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Estudian operativo de cuentas falsas en redes

Un estudio del Laboratorio de Investigaciones Forenses Digitales delineó patrones entre el chat de Telegram y cerca de 51 cuentas en Twitter

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Entre las 889 páginas del chat de Telegram no solo hubo homofobia, insultos sexistas y conspiración para afectar terceros, sino que también se pudo apreciar cómo se planificaba resaltar la imagen de la administración de Ricardo Rosselló a través de cuentas en la red social Twitter.

Un estudio de Laboratorio de Investigación Forense Digital del Atlantic Council (DFR Lab, en inglés) mostró 12 casos en que mensajes acordados en el chat de Telegram del gobernador Ricardo Rosselló y sus principales asesores, se repitieron en cuestión de minutos a través de cuentas particulares de Twitter –también conocidas como cuentas troll– a favor de la administración o para atacar a adversarios políticos. El informe identificó 51 cuentas que publicaron mensajes casi idénticos a aquellos acordados entre el gobernador y su equipo.

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Las páginas del chat de Telegram fueron reveladas por el Centro de Periodismo Investigativo el pasado 13 de julio, desembocando en protestas masivas que obligaron la renuncia del gobernador efectiva este viernes, 2 de agosto.

El informe de DFR Lab aclaró que no pudo comprobar que los integrantes del chat controlaban estas cuentas troll, pero al menos conocían su existencia y celebraban sus publicaciones.

A juicio de Julizzette Colón, abogada experta en redes sociales, estas cuentas trolls –que podrían ser cuentas falsas– en ocasiones tienen el propósito de “adulterar, inflamar, o tratar de manipular la opinión con relación a ciertos sucesos”. Explicó, además, que en el ámbito político el uso de estas cuentas incide en la percepción que podrían tener los usuarios acerca de otras figuras.

Tal y como señala el estudio de DFR Lab, en el chat de Telegram se observan varias instancias en que se habla de activar discusiones en la red social para cuestionar a adversarios. Por ejemplo, el estudio identificó el momento en que Ramón Rosario –entonces secretario de Asuntos Públicos de La Fortaleza– pidió a Edwin Miranda, dueño de la agencia de publicidad KOI, enviar a las redes un “emplazamiento” a la alcaldesa de San Juan, Carmen Yulín Cruz, y al senador independentista Juan Dalmau para que se expresaran en torno a la lucha de poder en Venezuela entre Juan Guaidó y el presidente Nicolás Maduro. Además, el pedido se enfocó en que, de no expresarse, ambos serían “cómplices” del gobierno de Maduro. Minutos después, una cuenta identificada como “@FuerzaDPueblo” emitió un mensaje en Twitter muy similar al pedido de Rosario.

Para Colón, la utilización de estas estrategias de comunicación fue parte del análisis en los informes de residenciamiento preparados por el Colegio de Abogados y Abogadas y la Cámara de Representantes y, aunque no hay acusaciones, “daba la impresión de que se estaban utilizando en horarios de trabajo y fondos públicos para unos fines políticos por esa actividad per sé”.

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Asimismo, la abogada aplaudió el informe de DFR Lab por constituir un “ejercicio de transparencia”. “Es muy bueno que se esté ventilando información de esta naturaleza y que venga validado de entes externos para que tampoco haya asesinato de reputaciones”, comentó. Por su parte, la comunicadora Sandra Rodríguez Cotto, coincidió con Colón y exhortó a las autoridades federales a investigar lo que podría ser la utilización de cuentas trolls en el chat de Telegram.

“Hay que investigarlo porque aquí hubo amenazas y persecución contra ciudadanos privados y se evidencia en ese chat. Creo que es hora de que empiecen a investigar a los trolls ya que mucho del bullying cibernético viene de ahí”, opinó Rodríguez Cotto, quien desde 2015 ha documentado la existencia de estas cuentas en el ámbito político.

“A mí lo que me preocupa en todo este proceso es lo que hay detrás de eso. ¿Quién paga y cuánto se paga?”, cuestionó.

Intento para desenmascarar

De acuerdo con la publicación, una de las cuentas identificadas como troll por DFR Lab –“@HablaGuillo”, la cual aparece citada en el chat por Miranda– no apareció como activa. Sin embargo, el estudiante doctoral de Ciencias de Computadora en la Universidad de Indiana, Christopher Torres Lugo, emprendió la tarea de publicar los identificadores únicos de cada una de las cuentas mencionadas en el estudio.

Torres Lugo explicó que este identificador único permite encontrar una cuenta de Twitter aunque cambie su nombre de usuario. Precisamente, Torres Lugo pudo encontrar que “@HablaGuillo” ahora ostenta el nombre de usuario “@EstadoBoricua”. “Es importante saber quiénes son y mantener la habilidad de poder monitorearlas en el futuro”, sostuvo el estudiante, quien actualmente investiga bots o cuentas automatizadas (no de usuarios reales) coordinados en Twitter.

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