se instaura el estado de emergencia y el toque de queda en democracia, mecanismos usados a menudo durante la dictadura militar del general Augusto Pinochet (1973-1990).

El presidente Sebastián Piñera se reunió el domingo con los presidentes del Poder Legislativo y Judicial para facilitar soluciones a la actual crisis “y apuntar a reducir las desigualdades excesivas, las inequidades, los abusos, que persisten en nuestra sociedad”, dijo en un discurso desde el palacio de gobierno.

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Agregó que además envió al Congreso un proyecto de ley para anular el alza tarifaria del subterráneo de Santiago (de 1,12 a 1,16 dólares), vigente hace dos semanas y que desató el lunes pasado manifestaciones estudiantiles que se tradujeron en usar el servicio sin pagar. Asimismo, derivaron en protestas masivas que concluyeron con un vandalismo generalizado en la capital chilena y ciudades del interior.

Jaime Quintana, presidente opositor del Senado, señaló que “el mundo político debe asumir la responsabilidad de cómo hemos llegado a esta situación”. Su colega de la Cámara de Diputados, el también disidente Iván Flores, dijo que los desórdenes generalizados en Chile responden “la rabia acumulada desde bastante tiempo”.

Chile importa todo su petróleo y gas natural, por lo que las alzas internacionales de los combustibles -sumadas al incremento en el valor del dólar- se traducen en aumentos de precios en un país que a pesar de tener un ingreso per cápita en torno a los 20.000 dólares, tiene a la mayoría de los trabajadores con ingresos mensuales entre los 400.000 y 500.000 pesos mensuales (562 y 703 dólares).

Aunque el presidente Piñera anunció el sábado la anulación del alza en el pasaje del subterráneo de Santiago (de 1,12 a 1,16 dólares), la decisión no sirvió paras calmar los ánimos y ni siquiera la implantación del estado de emergencia y del toque de queda en la capital chilena frenó en cinco grandes ciudades y en la capital chilena frenaron desórdenes, saqueos, cacerolazos y actos vandálicos que concluyeron el domingo con la muerte de ocho personas calcinadas -entre ellas un ciudadano peruano no identificado- en dos saqueos a supermercados Walmart y a una bodega de prendas de interior de vestir.

Los últimos cinco muertos fueron encontrados en el interior de una bodega de prendas de interior en la populosa barriada de Renca, al noroeste de la ciudad, que antes de ser consumida por las llamas fue saqueada, informó el segundo comandante de bomberos de Santiago, Diego Velásquez. Las víctimas no eran trabajadores de la empresa.

En la misma zona, una turba atacó un supermercado aledaño que también fue incendiado.

Cynthia Cordero, ama de casa, caminó más de 20 cuadras buscando una farmacia comprar pañales y la encontró quemada. “No tienen derecho de hacer esto, hay que protestar contra los abusos, las alzas de pasajes, contra una mala educación y una pensión indigna, pero no destruir”, dijo a The Associated Press.

Desde el inicio de los actos de vandalismos el viernes al atardecer, se han dañado gravemente 85 estaciones del subterráneo, más del 75% de la red, que no funciona desde el mismo viernes.

El domingo hubo largas filas en gasolineras en previsión de lo que podría ocurrir el lunes, pues sería imposible que los autobuses del transporte público reemplacen al subterráneo, que diariamente moviliza a más de 2,4 millones de santiaguinos.

El presidente de la empresa del subterráneo, Luois De Grange, dijo que el lunes funcionará parcialmente sólo una línea, que otras cuatro tardarán semanas en recuperarse y que la última estará detenida varios meses.

Debido al problema para movilizarse en el gran Santiago fueron suspendidas las clases en 43 de los 53 suburbios de la ciudad.

Los santiaguinos, que tuvieron problemas para abastecerse de alimentos porque los supermercados permanecieron cerrados el domingo, afrontarán por segunda noche consecutiva un toque de queda a partir de las 19.00 horas y hasta las 06.00 del lunes.

La Fiscalía Nacional informó que en las últimas horas fueron detenidas “por desmanes” 1.462 personas.

La Confederación Sudamericana de Fútbol, Conmebol, informó el domingo que se mantiene la realización del partido por la final de la Copa Libertadores, previsto para la segunda quincena de noviembre.

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